Juana Laina Etxeberria (1915)

Breve biografía

Nació el 21-10-1915 en Balmaseda. Su padre era de Barakaldo (Laina Bustamendia) y su madre de Leciñana de Mena (Etxeberria Fernández).

Su padre trabajaba en las oficinas de una compañía de aguas que había aquí (se supone que se refiere a Balmaseda). Luego fue a Bilbao a trabajar a una fábrica de achicoria. Era cojo porque le tuvieron que cortar una pierna a causa de un accidente que tuvo jugando con unos amigos en Balmaseda. Con 37 años se murió de una enfermedad. Su madre, viuda, tuvo que trabajar mucho. Al parecer también murió su hermano. Vivía en la casa en la que viven ahora, en la recta de salida de la carretera hacia Venta del Sol, pero en la parte de atrás (ahora vive en la de delante). Su madre cuidaba la huerta, limpiaba casas, la iglesia… para poder sobrevivir.


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Recuerdos anteriores a la guerra:

En el chalet de Martín Mendia (el de Fabio Murga), que era un señor muy bueno, cuando venían los Reyes (Magos) daban un aguinaldo de 25 céntimos a los que iba allí a pedir. Había otros ricos, como los Llaguno. Ella trabajó en el palacio que tenían en el San Juan limpiando. Era una casa muy elegante y muy grande pero cree que no tenían ni baño. Tenía unas escaleras muy anchas y que en la última planta estaba la habitación del rey que hoy se puede ver en el Museo de Balmaseda (iglesia de San Juan).

Recuerda someramente el homenaje que se hizo a Martín Mendia cuando se murió. Sí tiene muy presente a Pedro Asua (don Pedrito le llama) que vivía en la calle Correría, por donde está la Botica. Señala que era muy bueno pero que lo mataron durante la guerra.

En la antigua fábrica de Fabio Murga, su padre hacía muebles y serraban también.

 

Guerra Civil:

Cree que en Balmaseda no pasó nada porque lo soldados iban fuera a combatir. Todos fueron a sus sitios dice. Pero luego sí dice que hubo algunos bombardeos. En uno de ellos, indica que estaba con los soldados en el portal y pasó un avión que tiró un avión una bomba que cayó en la estación. También cayó una bomba por un chalet de La Magdalena (más hacia delante de la fuente donde había un chalet grande) y ahí mataron a uno y a una mujer.

Una vez fue a coger comida donde un batallón a donde estudian los niños (se referirá al colegio de las Monjas) con un cacito. Sí recuerda que hubo gente que estuvo en la cárcel pero no recuerda más muertes aparte de la de Pedro Asua.

Cuando entraron los nacionales (señala que el primero fue Ródenas) les hicieron ir a todos en procesión detrás de las tropas. Recuerda como un coche llevaba arrastrando una ikurriña por el pueblo. Lo vio pasar desde su casa. Curiosamente señala que la gente no estaba asustada y que ella no tuvo miedo.

Su marido estuvo luchando en un batallón pero no recuerda en cual. Tras perder la guerra le tuvieron años en un batallón de trabajadores desde donde le escribía. Era socialista. No recuerda el lugar en el que estuvo.

 

Postguerra:

Señala que no pasó hambre porque tenían huerta y animales y eso ayudaba (sacaban patatas, aunque eran pequeñas las comían cocidas, sin grasa). Menciona de todas formas que el que tenía poco que comer tenían que buscar la ayuda del estraperlo (recuerda que algunas mujeres ocultaban las alubias en las bastillas) y tiene oído que había quien tenía que ir hasta Carranza y traían un corderito oculto bajo la toquilla de un niño. La gente tenía que ir por los caseríos buscando alimentos.

Según ella, al principio sí había más restricciones sobre las mujeres como llevar mangas largas en misa, sin llevar brazos al aire. Lo imponían los curas.

 

Fiestas y diversión:

Recuerda que en la plaza había txistu para bailar así como banda. Antes de la guerra las fiestas eran preciosas. Venía la Lealtad de Burgos a tocar músicas militares. Cree que esta tocó también después de la guerra. También considera que era preciosa la fiesta de San Roquillo. Menciona la fiesta de El Carmen como fiesta de ganado, señalando que al principio era en el campo de las monjas y luego en frontón, donde se ponía el ganado desde el puente de la estación hasta casi el Puente Viejo.

De las procesiones antes de la guerra se acuerda poco. Se hacían en la Residencia. Era distinto que ahora y ponían un rama de laurel en la carretera con un Jesús allí. En la Residencia se pusieron unas escaleras para que lo viese todo el mundo. La procesión del Corpus preciosa. Se ponían flores en la calle Correría. Tres metros o cuatro de flores. En las monjas de la cruz también ponían un púlpito y te daban flores. Lo de las flores lo ponían también donde don Alicio, el cura, en la calle de Enmedio. Las chavalas iba de ángeles, todas hechas en casa con pluma de gallina blanca.

San Felipe y Santiago se cantaba mucho por los niños. Se ponían un gorro blanco con la forma que tenían los de los obispos que hacían las hermanas “martinucas” de la calle Correría. Cantaban llevando al santo y les daban algo. Ya se hacía siendo ella niña. También se hacían aguinaldos que consistía en ir a las casas (sobre todo de los ricos) a pedir algo cuando hacías la comunión. Santa Águeda también se ha celebrado bastante aunque no recuerda las canciones primitivas de Balmaseda. También dice que se celebraban carnavales antes de la Guerra.

Dice que ha subido mucho a la romería de San Roque. Antes de la guerra la iglesia no estaba como ahora y que no sólo gente del pueblo sino también gente rica. La comida la llevaban hecha de casa con burros. Luego se bajaba a Pandozales por la tarde, a la merienda. Por el camino cantando y la bajada hasta Balmaseda, todos agarrados.

Navidades: Recuerda que se comía compota de manzana, compota de pera y besugo que era un plato elegante. También pollos que criaban en casa. Turrones también pero poco. Reyes siempre ha habido. En una tienda en la calle Correría que vendían muñecas y su madre le regaló una (da a entender que fue cuando se enteró que los Reyes no existían).

De los juegos infantiles menciona la caricola (se jugaba con unas piedritas para hacer los días de la semana), a la cuerda, al diábolo, a las tabas.