Pilar Diego Gómez (1928)

Biografía breve:

Nació el 28 de enero de 1928 en el barrio de El Cristo (Balmaseda).   Su padre Tomás Diego era de Espinosa de los Monteros, de la zona de Las Machorras, el único entorno pasiego que pertenece a Burgos (el resto se ubica en Cantabria), de ahí que le llamasen “el pasiego”.   Su madre Amalia Gómez era de Quisicedo aunque al quedarse muy joven huérfana de madre acabó marchando con el tiempo a vivir con unos familiares a Maliaño (Santander).

Su padre fue forjador de La Robla (además de atender una finca) y su madre era ama de casa (además de trabajar también en la finca y hacer alpargatas).   Se casaron en segundas nupcias.   Ambos vivían ya en Balmaseda con sus respectivas parejas.   Tomás tenía seis hijos y Amalia dos.   Al quedarse viudos se casaron y tuvieron otros siete hijos (una murió con 3 años de difteria) de los que Pilar Diego y Natividad Diego son las últimas que quedan.

Estudió en las escuelas públicas hasta los 14 años.   Primero trabajó montando perchas para Perchas Caneco.   De ahí marchó a trabajar a Manufacturas Rodet, empresa de fabricación de boinas que se encontraba en la plaza San Severino (donde hoy se ubica el bar Laia) perteneciente a los hermanos Rodet, uno de los cuales era Roberto Rodet, artista, alcalde de Balmaseda durante el franquismo y organizador de las procesiones durante muchos años.   Allí estuvo trabajando 30 años.

Posteriormente, tras el cierre de Rodet a finales de los 60 marchó a trabajar a Bilbao, primero a la pastelería La Exquisita y, posteriormente, a la pastelería Landazabal donde estuvo el resto de su vida laboral hasta que se jubiló.

 


 

VÍDEO (resumen)


 

La infancia:

Estudió en la escuela pública.   Las más listas eran su hermana Paulita y María Francisca Dapena (futura pintora compañera de Ibarrola).   Estudiaban historia, los evangelios, geografía, aritmética, “lo que las provincias producían”.   Había diferentes libros, la cartilla, el Catón

Recuerda a algunas de sus maestras: doña Irene, doña Rafaela, doña Josefina, doña Florentina, doña Jesusa… Los chicos y chicas estaban separados en el colegio aunque las clases eran iguales.   En el patio no podían jugar juntos pero luego sí lo hacían fuera, en el San Juan.

 

Guerra Civil:

Recuerda la sirena de los bombardeos.   Cuando sonaba marchaban a refugiarse a unos refugios muy grandes que habían construido en La Robla.   Su madre iba con ellos y les preparaba unas tortitas con un poco de azúcar, similar a un talo.

Sabe que en El Cristo cayó un obús porque se encontró años después.   Recuerda que en El Cristo al menos murió una persona.   También recuerda la muerte de los Vela que seguramente son los que murieron en un bombardeo de Pandozales.

Recuerda la entrada de los nacionales.   Entraron “por ahí” (seguramente se refiere a que vinieron desde Antuñano, barrio de Burgos pegado a Balmaseda). Se acuartelaron en el San Juan.   Recuerda a los moros y cómo uno de ellos se enamoró de su hermana Floren y se la quiso llevar a África.

 

Supervivencia en la postguerra. El trabajo familiar

La familia de Pilar compaginaba, como otras de Balmaseda, el trabajo en la fábrica/taller con el trabajo en el campo, “el campo y el trabajo la mayoría”, además de compaginarlo con otros trabajos paralelos.

Su padre era forjador en La Robla.   Tenía varios pinches de ayudantes.   Marchaba a trabajar a las 6:00 de la mañana, había que llevarle el desayuno y, a las doce, cuando salía de trabajar, tener preparado el puchero de comida en casa.   Salía a las 17:30 y subía a la huerta a trabajar.

La huerta tenía un manantial “que era lo que nos daba la vida”.   Cultivaban de todo (borona, trigo, cebada…), tenían gallinas, cerdos, vacas…   Recuerda que a los cerdos había que prepararles previamente la comida (tostando).   Recuerda como todos los años hacían matanza del cerdo por noviembre, buscando unas fechas frescas para que no se les estropease la matanza.   Subía un matarife a matar al cerdo y luego el resto lo iba haciendo la madre.   Recuerda que hacían morcillas, también en ocasiones el panzo (el intestino grueso para celebrar la matanza), cree que también chorizos.   En ocasiones encargaban hacer las morcillas a una vecina que se dedicaba a ello (Julia “la carrera”).   Era todo para el autoconsumo.   Relata los diferentes pasos que había que dar para matar al cerdo.

 

La sociedad:

La gente de Balmaseda vivía del mueble, de Plomos, de Fabio Murga y de La Robla.

Recuerda el Casino que era el bar de los ricos.   No recuerda que fuese un bar de excesivo relumbrón pero sí a algunas de las familias ricas entrar en él.   Recuerda a los Urrutia (con sus tres hijos: Marisa, Sonsoles y Javier) que vivían en el chalet Urrutia (derribado pero que era igual que el de Fabio Murga) -no tiene claro si tenían demasiados bienes pero sí que Urrutia estaba casado con una balmasedana de “a pie”, la hija de Marcelino el hojalatero-, también a Fabio Murga que venía a veranear, a los de la Sota, a los Leniz que dijo “nací rico y muero pobre”.   Recuerda que todos los sábados se formaba una cola en la casa de Leniz para pedir.   A cada uno se le daba 10 céntimos.   También recuerda a Calvo -el del chalet situado junto a Fabio Murga-, a Silverio Fernández “el millonario” y al Marqués de Buniel. El Marqués de Buniel era de una categoría superior.   Vestía muy elegante y su mujer era muy fina.

 



 

Entrevista completa:

Enlace al archivo de la entrevista completa, protegido por contraseña.

Para poder visionarlo, ponerse en contacto con Harresi Kulturala Elkartea.

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