Dolores Goikoetxea Renovales (1915)

Biografía breve:

Nació el 1 de mayo de 1915 en el barrio de Nocedal.   El barrio de Nocedal está totalmente vinculado a Balmaseda y toda su relación se realiza con la villa, incluidas las tomas de agua.   Aun así, parte del barrio pertenece a Zalla.   La casa en la que nació Dolores pertenecía a Zalla aunque tanto su familia -como el resto de casas que estaban en la parte de Zalla- formaban parte del entramado social de Balmaseda.

Su padre era Miguel Goikoetxea Moneta, natural de Balmaseda, mientras que su madre era natural de Arcentales aunque criada en Beci (Sopuerta).

Allí se dedicaron a trabajar el campo, tener ganado, producir leche y elaborar txakoli.   Tenían también un “txakoli” (un local o taberna) donde daban de comer y vendían el txakoli que ellos elaboraban.

Dolores estudió en el colegio de las Monjas de la Cruz y, cuando acabó sus estudios pretendió ir a trabajar a la fábrica de Plomos (La Herrera-Zalla) pero sus padres optaron porque aprendiese a coser y fue modista el resto de su vida.

Después de casarse vivió un tiempo con sus padres en el Nocedal pero, cuando se casó su hermano, se quedaron a vivir también en Nocedal y ella fue a vivir a Balmaseda (a la plaza de San Severino que es donde vive ahora).   Fue en torno a 1951.

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-Guerra Civil y postguerra:

Recuerda que lo pasaron muy mal: “murió mucha juventud en los montes”.   Fueron “tres años malos”.   Recuerda los bombardeos pero no profundiza nada más.   Ella pasó la guerra en el Nocedal y recuerda que le mataron dos primos.   Vio cuando las tropas nacionales entraron en la villa provenientes de la carretera de Arceniega hasta llegar a la plaza San Severino.   El primero que entró con la bandera fue José Martínez que luego tuvo el taller de muebles en la estación.

Toda la gente se encerró en sus casas con miedo a lo que iba a pasar.   Se decía que “te entraban, te llevaban todo lo que tenías si te veían y te dejaban desnuda” (al parecer se decía que los soldados iban justos de ropa y se apañaban con lo que encontraban).   En su casa cerraron todas las ventanas y “todos quietos en casa”.   Así estuvieron unos tres días hasta que los soldados fueron moviéndose hacia Santander que es hacia donde se dirigía el frente.

 

-La infancia:

Dolores estudió en el colegio de las Monjas de la Cruz de Balmaseda que se ubicaba al final de la calle La Cuesta, al lado del “colegio de los frailillos” con los que recuerda que “hacían trastadas”.  Recuerda que iba desde el Nocedal al colegio andando.   Primero con su hermana mayor que falleció a los 11 años y medio, tras dos años de convalecencia por un problema del corazón que, según Dolores, le provocó la impresión de ver a su abuela atropellada en la carretera en el Nocedal.   El conductor era el médico de Bilbao, Rugama (fue el día de Nª Sra de Agosto).
***pensemos en los poquísimo coches que habría entonces pues hablamos de antes de la Guerra Civil.

Las monjas las sacaban de paseo, las llevaban a veces hasta Antuñano, otras hasta El Peñueco, otras a la finca de don Pío Bermejillo que tenía guarda (entraban por detrás). Jugaban en la calle a multitud de cosas: a saltar a la soga, a las tabas (explica cómo se jugaba), a la caricola, a las canicas… los chicos al palillo.   Recuerda cómo robaban a su madre las cajas de cerillas para quitar los santos y luego jugar con ellos a las montadas.

 

-El trabajo del campo en Nocedal:

La familia de Dolores era una de las pocas de Balmaseda que se dedicaban exclusivamente al campo.   Su padre, Miguel, cultivaba la tierra, criaba ganado, vendía leche, elaboraba txakoli y sidra…

Tenían entre 6 y 8 vacas que producían leche que luego se llevaba a vender a Balmaseda.   Recuerda que, en un principio, su padre llevaba a la mañana la leche al hombro, con una pértiga de la que colgaban dos cacharras de leche, una delante y otra detrás.   Más tarde utilizó un burrito que llevaba unas cestas y luego, algo más tarde, con un carrito pequeño de dos ruedas tirado también por un burrito.   La leche se llevaba todos los días.   Se cobraba dos reales el litro.

Su casa era muy conocida porque el txakoli que elaboraban luego lo vendían allí mismo en el Txakoli El Nocedal (taberna de venta de este producto) donde también preparaban chorizos metidos en unos ritxis, tortilla si te pedían, etc…   La gente podía pasar allí el tiempo.   Se cantaba mucho.   Recuerda que bajaba mucha gente (le viene a la memoria Manolo Herrero y Juanín Telletxea).   Cobraban una peseta.

 

-Recuerdos de Balmaseda:

Su marido también tuvo un taller de carpintería con dos o tres obreros en la calle Pío Bermejillo. Recuerda que había una imprenta, la de Azumendi (que también era txistulari) que estaba debajo de donde vivía La Chorrocha y también José Aniquín, en la plaza de San Severino.   Luego se pasó a la calle Correría.

Recuerda el Cine Coliseo, la taberna que había al lado, los “cascahueses” y caramelos que compraban donde Landa y donde Celes, dos balmasedanos que tenían puestos de venta en la calle.

 

-Fiestas y bailes:

Las grandes fiestas en los años 20 eran las de San Roquillo (agosto).   Venía gente de distintos sitios y bajaban los aldeanos a bailar a lo suelo en el frontón.   Recuerda que había tamboril, acordeón… y que también se ponían tómbolas, churreros, etc…

Luego, con la feria de ganado, crecieron mucho las de El Carmen.   Al principio se hacían en el Campo de las Monjas incluido el baile que era entre la carretera y el río.   También solía haber acordeones y los bares ponían cervecería, había churreros, etc…   Venían de todos los pueblos, desde Sodupe para abajo a Balmaseda, incluyendo los fines de semana.  Posteriormente se pasaron al frontón.   El ganado se ponía amarrado en unos grandes árboles y en las barras que había a lo largo del paseo.

San Severino, por el contrario, era una fiesta menor.   Había baile y poco más.

 

-Años 50:

El agua llegó a las casas de Balmaseda a principios de los 50.   Cuando ella marchó a su casa actual a Balmaseda en 1951 todavía no tenían agua corriente y tenían que ir a las fuentes.   Para lavar iban a Trascorrales.   A veces había líos entre las mujeres pero se ayudaban entre ellas.   Recuerda el caso de Trini, esposa de El Rápido, que tenía que lavar la ropa del equipo de fútbol.   La ayudaban para limpiarla toda.

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Entrevista completa:

Archivo de la entrevista completa realizada, protegido por contraseña.

Para poder visionarlo, ponerse en contacto con Harresi Kulturala Elkartea.

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