Leandro González Gutiérrez (1932)

Biografía:

Nació en un pueblo de León en 1932.  Su padre trabajaba ya en Bilbao y le llevaron a Bilbao. Con cinco años regresaron a León para luego volver definitivamente a Balmaseda.  De su infancia, cuando estaba en párvulos, recuerda estudiar la historia sagrada con las monjas que recuerda que llevaban toca larga así como jugar y jugar.

A los 7 años fue a la escuela pública del San Juan. Al principio sólo había esta escuela porque los maristas habían sido expulsados durante la guerra. Los  maristas se volvieron a instalar en Balmaseda en el año 1941 y entonces él se fue estudiar con ellos. Recuerda que se pagaba 5 pesetas de matrícula y dabas 1º, 2º, 3º. Al haberse parado las clases durante la guerra y haber tantos problemas durante la postguerra recuerda que en su clase había alumnos que tenían diferentes edades (9, 12, 14, etc…).  Recuerda de profesores a un tal Escartín, al Padre  Julio, al Padre Emilio…

A finales de los 60 y comienzos de los 70 fue alcalde.  Estuvo dos años, hasta que fue cesado por permitir la organización de un festival de música vasca en Balmaseda.

 


 

VÍDEO (resumen)

 


 

Infancia:

Recuerda que jugaban en el patio de los masristas al fútbol. Jugaban con una pelota de trapo. Ponían dos chaquetas en el suelo y esas eran las porterías. A uno de Nava, Calixto Martínez, le tocó un balón de la caja de ahorro y eso fue la salvación. De Francia vino Enrique Tellechea que trajo una pelota maciza de goma. Esos fueron todos sus balones.

También se jugaba al frontón, a mano, tanto en masristas como en el frontón del pueblo. Él se partió un brazo jugando y era muy habitual las roturas de piernas (recuerda a Jon Anunzita, por ejemplo. Esto debió ser medianamente habitual por la deficiente alimentación porque también ha sido comentado por otras personas). Jugaban descalzos. También había una multitud de juegos: al palillo, a los ciclistas (chapas)…

Cuando eran chavales había bandos en la calles: los de la calle del Medio, los del Cristo, los de Las Tenerías, los de la calle La Cuesta, etc… y hacían desafíos tirándose piedras y peleando. Recuerda que a Daniel le dieron un “morrillazo” y le rompieron un hueso de la cabeza por lo que tuvieron que ponerle una placa de titanio.

 

Fiestas y diversión:

En el 50 estaba la Feria del Carmen, lleno de vacas y bueyes. Recuerda a los charlatanes (…si me compra lo que sea le regalo un cinto de plexiglás y una estilográfica…). Los animales se ponían por las barras del río hasta el Puente Viejo. Había toros. Comer cangrejos por la mañana y por la tarde era habitual. La cervecera la ponía Txirri (el bar que tuvo de cervecera en el pueblo lo puso después) por la parte de La Casona. Ese día se paseaba por la carretera y tocaba la banda (al primer director que recuerda era a Aniquín). Con el paseo se hacían novios. Luego había baile hasta las 12 de la noche. El txistu (Martín Azumendi era el txistulari) también tocaban (aunque lo recuerda más de animación; casi nadie bailaba txistu).

Recuerda la subida a San Roque. La gente iba en grupos, con la tortilla… arriba comida campestre. Era muy bonito. En Pandozales merienda mientras la banda tocaba (la banda no subía a San Roque sino que desde Balmaseda iba a tocar a Pandozales) . En la posterior bajada desde Pandozales siempre se cantaba La Molinera. Los más espectaculares eran los viejos que se emborrachaban: Escolástico Zulaika, tenían burros, txakoli, de todo… Y luego en Sanjuan a los bares (el Maestro era un bar grande que era de Agustino, el alcalde; también iban donde Tista donde está Zaitegi ahora) y, finalmente, verbena en el Sanjuan. Bailaba todo el mundo. Ahora no baila nadie.

 

Acontecimientos de corte político y económico en postguerra y primeros años de democracia:

En los 70 se realizó un un festival de música vasca que había solicitado Koldo Zulaika y no pusieron inconveniente ninguno. Felipe Elorriaga fue el organizador. Leandro, como alcalde, le pidió que cuidase las cosas y que no pasase nada.  Pero a lo largo del festival empezaron a meter “cuñas” por medio de canciones que hablaban de “las cadenas oxidadas..” y cosas así. Le llamo a Felipe para decirle que eso no podía decirse pero el festival transcurrió, según él, de forma normal aunque otros señalan que apagaron las luces y sacaron una ikurriña.  La Guardia Civil no sabía nada –“El amo era yo”, señala- pero el capitán se lo comunicó a sus mandos de Bilbao y pusieron a Elorriaga 10.000 pesetas de multa y a él le cesaron de alcalde.

Recuerda que recibió cartas de ETA pero las tiraba a basura. Ni se creía que esas cartas tuviesen importancia.

 



 

Entrevista completa:

Enlace al archivo de la entrevista completa, protegido por contraseña.

Para poder visionarlo, ponerse en contacto con Harresi Kulturala Elkartea.

ENLACE