La toma de Valmaseda en la prensa franquista. Capítulo 3 – Avance imparable

Miércoles 23 de junio de 1937 en el periódico La Marina
editado en La Habana (Cuba), favorable al régimen franquista

En esta edición se hace eco de la restauración de los puentes destruídos por los republicanos en su huída hacia Santander, con el fin de detener el imparable avance de las tropas franquistas. También se refiera a la complicada situación de la ciudad de Santander que se encuentra sin víveres ante la avalancha de refugiados que se concentran allí.

Ante la imposibilidad de continuar avanzando por la carretera de Santander, el ejército de Franco, al mando del general Dávila, concentra sus esfuerzos al suroeste de Bilbao, ocupando Amurrio y Llodio, acercándose por la carretera de Valmaseda cercando Alonsótegui. Los republicanos tratan de hacerse fuertes en los montes de Galdames.

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Diario de La Marina (23-06-1937)

En la portada aparece un artículo sobre la Guerra Civil en España incluyendo el “Parte de Guerra del Ejército del Norte, Frente de Vizcaya.

“Continúa el impetuoso avance nacional (pone “nacionalista”) sobre Santander”
“Caen Baracaldo y Sestao en la nueva ofensiva”
“Es arrollador el avance de los nacionales. Pidieron que se rindiera Santander”
Salamanca, junio 22. Hayas – El parte oficial dado a las 8 p.m. sobre la marcha de las operaciones militares en los diferentes sectores de la España nacional, acusa que los rojos están perdiendo fuerza y que su poder de resistencia ha decaído considerablemente; ninguno de los frentes se ha efectuado avance alguno por los elementos gobiernistas, mientras que los nacionales siguen penetrando en las lineas enemigas.
El parte dice así: “Ejército del Norte. Frente de Vizcaya; el avance nacional ha continuado sin dificultad; ocupamos a Lejarreta, Casa del Alderenete, Baracaldo, Sestao, La Escontrilla y Ortuella. En Baracaldo se rindieron a nuestras tropas dos batallones vascos y dos más en Portugalete y Ortuella.
Además, se pasaron a nuestras filas otros batallones, o sea, un total de más de 4.000 hombres, con sus oficiales, armas, municiones y material de intendencia. El número de cartuchos que hemos quitado al enemigo en los últimos días sobrepasa de 14.000.000.
En los talleres de la Constructora Naval, que fabricaba granadas de artillería de 75 y 105, ocupamos intactos los materiales y máquinas; la fabricación no se ha interrunpido, a despecho de la llegada de nuestras tropas.

“Mientras continúa avanzando el ejército nacional hacia Santander, sin hallar resistencia, Franco avisa a la capital de la Montaña que debe rendirse”
Hendaya, Francia, junio 22. (AP) – El generalísimo Francisco Franco puso hoy en conocimiento de la población de Santander, así como de sus autoridades y milicias que deben rendirse o sufrir las consecuencias de un sitio análogo al que terminó con la caída de Bilbao.
Santader es la última ciudad importante que tiene el gobierno socialista en el Norte de España. “La defensa de Santander sería completamente inútil y sangrienta en extremo”, declara la proclama de Franco.
Los nacionales informan que las fuerzas del general Dávila siguen avanzando haci el noroeste desde Bilbao, habiendo ocupado mucho territorio entre Bilbao y Santander. Las informaciones nacionales dan cuenta de la ocupación de Oquendo, a ocho millas al sudoeste de Bilbao, así como de otros pueblos. Los partes oficiales del gobierno, por otra parte, aseguran que los vascos ocupan una linea a lo largo del río Cadagua, al Oeste de Bilbao, agregando que las tropas se retiraron ordenadamente con todo el material de guerra.
En Bilbao los nacionales han restablecido los servicios de agua y gas y están repartiendo enormes cantidades de víveres que llegan constantemente del resto del territorio.

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En la página trece escriben sobre la guerra en España bajo un titular general que dice: “En caso necesario, Franco podría establecer un bloqueo por mar sobre Santander, con más eficacia que el que se impuso a Bilbao”, bajo el que se encuentran dos artículos con una fotografía del avance de las tropas franquistas a bordo de autobuses. Uno de los artículos trata sobre la detención de un ministro vasco por los nacionales (ellos dicen “nacionalistas”) cuando viajaba de Toulouse hacia Santander al producirse una avería en el avión. Pero el artículo que nos interesa, al hablar de la zona de Valmaseda y sus alrededores, es el titulado:

“La sustitución de los puentes que destruyeron los rojos en Bilbao ha retrasado la marcha sobre Santander”.
No solamente ha decaído considerablemente el espíritu de combate de los vascos y rojos con las continuas derrotas, sino que la falta de víveres en Santander es ya pavorosa.
Bilbao, junio 22. (H.T.) – Habiendo sido imposible reparar con suficiente celeridad los siete puentes dinemitados por los vascos entre Bilbao y Portugalete, las tropas nacionales
(ellos ponen “nacionalistas”) no han podido continuar la persecución del enemigo en su retirada hacia Santander. Dos puentes de pontones han sido ya tirados para transportar la artillería y los materiales de guerra al banco occidental del río Nervión… Las tropas del Tercio español que habían cruzado el Nervión en botes desde Las Arenas el sábado por la mañana con objeto de tomar Portugalete, entraron esta mañana en Baracaldo, a unas tres millas al oeste de Bilbao, en donde han recibido refuerzos de artillería e infantería procedentes de Deusto, a través del río Galindo, corto tributario del Nervión….
Los vascos están construyendo frenéticamente
(pone “festinadamente”) y fortificaciones en una linea que se extiende desde Baracaldo a Alonsótegui, en la carretera de Valmaseda.
Mientras tanto, los nacionales, operando al sudoeste de Bilbao, obtuvieron un completo control de la carretera de Bilbao a Burgos, ocupando Amurrio y Llodio, los dos únicos pueblos de inportancia que no habían sido capturados entre Orduña y Miravalles. Las tropas, avanzando desde Argoiti hacia el noroeste, se hallan ahora en las afueras de Alonsótegui, y cuando este pueblo sea capturado, los nacionales podrán continuar por carretera hacia Valmaseda, que es el único pueblo de importacia en la provincia de Vizcaya que está en manos de los vascos. Los únicos obstáculos naturales para el avance desde Miravalles hacia Carleterra
(¿..?) y Santander, son los montes y sierras de Galtemi (suponemos que se refieren a Galdames).
Además de la posibilidad de hallarse pronto sin municiones las fuerzas vascas, éstas se ven también frente a la escasez de alimentos. Santander está congestionada de refugiados de Bilbao y otras partes de Vizcaya. La única manera de recibir auxilio es por el mar, pero un bloqueo de Santader sería más efectivo que en Bilbao, pues aparentemente la escuadra inglesa no se propone escoltar barcos con alimentos hasta el límite de las aguas territoriales.
Una petición del gobierno vasco a Inglaterra solicitando barcos de guerra ingleses para proteger el transporte de evacuados de Bilbao a Santander, fue negada la semana pasada.

“Las autoridades de Santander dicen que la población se morirá de hambre si las naciones no le prestan auxilio”
“Un vapor inglés fue detenido por un barco nacional que lo acusaba de llevar armas para los rojos españoles. El barco siguió viaje al intervenir un crucero británico”
Santander, junio 22. (AP) – La situación en Santander adquiere tintes sombríos y trágicos. Decenas de millares de mujeres y niños hambrientos se reunen junto a las oficinas de auxilio establecidas en esta ciudad, suplicando que se les dé alimentos y se les facilite el medio de salir de la ciudad.

Las autoridades santanderinas han manifestado que millares de personas que se ha refugiado en esta capital, procedentes de muchos pueblos vizcainos, están a punto de perecer de hambre, y que fatalmente mori8rán a menos de que las naciones acudan en auxilio de la diudad, donde no existe en absoluto un pedazo de pan.
Santader está abarrotado de refugiados y de soldados vascos que se retiraron de Bilbao.
El vapor francés “Marrakesth”, salió hoy para Francia con 1.400 refugiados de Bilbao que se encontraban en Santander. Se espera que otros tres barcos franceses y seis ingleses ayuden a la evacuación de la capitald e la Montaña.

“Fue detenido por los nacionales el vapor inglés “Mariana Mowler”.
San Juan de Luz, Francia, junio 22 (AP) – El vapor inglés “Mariana Mowler”, fue detenido en el mar por un mercante armado de los nacionales, siendo acusado su capitán de llevar armas a las tropas del gobierno de España.
El “Mariana Mowler” pudo seguir viaje después de intervenir el crucero inglés “Resolution”. Se dice que el barco inglés conducía 1.700 refugiados españoles a Francia, los que tomó a bordo en Santander.
El comandante del “Resolution” dio instrucciones al destroyer
(destructor)británico “Bocidea”, para que diera escolta al barco inglés hasta este puerto, subiendo a bordo al cónsul inglés y la policía francesa para practicar una investigación.
Las autoridades dicen que el mercante nacional que detuvo al “Mariana Mowler”, es el “Ciudad de Palma”, y que su comandante se comportó de una manera muy cortés.

La toma de Valmaseda en la prensa franquista. Capítulo 2 – La normalidad en Bilbao

Martes 22 de junio de 1937 en los periódicos:
Lucha, Diario de la Marina y Heraldo de Zamora

Después de la rápida conquista de la capital vizcaina, toda la prensa del bando victorioso mencionaba que la normalidad había llegado a Bilbao, reflejada en diferentes artículos sobre la vuelta a la normalidad en la capital vizcaina, con el restablecimiento de los servicios, la limpieza de las calles y facilitando las comunicaciones, con la colocación de pontones para poder cruzar la ría.

Se restableció el suministro de agua a las viviendas, la luz eléctrica llegaba ya a varios
puntos de la ciudad y el servicio de tranvías empezaba a funcionar en algunos sectores

Pero lo que más importaba a los hambrientos habitantes de Bilbao era que habían llegado numerosos caminones con provisiones y por barco desde Pasajes llegaba un cargamento con cinco toneladas de víveres, “de Abadiano llegaron 3.000 corderos y más de un millar de ganado vacuno. El pan repartido asciende a 150.000 kilos.”, informaba el Herado de Zamora.

En el plano militar en un boletín emitido por el Cuartel General del Generalísimo, hasta las 20 horas del día 21 de junio de 1937, decía: Frente de Vizcaya.- Continúa el brillante avance de nuestras tropas habiéndose ocupado ayer Oquedo y hoy Oquendojeda, Sariburu y Peñas Blancas, cota 385 al Oeste de Zaramillo y alturas al Oeste de Respaldiza. Siguen las operaciones a la hora de cerrar este parte.” Según esta información, todas las operaciones estuvieron centradas en la zona alavesa, al sureste de Las Encartaciones.

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Heraldo de Zamora (22-06-1937)

Abre este periódico con un expresivo titular: “En Vizcaya, continúa nuestro brillantísimo avance”, bajo el cual se lee el subtítulo “Anteayer se ocupó Oquendo y ayer Oquendojeda, Sariburu y Peñas Blancas, cota 385 al Oeste de Zaramillo y alturas al Oeste de Respaldiza. Los rojos están desmoralizados”. 

Se normaliza la vida en Bilbao.-
“Mientras las autoridades prosiguen la reconstrucción administrativa de la capital, las tropas nacionales han continuado avanzando y ensanchando nuestro frente con la ocupación de las colinas del occidente de Bibao, habiendo entrado en contacto con las fuerzas enemigas que, por lo visto, se habían replegado más allá de la capital. Continúan copándose contingentes de milicianos vasco-marxistas. Hoy quedaron 500 de estos milicianos en nuestro poder.”

El pan blanco de los conquistadores.-
“Los cronistas y testigos oculares de nuestra guerra, han contado numerosas anécdotas llenas de emoción viva, cada vez que nuestros soldados han entrado triunfales en algún pueblo, villa o ciudad de los muchos que han ido conquistando…  Pero hay algo que se repite en todos los lugares conquistados y que da lugar a hechos análogos… este algo es el pan blanco y hodierno
(recién hecho, del día) que llevan tras sí los conquistadores para repartirlo a los habitantes hambrientos de las ciudades vencidas. Este delicioso pan blanco… que vuelven a saborear deleitosamente y ansiosamente, los prisioneros, los rendidos, y los pobres rescatados de las mazmorras rojas, da lugar a escenas de honda belleza… Este pan blanco que la retaguardia de nuestro Ejército lleva a las ciudades rojas caídas en nuestro poder… Así se explica esa anécdota sublime que ha contado El Tebib Arrumi: esa pobre mujer rodeada de sus cuatro hijos que comió rezando de rodillas el pan tierno y blanco que les dieron nuestros conquistadores de Bilbao”

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Lucha. Diario de la Falange (22-06-1937)

Este periódico abría con un titular similar al del Heraldo de Zamora, haciendo referencia a los avances en el frente: “Continúa impetuoso el avance de Vizcaya”, bajo el cual se lee el siguiente texto: “La desmoralización de los rojos es cada vez mayor. -Colisiones en Valencia al saberse la pérdida de Bilbao”.  En otros artículos se hace eco de la normalidad que reina en las calles de Bilbao, insistiendo en el restablecimiento de los servicios básicos de agua, luz y comunicaciones.

Sigue el avance de nuestras tropas en Vizcaya.
“Bilbao.- Continúa, después de tomada la capital, el avance de las columnas nacionales, en todo el frente de Vizcaya.  Por el Sur, nuestros soldados, después de derrotar rápidamente al enemigo, tomó Amurrio, importante punto estratégico. El entusianmo de la población civil fue enorme… Rápidamente y ante un gran entusiasmo, prosiguió el avance tomándese Zaramillo y sus alturas. En estas operaciones se cogieron gran número de prisioneros y material. El avance continúa victorioso. Se han pasado por este sector más de 500 milicianos con armamento.”

La normalidad en Bilbao.
“Van regresando millares de personas. El total de prisioneros hechos en la segunda etapa de ofensiva asciende a 20.000”
“Bilbao.- Conforme pasan las horas, la normalidad renace en Bilbao… La intendencia va poco a poco repartiendo a todos los vecinos comida de la que tanto tiempo han estado faltos. Continuamente llegan a Bilbao largas hileras de camiones con víveres, que son arrebatados de las manos de nuestros soldados por el pueblo hambriento…. Van volviendo muchísimas personas -en su mayoría hombres- a los que evacuaron a la fuerza. Llegan extenuados y se extrañan de esta tranquilidad que reina en una ciudad como Bilbao, recientemente conquistada… Esta mañana se ha comenzado la limpieza de las calles. Se ha improvisado un servicio de limpieza que va por las calles sucias quitando ese aspecto de abandono que tenían… En la carretera de Bilbao a Valmaseda se ha avanzado hoy catorce kilómetros. Las alturas al Norte de Orduña han sido también conquistadas en el día de ayer y el enemigo, más desmoralizado que nunca, huye en cuanto nuestras tropas se enfrentan con él… La cifra de prisioneros hechos desde que comenzó esta segunda etapa de avance hacia Bibao, raya en los 20.000… El comercio abrió hoy sus puertas en casi su totalidad y en algunos ya se expenden alimentos de los que hasta ahora no habían visto los bilbaínos.”

“El Generalísimo en el Santuario de Begoña”
“Vitoria.- El Generalísimo Franco, acompañado de su Estado Mayor, con el general Dávila, jefe del Ejército del Norte, generales Kindelan y Solchaga, y el jefe del Estado Mayor de la Armada, Almirante Cervera, ha asistido en el Santuario de Begoña a una misa de acción de gracias por la toma de Bilbao. Numerosísimo público al darse cuenta de la presencia del generalísimo, le aclamó.”

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Diario de la Marina (22-06-1937)

Este era un diario que se editaba en La Habana (Cuba) con una línea política partidaria de la esclavitud, en contra de José Martí y nacionalistas cubanos y en apoyo a los regímenes fascistas europeos. Desde allí se hacía mención a los avances de la guerra en España y, en este número, tratan sobre la situación del Frente Norte después de la toma de Bilbao.

“Intenta el fugitivo gobierno de Bilbao reunir su ejército para defender a Santander”
“Los aeroplanos de Dávila y los barcos, lanzan ataques constantes sobre las ciudades de la costa”
“Madrid- junio 21.- Con referencia a la caida de Bilbao, el Gobierno ha dado una nota a la prensa que dice: Bilbao ha sido evacuado, pero Euzkadi no ha sido conquistada. El Gobierno Vasco trata de reorganizar sus maltrechas fuerzas para defender a Santander contra el avance de los nacionales de Dávila.
Baños de Carranza- junio 21.- El Gobierno Vasco ha reorganizado sus tropas con el fin de hacer la última resistencia para salvar a Santander de la suerte de Bilbao, mientras los aeroplanos y buques de guerra nacionales bombardean las areas costeras. Los nacionales, que tratan de obligar al Presidente José Antonio Aguirre y a los restos de su ejército a abandonar el territorio de Vizcaya, bombardearon hoy este pequeño balneario de aguas sulfurosas próximo a la frontera con Santander, causando daños de consideración.
El Gobierno Vasco continúa, sin embargo, reorganizando sus tropas con el propósito de contener el avance de los nacionales sobre Santander, situado a 45 millas al oeste de Bilbao. La resistencia de los vascos al nuevo avance nacional se dificulta debido a los millares de refugiados que hulleron a Santander desde la capital de Vizcaya. Los vascos consolidaron sus cansadas y hambrientas fuerzas a unas cuantas millas al oeste de Bilbao, en las cercanías de Baracaldo y Alonsótegui, así como en este pueblo, en la vía férrea de Bilbao a Santander. La carretera de Bilbao a Santander está llena de caravanas de refugiados…
Los funcionarios vascos declaran que el Gobierno ordenó que se abandonara a Bilbao a causa de que era completamente imposible seguir luchando sin la ayuda de fuerzas aéreas, las que han estado esperando en vano que les enviase el Gobierno de Valencia… Los despachos militares dicen que los vascos han fortificado una linea entre Baracaldo y Alonsótegui, pero que los nacionales no la han atacado todavía… Aseguran los vascos que los miembros de la Quinta Columna fascista que operaba en el interior de Bilbao, no logró impedir que saliera de la ciudad un tanque blindado. Los nacionales han construido rápidamente puentes militares para acelerar el movimiento de las tropas por Bilbao, en vista de que los asturianos dinamitaron el sábado los ocho puentes que unían las dos mágenes del Nervión.”

Los nacionales ocupan posiciones rumbo a Santander
“Salamanca-junio 21.- Ejército del Norte. Frente de Vizcaya: nuestras tropas continuaron el avance sobre Santander, posesionándose en el día de hoy de Oquendo, Ojeda, Saguidur, Pijabas, Mancas, colina 385, Jaramillo y Peñas de Reapaldiza; la operación continúa en dirección a Valmaseda en el momento de ser emitido el parte. Los contingentes enemigos se encuentran totalmente desorganizados y no ofrecen resistencia”

No pudo salir de Bilbao otro grupo de niños en el “Habana” por haberse negado Francia a darles entrada
“Londres-junio 21.- El diputado laborista, Greenwood, llamó hoy la atención del gobierno respecto a la evacuación de 31.000 españoles refugiados en Francia, preguntando si la Gran Bretaña participaría en la evacuación de los pacíficos, principalmente los vascos que se encuentran en Santander y si se aceptaría dar protección, mediante los buques de guerra ingleses, a los barcos mercantes de bandera británica que aceptaran transportarlos.
Chamberlain agregó que él estudiaba la manera más adecuada de dar solución a la controversia y que se podía estar en la seguridad que el gobierno optaría siempre por el mejor de los casos. Enunció, no obstante, que el gobierno se decidiría siempre por la protección de los barcos que transportaran mujeres y niños. Terminó diciendo que los buques ingleses no habían protegido al “Habana” en el transporte de los últimos niños que iban a embarcar en Bilbao, porque el gobierno francés no podía recoger momentaneamente a más pequeñuelos.”

Este periódico publicaba un croquis del frente de operaciones de Vizcaya y Santander en el que aparecen las poblaciones de Galdames y Oquendo, situadas sobre la linea del frente. En Galdames, se han parapetado para tratar de salvar los restos de las fuerzas evacuadas de Bilbao, Oquendo con otras poblaciones contiguas, fue tomada por los nacionales en su avance sobre Valmaseda.

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La toma de Valmaseda en la prensa franquista. Capítulo 4 – Temporal de lluvias

Información del jueves 24 de junio de 1937 en el Heraldo de Zamora

Después de la toma de Bilbao, el 19 de junio, el ejército franquista continúa su imparable avance hacia el oeste conquistando las poblaciones de la margen izquierda, Baracaldo, Portugalete, Sestao, etc., hasta que las inclemencias del tiempo, en una semana de abundantes lluvias, paralizaron las operaciones militares, dedicándose a reducir los nucleos de resistencia que aun quedaban en la retaguarcia y a modificar el frente de guerra. Son varios los artículos que aparececen en el Heraldo de Zamora informando de la situación militar en Vizcaya y el avance de las tropas franquistas.

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Heraldo de Zamora (24-06-1937)
Comienza la conquista de Las Encartaciones

En estos artículos, publicados en la portada y páginas interiores de este periódico, compuesto por tan sólo cuatro hojas, informan del avance de las tropas entrando en Las Encartaciones, retrasado por el fuerte temporal de lluvias que deja anegados los caminos, dificultando el desarrollo de la contienda.  Hay que tener en cuenta que no se avanzaba principalmente por las carreteras sino que, el ejército tomaba posiciones en los puntos elevados que dominaban las poblaciones y luego, avanzaban las tropas por carretera para entrar en ellas.

En Vizcaya, por efecto del temporal de aguas, no se ha operado, habiéndose presentado 526 milicianos vascos con armas.

Cuartel General del Generalísimo.
Boletín de Información con noticias llegadas a este Cuartel General hasta las 20 horas del día 23 de junio.
Ejército del Norte, Centro y Sur.  En Vizcaya el temporal de aguas ha imposibilitado las operaciones, que se limitaron a rectificaciones a vanguardia en todos los frentes, mejora de posiciones y organización de la gran zona conquistada en días anteriores.  Se han presentado a nuestras tropas 526 milicianos vascos con armas. Las cantidades de armamento y material abandonado por los rojos en su huída, son incalculables. Los túneles aparecen abarrotados de municiones de todas clases.  Se restablece el orden y la vida en el interior de la población, habilitándose puentes por las tropas en la ría, mientras se lleva a cabo la labor de reparación de los destruidos por la barbarie roja….

Se han dado órdenes para evacuar Santander
Bayona.- Se sabe que el Gobierno de Valencia, persuadido del avance incontenible de las tropas nacionales, ha dado órdenes para que se proceda a la evacuación de Santander.

El avance en Vizcaya. Los rojos han evacuado Valmaseda.  Las fuerzas nacionales que después de ocupar Baracaldo y Portugalete, continúan avanzando rápidamente, se encuentran ante el pueblo de Nocedal, situado a 17 kilómetros de Bilbao, en la carretera de Santander.  Al Sur de esta linea algunas fuerzas bolcheviques intentan defender la zona minera. En el sector de Valmaseda, las fuerzas nacionales han ocupado posiciones que dominan esta ciudad observándose que la resistencia del adversario es muy débil. Ante la intensidad de nuestro avance, los rojos han evacuado ya Valmaseda y otros pueblos.

La oportuna entrada de nuestras tropas evitó la ruina de Bilbao
San Juan de Luz.- Se sabe que entre los edificios que los rojos habían minado en Bilbao, figuraban la Universidad de Deusto y el Banco de España y el de Bilbao.  Merced a la opotuna entrada del Ejército Nacional, los marxistas no pudieron realizar sus criminales propósitos. 
Sigue el avance en Vizcaya
Bilbao.- Las columnas nacionalistas avanzan por el Noroeste aproximándose a Sodupe, importante nudo ferroviario, y cortando las comunicaciones por carretera y ferrocarril.

Crónica del frente de Vizcaya
El “católico” Aguirre, también era masón
Mal tiempo, amigos. Densos nubarrones sobre Vizcaya que nos han obsequiado con chaparrones de corta duración, pero con mucha frecuencia. Con estos temporales en esta tierra, no es cosa fácil operar militarmente, pero aún así, no hemos dejado de hacer cosa provechosa para la guerra, muy especialmente, limpiando la retaguardia, donde algunos desgraciados, y quizá algún ignorante del derrumbamiento de Euskadi y de su Ejército, trataba de encontrar salida de sus puestos y alguna vez se atrevían a realizar agresiones aisladas.  Todo esto se está acabando, pues a medida que pasa el tiempo y se van convenciendo de su aislamiento y de su total perdición, se van pasando a nuestro campo.  Hoy lo han hecho más de 500.  Hay que ver las caras de asombro que ponían, cuando se enteraron de que levábamos cinco días en Bilbao que no queda nadie del Gobierno de Euskadi, y que hasta el propio Aguirre ha huído…. (Firmado por: El Tebib Arrumi)

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Esta es la información que ofrecía la prensa nacional en el Heraldo de Zamora sobre el frente de guerra en Las Encartaciones, sobre el avance de las tropas y la parada obligatoria motivada por el mal tiempo reinante durante esos días.  En esas fechas ya estaban situados en las alturas que dominan la villa de Balmaseda desde distintos lugares y tan sólo seis días más tarde entraron el la población sin ninguna oposición… pero eso lo contaremos en el siguiente capítulo.

A continuación publicamos aquí las cuatro hojas que componen el periódico El Heraldo de Zamora, en las que se pueden leer todos los artículos publicados sobre el frente del Norte y el avance por la comarca de Las Encartaciones.

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Heraldo de Zamora.  Jueves 24 de junio de 1937

La toma de Valmaseda en la prensa franquista. Capítulo 1 – La toma de Bilbao

El avance de las tropas según relato de la prensa franquista

Son varias publicaciones las que escriben sobre los avances de las tropas franquistas en el frente de Vizcaya  desde la toma de Bilbao hasta después de la toma de Valmaseda, ocurrida el 29 de junio de 1937, que nos dan una idea de cómo se desarrolló la guerra en nuestra zona en aquellos días de finales del mes de junio y comienzos de julio de 1937.

En este artículo y en los siguientes citamos varias publicaciones desde el día 20 de junio hasta el día 2 de julio, después de la toma de Valmaseda.  Siguiendo un orden cronológico según las fechas de publicación, encontramos que hay siete periódicos que se hacen eco del Frente Norte, relatando los logros del ejército franquista en su avance.  Este primer artículo está dedicado a la toma de Bilbao y el anuncio de que la ofensiva continuaba hacia Santander y Valmaseda, relatado en la publicación “Azul. Órgano de la Falange”

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Azul. Órgano de la Falange (20-06-1937)
La toma de Bilbao

Al día siguiente de la toma-ocupación de Bilbao, hecho que ocurrió en la tarde del día 19 de junio, la publicación Azul relataba, según su punto de vista, el desarrollo de los acontecimientos militares que finalizaron con la toma de Bilbao y el consiguiente avance hacia Santander y Valmaseda.  En el titular se puede leer: “Después de una serie continuada de triunfos gloriosos en tierras de Vizcaya, el Ejército Nacional toma Bilbao, incorporándolo a la España liberada…”, continúa con el subtitulo “Nota Oficial sobre la entrada de las tropas nacionales en Bilbao”.

Se trata de un extenso artículo en que informan de que “A las tres de la tarde nuestras tropas ocuparon la ciudad.  La nota oficial del Cuartel General del Generalísimo, sobre la toma de Bilbao, dice así: “Nuestras tropas se han apoderado del Ayuntamiento de Bilbao, rindiéndose las fuerzas de la guardia civil, que lo defendían.  Sobre la ría se tendieron puentes provisionales, por los que ya pasaron nuestros carros de asalto”.

“Han sido volados los puentes”“A las tres de la mañana los milicianos rojos procedieron a volar los puentes sobre la ría.  Ya en las calles cundía el desaliento y menudearon las colisiones entre separatistas y comunistas.”

“Cómo se llevó a cabo la ocupación de Bilbao”“A las dos de la tarde, el Mando ordenó a la columna Archada, que avanzara sobre la población vizcaína. Se pusieron en movimiento los tanques de la sexta compañía, precedidos de un grupo de infantes, en los que figuraban falangistas y requetés navarros, y algunos legionarios “Flechas negras”, cuyas fuerzas se apoderaron de los barrios situados en la parte oriental del Nervión.  Los puentes que unían la parte oriental con la occidental de la ciudad, habían sido volados por los marxistas y separatistas vascos.  En la población reinaba el mayor silencio. La población civil, que, siguiendo el consejo de las radios nacionales había permanecido escondida, al notar la presencia de nuestras fuerzas, se lanzó a la calle vitoreando a España, a Franco y abrazando a nuestros soldados.  Tan pronto como fueron ocupados los barrios de la derecha, se procedió a la ocupación de los enclaves de la parte izquierda.  En esta parte de la ciudad todas las casas estaban fortificadas por los marxistas.  Sacos terreros cerraban los claros de ventanas y balcones, y entre aquellos asomaban las bocas de fusiles y ametralladoras.  A las cinco de la tarde, después de un simulacro de resistencia, huyeron los cabecillas marxistas, pero no así los milicianos, que se rindieron, entregando sus armas y sumándose a la manifestación de júbilo, que la población civil improvisó para festejar el triunfo de los nacionales.  La Gran Vía ofrecía a esas horas un aspecto magnífico, pues la muchedumbre con banderas nacionales improvisadas, se manifestó vitoreando al Generalísimo y a España, y abrazando a nuestros soldados.”

“Entusiasmo indescriptible en las calles bilbaínas”.. “A las nueve de la noche desfilan por las calles de Bilbao seis batallones de “gudaris”, que vitorean a España con el brazo en alto.  En el Hotel Carlton, donde se encontraba la presidencia del Gobierno de Euskadi y la emisora de Bilbao, ha sido encontrada dicha emisora de la que se ha incautado Radio Requetés.  Mucho público presencia el desfile de las tropas que recorren con gran marcialidad, dando gritos patrióticos.  Se tiene la impresión de que dentro de la población existen batallones de milicianos dispuestos a rendirse…”

En otra página de la publicación hay un Comunicado Oficial en el que relatan los acontecimientos militares del día anterior en el que se consiguió la toma de Bilbao.

“Ejército del Norte: Frente de Vizcaya.  En el día de ayer, además de las posiciones cuya ocupación por nuestras tropas se hizo constar en el parte fueron … (ilegible) Asturiagaray, San Justo.  En la mañana de hoy continuó el avance ocupándose el fuerte de Altamira, al norte de Bilbao, la población de Castillo, situada al oeste de Santo Domingo, Ugarte, Lavadero, el boquete al este y el espolón al norte de Malmasín, completándose el cerco del casco de la ciudad.  Las principales operaciones de todos los días anteriores y las realizadas en la mañana de hoy, han sido coronadas con la ocupación de Bilbao, llevada a cabo en la tarde de hoy, habiéndose izado con gran solemnidad la bandera nacional en el palacio de Gobernación.  Se cogieron los lugares estratégicos de la población y se rindieron las fuerzas de la guardia civil y algunos batallones que se hallaban dentro de la ciudad, reinando la mayor tranquilidad, siendo acogidas nuestras tropas con gran entusiasmo, y notándose en todos los habitantes esa gran satisfacción de verse libres del yugo y la barbarie de Aguirre, separatista y sus hordas.  De momento no puede darse cuenta exacta del armamento y material caido en nuestro poder, pero es cuantiosísimo y serán necesarios emplear varios días en su recogida y clasificación.  Han sido rescatados más de un millar de presos que tenían en las cárceles los rojos separatistas y suman muchos millares que se pasan a nuestras lineas y las que regresan a sus hogares.  Han sido ocupadas también Dello y las alturas al oeste de este pueblo Aracaldo y Arancudiaga.”

“Unos cuantos valientes evitan una terrible catástrofe”“Unos cuantos soldados valientes, han conseguido que no fuera volado el edificio de la Alhóndiga, que estaba abarrotado de dinamita, evitando con ello una gran catástrofe. …”

“Desmintiendo una falsa noticia”“El Estado Mayor de la Armada ha dado una nota desmintiendo rotundamente la noticia publicada por la prensa inglesa de que los buques de guerra nacionales han echado a pique un buque mercante rojo que conducía mujeres y niños.  La verdad es que los buques de guerra nacionales han apresado a varios barcos mercantes rojos cuando huían de Bilbao, uno de ellos con mujeres y niños que no han sufrido daño, siendo por el contrario, cuidadosamente atendidos y auxiliados.  Estas mujeres y niños, entre los cuales había muchos casos de sarampión y de escarlatina, han sido desembarcados en el puerto de Pasajes.”

Finaliza con una escueta nota de prensa en el margen inferior derecho de la portada, en el que se da cuenta de de que tras la toma de Bilbao continúa el avance de las tropas hacia Santander y Valmaseda.

En próximos días publicaremos otros artículos que relatan los logros del ejército franquista y la progresiva conquista de la comarca de Las Encartaciones.  La villa de Valmaseda sería tomada unos pocos días más tarde, concretamente el 29 de junio de 1937, festividad de San Pedro.

Hay que tomar estos artículos como una información extraída de los partes militares en los que se citan las operaciones realizadas por el ejército, con lo que obtenemos unas referencias de los lugares ocupados, en qué fechas y por dónde se movían las tropas, dejando al margen las alusiones a la propaganda del régimen en todos sus comunicados.  También se ha omitido un artículo vejatorio sobre la figura del lehendakari Aguirre por no considerarlo relevante para el estudio de los movimiento de las tropas.

El comienzo de la Guerra Civil en Balmaseda

(18 de julio de 2016, el 80 aniversario)

18 de julio de 1936, el comienzo

El levantamiento militar del 18 de julio de 1936 (iniciado la víspera en Marruecos) triunfó en  Vitoria y Pamplona, mientras que en Vizcaya y Guipúzcoa permanecieron leales a la república. Las primeras noticias llegaron a Bilbao al atardecer del viernes 17 de julio, y a Balmaseda en ese mismo día, facilitadas por los distintos partidos políticos a sus sedes locales, aunque no fue hasta el día 18 por la tarde cuando la prensa dio cumplida información con grandes titulares. Se formaron las Juntas de Defensa, apiñándose las fuerzas políticas del Frente Popular en torno a los gobernadores civiles.

En Balmaseda se constituyó el 19 de julio una Junta Local de Defensa, a la que asistieron Vicente Cremer Arce como presidente del Frente Popular, Anastasio Lalinde y Ángel Rufrancos por Izquierda Republicana, Juan Sáez “Pikizu” y Manuel “Manolín” Puente por la Agrupación Socialista, José Cordeiro y Manuel Lavín por las Juventudes Socialistas Unificadas, y José Gil Abad por el Partido Comunista. En la reunión se acordó invitar al alcalde en funciones José de los Heros (el titular, Luis González Taramona, estaba de vacaciones y en ellas seguía a pesar de los graves acontecimientos) a que procediese a la constitución de una Junta de Defensa permanente.

La postura de los nacionalistas fue muy ambigua al comienzo, y no se integraron en esta Junta de Defensa hasta unos días después, una vez tomaron la decisión de apoyar a la República (aunque en Navarra el partido se posicionó a favor de los sublevados y en Álava hubo posturas dispares).

Al mismo tiempo, y desde el mismo día 18, se empezaron a desarrollar en la villa balmasedana labores de vigilancia por parte de una serie de personas leales constituidas como Guardia Cívica de la República. A comienzos de agosto el Comité o Junta de Defensa de la República estaba constituido por José de los Heros como alcalde en funciones, Jaime Salazar y José Aguirre en representación de los nacionalistas, y Luis Cordeiro y Manuel Puente como representantes socialistas.

Entre sus obligaciones se encontraban cumplir y hacer cumplir las órdenes de la superioridad; defender la localidad de los enemigos de la República, denunciando a los funcionarios notoriamente desafectos y a los sospechosos (aunque sin poder detener a nadie si no dispusieran de una orden previa); organizar el suministro de alimentos y medicinas; requisar las armas particulares, y controlar los nombramientos de la guardia cívica republicana. Este Comité de Defensa se fue ampliando a otras fuerzas políticas, como Unión Republicana o CNT. Y unos meses después transfirió sus competencias a la Corporación Municipal.

 

También se encontraba entre sus funciones la instrucción militar a milicianos o voluntarios. Se formaron así gran cantidad de batallones, unidades militares no convencionales que grupaban, en un principio, a los voluntarios combatientes, y a los que se fueron incorporando  posteriormente -a medida que avanzaba la guerra- los que eran llamados por su quinta.

En cada uno de estos batallones -que tenían un jefe militar y un comandante intendente- predominaba una determinada filiación política, salvo en algunos creados más tarde de modo oficial. Los primeros batallones los formaron los partidos del Frente Popular (republicanos, socialistas y comunistas) y los anarquistas.

Los nacionalistas se dedicaron en principio a labores de orden público. Hasta agosto de 1936 no empezaron a formar sus batallones, y no se incorporaron al frente de batalla hasta septiembre. Fueron unos ochenta los batallones formados durante el Gobierno Vasco, la mayoría de filiación nacionalista, aunque abundaban también los pertenecientes a las Juventudes Socialistas Unificadas, Partido Socialista, Partido Comunista y CNT.

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Los Batallones

La mayoría de los balmasedanos se integraron en tres batallones. Los de las Juventudes Socialistas Unificadas en el “Batallón Meabe”, los miembros de UGT y socialistas acudieron al “Batallón Octubre”, que se formó precisamente en Balmaseda, y los primeros nacionalistas voluntarios acudieron a Güeñes, donde tenía el cuartel general el “Batallón Avellaneda”.

También hubo balmasedanos que combatieron en otros batallones (“Sukarrieta”, “Muñatones”, “Karl Libknech”, “Larrañaga”, “Kirikiño”, “Durruti” o “Isaac Puente”).

La muerte de un balmasedano en la Guerra Civil

El abrazo de los muertos

de José de Arteche Aramburu

El abrazo de los muertos-Portada-Web

Portada original

En el artículo publicado sobre los balmasedanos muertos durante la Guerra Civil, mencionamos a Dimas Gutiérrez Arzuaga, un joven de diez y nueve años que pereció durante la contienda en Aramayona.  Ahora, gracias a la colaboración de Mikel Diego, miembro de Lemoatx1937, tenemos noticias de sus últimos momentos.  Son citados con crudeza y realidad en el libro “El abrazo de los muertos” del escritor guipùzcoano José de Arteche Aramburu, publicado en el año 1970 por la Editorial Icharopena/ Itxaropena.

Portada original

Portada censurada

Un libro fue censurado por la dictadura durante veinte años, siendo distribuido entre las amistades del autor de forma clandestina.  Finalmente, se permitió su publicación a condición de que la tirada fuera de 300 ejemplares, que se agotaron inmediatamente.  Pero no se aceptó la portada propuesta, realizada por el pintor Antonio Valverde, amigo del autor, teniendo que esperar 37 años más para ser publicada en la nueva edición de la Editorial Espejo de Tinta.

Extensa obra literaria

El abrazo de los muertos, un relato autobiográfico de los tres años que estuvo en la guerra, es el libro más ambicioso y profundo de José de Arteche, pero su obra publicada es extensísima y abarca numerosos registros. De formación autodidacta -abandonó sus estudios a los 14 años-, comenzó a colaborar muy pronto en periódicos y revistas, tanto en euskera como en castellano. La revista Zeruko Argia, el boletín de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País o Vida Vasca, o los periódicos La Voz de EspañaLa Hoja del Lunes de San Sebastián, HierroLa Gaceta del Norte o Informaciones, entre otros publicaron sus colaboraciones.

Más trascendencia tienen sus biografías de vascos ilustres: San Ignacio de Loyola (publicada en 1934), Elcano (1942), Urdaneta (1943), Legazpi (1947), San Francisco Javier (1951), Lope de Aguirre, traidor (1951), Saint-Cyran(1959), El Cardenal Lavigerie (1963) y El Cura de Areyzaga. De ellas sobresalen sobre todo las dedicadas a Lope de Aguirre y al abad de Bayona Saint-Cyan, en quienes explora en clave de ensayo el alma vasca.

Además de numerosos apuntes constumbristas y paisajísticos, Arteche escribió cuatro obras autobiográficas: Diario 1935 – 1936 (inédito), Mi viaje diario (1950), La paz de mi lámpara ( 1953), Siluetas y recuerdos (1.964),Canto a Marichu (1970), El abrazo de los muertos (1970). El gran asombro(1971) y Un vasco en la posguerra. Diario 1939-1971 (1975).

José de Arteche murió un año después de la publicación del libro. Fue sin duda la obra que más contribuyó al deterioro de su salud, tanto antes como después de su publicación. Falleció a consecuencia de un infarto de miocardio el 23 de septiembre de 1971.

Jon Juaristi

«Sin dejar de ser vasco soy capaz de sentirme castellano, aragonés, extremeño, andaluz y portugués al mismo tiempo. Concibo la patria española desde Creus al cabo de San Vicente, desde Finisterre al cabo de Gata y desde Irún a la última roca de Gibraltar con toda la fecunda complejidad de sus diferencias… Me considero más patriota que muchos vociferadores de hoy, porque soy capaz de comprenderlos y comprender al mismo tiempo lo que jamás comprenderán: las reacciones que su exclusivista manera de ser provoca en quienes no son patriotas ni sienten el patriotismo a la manera de ellos». Todavía recuerdo la emoción que me produjeron estas líneas cuando las leí por vez primera, hace cuarenta años. Arteche se refería al exclusivismo castellano, pero a mí me curaron o contribuyeron decisivamente a curarme del exclusivismo vasco. Fueron escritas en agosto de 1937, siendo Arteche suboficial en un Tercio del Requeté. Porque Arteche, miembro del PNV al estallar la guerra civil, aprobó, como el viejo escritor nacionalista Avelino Barriola, el golpe militar del 18 de julio, y fue, en consecuencia, tildado de traidor por los suyos. Tuvo la oportunidad de huir a Francia. No lo hizo: se quedó en Guipúzcoa hasta la entrada de los nacionales, salvando a presos de derechas de paseos y fusilamientos, e hizo lo que pudo desde las filas del Requeté para suavizar la terrible suerte de los prisioneros republicanos. Su diario de guerra, El abrazo de los muertos, recoge sus experiencias como combatiente de primera línea en los frentes de Vizcaya, Aragón y Valencia. No conozco un testimonio literario de la contienda tan noblemente humano, en el mejor sentido, y en esto coincido con vascos de ideologías y credos diversos, como José Miguel de Azaola o Antonio Elorza, por citar sólo dos ejemplos.

Jon Juaristi en el blog: la biblioteca fantasma: reseñas de libros viejos – 2005-2012

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El relato del libro

En las páginas 85 y 86 del libro publicado en el año 1970, el escritor narra los últimos momentos de la vida de Dimas Gutiérrez Arzuaga cuando se acerca al muchacho tras la toma del alto defendido por los republicanos.  Reproducimos a continuación las dos páginas del libro por tratarse de un relato relacionado con un joven balmasedano muerto en la Guerra Civil.

“… Está herido en ambas piernas; intensamente pálido, destila por la boca una baba espesa, lechosa.

En la cumbre hay un rojillo muerto. Tiene cara de minero; parece tener bastantes años.  Me llama la atención su buen equipo.  A cierta distancia hay otro muchacho, muerto también al parecer.  Una fuerza extraña me lleva a su lado.  No sé por qué me parece que aún vive.  Está caído hacia atrás, el cuerpo completamente curvo, pero sin que las plantas de los pies hayan perdido el contacto con el suelo, los ojos vueltos, totalmente blancos.  Acercándome le pregunto, arrodillado, casi al oído:

-¿Sabes rezar, muchacho?

No contesta.  Insisto.  A mi lado, de pie, se haya ahora un sargento de la Compañía que me parece está aquí poco más o menos como yo.  Junto con él rezo clara y lentamente, vertiendo al oído del presunto agónico el Padre nuestro, el Ave María, el Gloria.  En el instante mismo en que terminamos el último amén, se dibuja en la cara del muchacho un gesto de entrega: su cabeza se rinde a un lado, ya roto el hilo vital.

Me viene al momento el recuerdo de un detalle de una vieja lectura; creo tenerlo todo leído en un libro de Hugo Benson que el oído es el último sentido que muere.  Seguramente no nos morimos tan pronto como creemos; los hombres muertos al parecer nos escuchan en ese espacio que separa la muerte aparente de la muerte real.  Y probablemente en ese espacio de tiempo ocurre lo esencial.  Este chico me ha debido de oír antes de expirar.  La verdad es que siento adentro del alma una tranquilidad rara; me invade cierta extraña alegría.

Un soldado se acerca y registra el cadáver.  Tiene seis reales.  Me quedo con su carnet del Socorro Rojo Internacional extendido a nombre de Dimas Gutiérrez, de Valmaseda, de diecinueve años de edad.  Antes de alejarme le miro por última vez.

-Amigo mío que llevas el nombre del arrepentido de última hora –le digo interiormente-.  Yo estoy seguro de que volveré a encontrarte.  Tengo la seguridad de que algún día saldrás al encuentro de un amigo imprevisto cuya alma, a pesar de las apariencias, no tenía uniforme, y que se te acercó al final de un combate, en tu postrero minuto, a repetirte al oído las oraciones de tu niñez.

Desde la loma conquistada se domina el espléndido valle de Aramayona.  Recorro la posición recogiendo los periódicos, revistas y papeles tirados por todas partes.  Hay también muchas tarjetas postales en blanco con membrete de la columna Meabe.  Hojeo una revista anarquista muy bien presentada en cuyo texto priva la preocupación sexual y donde hay, entre otras, unas atrocidades contra la Santísima Virgen María, y consejos para la cura de la sífilis.  Me llama la atención un periódico cenetista con un artículo de protesta de un cierto intento de repetir otro abrazo de Vergara.

Cerca de la cresta, que las bombas han llenado de profundos cráteres, un barracón de bastante confort ostenta señales inequívocas del paso reciente de mujeres.  Esparcidos por el suelo, medias, jabones, zapatillas.

Formamos para entrar en el pueblo de Uncella.  Algunos obstinados nos tirotean aún desde la cumbre del Muru.  Los caseríos del pueblo estaban desalojados…”

Balmasedanos muertos en la Guerra Civil

MUERTES EN EL FRENTE

Muchos balmasedanos, la mayoría de izquierdas, murieron en el frente de batalla durante el período comprendido entre el 18 de julio (inicio de la guerra) y el 29 de junio de 1937 (toma de Balmaseda), y las muertes más numerosas se produjeron en el transcurso de dos importantes operaciones militares, la ofensiva vasca en Villarreal, iniciada el 30 de noviembre de 1936, y la ofensiva de las tropas nacionales en el Frente Norte, que comenzó a finales de marzo de 1937.

Horacio Merino

Es el primer balmasedano -del que tenemos noticia- muerto en combate.  Era un muchacho joven que solía acompañar a su padre -Francisco “el de la flecha” muy popular en Balmaseda- en las ferias con un puesto de tiro al blanco. Pertenecía al batallón Meabe y murió en agosto de 1936 en Arrate, de un tiro en la cabeza. Su cuerpo fue trasladado por Jesús Pereda, que resultó también herido en una pierna.

Santiago García

Calderero de La Robla de 24 años, y también del batallón Meabe, desapareció el 18 de octubre en la toma de Escamplero (Asturias). Su cuerpo no fue encontrado.

Antonio Uriarte Salaberrri

Presidente de la Juventud Vasca de Balmaseda, pertenecía al batallón Avellaneda y murió en Campázar, en octubre de 1936, al estallarle en la mano una granada que intentaba lanzar. Asu funeral, celebrado en la parroquia de San Severino, asistió una compañía uniformada del batallón.

En el centro, Antonio Uriarte

En el centro, Antonio Uriarte

Agapito Echave

De 36 años, nacido en Bilbao y avecinado en Balmaseda, fue un destacado líder sindical de ELA-STV voluntario del batallón Gordexola, del que era capitán, murió en Villarreal el 30 de noviembre de 1936 destrozado por un cañonazo.

Agapito Echave y Ángela Martínez

Agapito Echave y Ángela Martínez

Filipiano Díaz

Militante de las Juventudes Unificadas, fue durante las primeras semanas de la guerra carcelero en Balmaseda. La “saca” nocturna de algunos presos y el lamentable estado físico en que volvían -él mismo había sufrido palizas y malos tratos durante la represión por la huelga del 34- le hizo renunciar a su puesto e incorporarse al frente de combate en el batallón Meabe. Murió a primeros de diciembre de 1936 en Ubidea, durante la ofensiva de Villarreal. Su cuerpo fue traído a Balmaseda y velado en la sede socialista.

Mauro Ruíz Calderón

De 30 años, ferroviario de La Robla.

José Marcos Maltrana “Goso

De 18 años, pastelero.

Julián Ibáñez

Lamberto Andino Sauto

Segundo por la derecha, Lamberto Andino

Segundo por la derecha, Lamberto Andino

Los cuatro pertenecientes al batallón Meabe, murieron en diciembre de 1936 durante la ofensiva de Villarreal.

Pedro Orrantia Santiago

De tendencias anarquistas cayó en combate también durante la ofensiva, aunque su cuerpo no apareció.

Francisco Sobrado Orrantia

De 21 años, guardafrenos de La Robla y voluntario en un batallón de Acción Nacionalista Vasca. Se le dio por desaparecido durante la ofensiva de Villarreal, aunque, al parecer, fue hecho prisionero y fusilado posteriormente. También en 1936 debió morir Alfonso Vicandi, ebanista, perteneciente al batallón Octubre.

Nicomedes Azcárraga Camiruaga

Nacido en 1913 en La Herrera aunque vinculado a Balmaseda, era obrero metalúrgico y voluntario del batallón Meabe. Fue herido durante la ofensiva de Villarreal y ascendido a sargento tras recuperarse de sus lesiones. Murió defendiendo una posición, al mando de una sección de ametralladoras, en diciembre de 1936 o en febrero de 1937. Su cuerpo no fue encontrado.

Melchor Avelino Álvarez, “el Churrero

De 30 años, nacido en Bercedo y vecino de Balmaseda, guardafrenos.

Sebastián Seoane Macías

De 38 años, gallego avecinado en Balmaseda, cantero.

Hilario Rivero Ercilla

De 21 años, fogonero de La Robla, pertenecían al batallón Octubre. Los tres murieron en Aramayona, al iniciarse la ofensiva franquista de marzo-abril de 1937.

Milicianos de Balmaseda. De pie, en el centro, Hilario Rivero

Milicianos de Balmaseda.
De pie, en el centro, Hilario Rivero

Melchor, Sebastién e Hilario también pertenecían al batallón Octubre y murieron en Aramayona:

Dimas Gutiérrez Arzuaga

de 20 años.

Vicente Aguinaco Escalante

De 17 años, que se había incorporado sin tener la edad reglamentaria y murió destrozado por un obús.

Juan Egüen Asúa

Soldador de La Robla y del mismo batallón, resultó herido de gravedad falleciendo unos días después en el hospital de Bilbao.

Manuel Arias Renovales

Albañil, de 26 años, nacido en Achondo y vecino de Balmaseda, pertenecía al batallón Avellaneda y murió durante un bombardeo también por la zona de Aramayona. Su cuerpo no fue encontrado.

Milicianos de Balmaseda.  El que sujeta la ikurriña es Arias.

Milicianos de Balmaseda. El que sujeta la ikurriña es Arias.

Vicente Garay Fernández

De 24 años, ebanista pertenecía al batallón México y murió en abril de 1937 en Dima.

Fidel Pereda

También ebanista, de 26 años, murió el 15 de mayo de 1937 en Jata, arriba de Maruri, como consecuencia de los disparos del crucero rebelde “Canarias”.

Eliseo Estrada

De 47 años, nacido en Valladolid, albañil, zapador voluntario en un batallón socialista, murió en mayo de 1937 en la zona de Amurrio.

José María Iraola Urraburu

Nacido en Avellaneda y vecino de Balmaseda, de 19 años, ebanista y movilizado por su quinta, murió el 11 de junio de 1937 en el monte San Pedro de Orduña, por un cañonazo que le destrozó la cabeza.

Jesús González Azpitarte

Por las mismas fechas debió fallecer también, pero en Archanda.

Salvio Larrea Barañano

Ebanista, perteneciente al batallón Muñatones,

Fernando Larrea Barañano

De 26 años, carpintero.  Estos hermanos murieron en abril de 1936 por la zona de Alvestia.

Milicianos de Balmaseda.  Batallón Avellaneda en Güeñes.  El segundo por la derecha es Fernando Larrea, muerto en combate.

Milicianos de Balmaseda. Batallón Avellaneda en Güeñes. El segundo por la derecha es Fernando Larrea, muerto en combate.

Ángel Zorrilla Ranero

De 22 años, perteneciente al batallón Avellaneda, falleció en Archanda en junio de 1937.

Antonio Grande

De 24 años, trabajador de la fábrica de boinas de El Peñueco, perteneciente al batallón Octubre,

Moisés Iturbe San Nicolás

Nacido en 1916, fueron también víctimas de los combates en esta lista de la que quizás falten algunos nombres.

Emilio Salinas

Fue otro de los muertos, aunque fuera del País Vasco.  Tenía estudios de música y tocaba el violín, actividad que desarrollaba en León cuando le sorprendió el inicio de la guerra. De familia de derechas, era falangista, y murió con los nacionales, aunque no se sabe bien cómo, durante los primeros combates de la guerra en Somosierra.

Entre las profesiones de los vecinos balmasedanos muertos en la guerra, abundan los ebanistas-carpinteros. Los demás eran obreros (guardafrenos, fogonero, soldador, calderero), algún trabajador de servicios (pastelero, panadero) y algún parado. Actividades que contrastaban con las de los balmasedanos de derechas detenidos en los primeros meses tras el levantamiento militar (propietarios, comerciantes, empleados, industriales, estudiantes y algunos con profesiones liberales).

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MUERTOS EN LA RETAGUARDIA

No fueron, sin embargo, los anteriores los únicos muertos. Otros balmasedanos fallecieron en la retaguardia, no víctimas de los combates, sino de los enfrentamientos ideológicos, sociales y políticos, víctimas de represalias y malquerencias que no siempre se pudieron controlar.

Pedro de Asúa

Sacerdote, arquitecto y de ideología tradicionalista. Protegido, al parecer, por los nacionalistas balmasedanos en las primeras semanas de la guerra, huyó primero a Sopuerta, luego a Bilbao y finalmente a Erandio, donde fue detenido el 29 de agosto de 1936 por unos desconocidos, y muerto a tiros esa misma noche en la cuneta de una carretera de Liendo (Cantabria).

Pedro Asúa y Mendía

Pedro Asúa y Mendía

Salvador Ródenas

De Acción Popular, detenido en las primeras semanas de la guerra y trasladado al barco prisión “Cabo Quilates” fondeado en el Abra. Muerto el 25 de septiembre de 1936, cuando tras un violento bombardeo de los nacionales, tripulantes de barcos de guerra republicanos y gentes del pueblo asaltaron el “Cabo Quilates” y el “Altuna Mendi” causando más de 50 víctimas.

Faustino Armentia Aguado

Sacerdote coadjutor de Balmaseda, carlista, detenido en las primeras semanas de la guerra y trasladado al “Cabo Quilates”, donde murió en el asalto del 25 de septiembre.

Emilio Cremer Arce, “Bicicletas

Vecino de Balmaseda donde era muy popular, ferroviario y hermano de Vicente Cremer (principal responsable del Frente Popular, en la villa balmasedana). Trasladado a Cistierna por razones de trabajo, el 27 de septiembre de 1936 fue sacado de su casa y no se volvió a saber más de él.

Juan Bautista Rodet Villa

De 26 años, falangista, preso en la cárcel de Larrínaga y muerto en el asalto a dicha prisión como represalia al violento bombardeo de Bilbao el 4 de enero de 1937.

Sotero Rodríguez Rodríguez

Falangista, preso en la cárcel de Larrínaga y muerto en el asalto del 4 de enero.

Basilisa Peña Estrada

viuda, con seis hijos, muerta el 23 de junio de 1937 en el bombardeo de Balmaseda por la aviación nacional.

 

 

LOS FUSILADOS

Con la conquista de Bilbao empezaron a llenarse las cárceles. Los derechistas liberados dejaron su lugar a otros presos nacionalistas y republicanos, mucho más numerosos. Tras la rendición de Santoña y la ocupación de Santander, los militares y civiles detenidos fueron encerrados en la plaza de toros y campos de fútbol, hasta que, a medida que se iban clasificando, unos eran llevados a batallones de trabajadores, otros encerrados en el penal de Santoña, y los demás quedaron en libertad, pero con la obligación de presentarse en sus lugares de origen, donde eran a su vez clasificados a veces detenidos y casi siempre represaliados,

A finales de septiembre comenzaron los Consejos de Guerra en el Dueso, y el 15 de octubre los primeros fusilamientos, muy selectivos y ejemplificadores. Fueron 14 los fusilados, dos nacionalistas, dos cargos nacionalistas del Ejército Vasco, dos miembros de Solidaridad de Trabajadores Vascos, dos republicanos, dos socialistas, dos comunistas y dos anarquistas. A ellos siguió el fusilamiento de otros 60 condenados, el 28 y 29 de octubre, y 5 más a mediados de noviembre.

Posteriormente los condenados a muerte fueron incomunicados y muchos de ellos trasladados a la cárcel de Larrínaga. Los presos de Bilbao se repartían entre esta cárcel, el Carmelo, los Escolapios, la Universidad de Deusto y el barco-prisión “Upomendi”. A finales de 1937 había en la capital bilbaína 12.000 presos, de ellos 3.000 en Larrínaga, donde solían estar los condenados a muerte.

Las muertes se ejecutaban por fusilamiento, en las tapias del cementerio de Derio, o por garrote vil en el patio de Larrínaga. En Bilbao las primeras ejecuciones comenzaron en septiembre, y se suspendieron por Navidad, hasta el 8 de enero de 1938. Hasta finales de 1937, se realizaron 316 ejecuciones, 172 en Santoña, 118 en Derio y 26 a garrote vil. Continuaron las ejecuciones, y el 12 de marzo de 1938 fueron fusilados en Derio 28 personas, entre ellas el balmasedano Manuel Puente. En mayo de 1938 había en Larrínaga mil condenados a muerte, y hasta diciembre de 1938 las ejecuciones superaron los 900. A partir de mediados de ese mismo año empezaron los traslados de presos a otras cárceles. Los condenados a muerte eran llevados a Burgos. Los fusilamientos continuaron en 1939 y 1940.

La vida en las prisiones añadía a las penalidades de los vencidos, los rigores de la masificación, el hambre, la miseria y, sobre todo para los condenados a muerte, la incertidumbre. A veces pasaban meses desde que se imponía la condena hasta que llegaba el implacable “ejecútese”. La tortura de la espera de la muerte o el indulto se convertía en algo cotidiano y a veces difícil de superar, que llevaba a algunos a la locura o el suicidio. La reanudación o la continuidad de los fusilamientos (a veces pasaban semanas sin ejecuciones) convertía esa espera en angustia. Manuel Puente, condenado a muerte, en una carta dirigida a su familia solicitando información sobre su situación, les dice: “Tened presente que aquí no avisan mas que el último día y siempre hay algo que decir”.

Las “sacas” se hacían al caer la tarde, o por la noche. A gritos desde el centro de la prisión, o con las listas en la mano, funcionarios y policías iban recorriendo las salas y celdas buscando a los condenados para llevarles a “la capilla”. Aquella última noche aislados escribían sus cartas de despedida, algunas vibrantes, otras dolorosas, y de madrugada les llevaban a fusilar o agarrotar.

Los familiares se enteraban muchas veces de la muerte cuando iban a visitarles, en las listas que aparecían en las puertas de las prisiones, o cuando les entregaban sus efectos personales al mismo tiempo que les comunicaban la ejecución.

Entre los cientos de fusilados había también varios balmasedanos.

Luciano Fuentes Alonso

Carnet de ferroviario de Luciano Fuente

Carnet de ferroviario de Luciano Fuente

Luciano Fuentes Alonso había nacido en Bañes (Palencia), en el año 1910. Cuando fue fusilado, el 7 de septiembre de 1937, estaba casado en segundas nupcias con Consuelo Bermejillo, y tenía cinco hijos, tres de ellos de su primera esposa. Vivía en la calle La Cuesta, encima de lo que fue el bar de Sauto, aunque antes había vivido en El Cristo. Tenían una fonda, y Luciano trabajaba de guardafrenos.

Luciano era de izquierdas, de tendencia socialista. No había destacado en Balmaseda durante la guerra, aunque intervino, con otros balmasedanos, en lo relacionado con el tren blindado y sus viajes hacia la Peña. Por ahí debió venir la acusación, aunque se sospechaba que las causas fueron otras.

Luciano estuvo a punto de evacuar a Santander, como tantos otros vecinos de Balmaseda, en vísperas de la entrada de los franquistas. Incluso ya había envuelto el colchón, pero a última hora pensó que no le ocurriría nada y prefirió quedarse. Pocos días después de la toma de Balmaseda fueron a buscarle varios vecinos del pueblo, de derechas. Estuvo en la cárcel balmasedana unos días. Después le trasladaron a la de Larrínaga. Llevaron con él, también detenido, a un carcelero. Iban a Bilbao a verle, un día a la semana la mujer del carcelero y otro día la familia de Luciano.

Fue juzgado y condenado a muerte. Su familia hizo todo lo posible por salvarle. Cuando escribía Luciano les insistía para que hablasen con el párroco, Vicente Iturbe. “Nos decía que sí, que sí, pero al parecer, no hizo nada”.

Un día que fue la familia del carcelero le entregaron la ropa y le devolvieron algunos efectos personales. Les habían fusilado a las dos. Parece ser que unos días después del fusilamiento vino el indulto, por ser padre de cinco hijos.

Manuel Puente Ruibal

Abajo a la derecha, Manolín Puente

Abajo a la derecha, Manolín Puente

Manuel Puente Ruibal “Manolín” es una de las personas más carismáticas de las que, de una u otra manera, tuvieron relación con aquellos tristes acontecimientos que, motivados por la Guerra Civil, sucedieron en Balmaseda.  Había nacido en Balmaseda el 8 de diciembre de 1908. Era el tercereo de seis hermanos, Sixto, Felipa, Toni, Alejandro y Maruja. Trabajaba de pinche en un taller del Nocedal, hasta que se estableció por su cuenta, en un taller de la calle Correría, con sus hermanos Alejandro y Toni.

Fue un balmasedano arraigado en su pueblo. Perteneció a una de las bandas de música que en aquellos tiempos hubo en la Villa, y jugaba también en uno de los equipos de fútbol local, “El Trece”, en el que también jugaban otros conocidos balmasedanos como “Txirripla” y “Machaco”.

Había sido, igualmente, destacado líder político del socialismo y de la izquierda. Miembro de la Junta de Defensa formada en Balmaseda al inicio del levantamiento militar, además de intendente del Batallón Octubre que los socialistas formaron en la localidad. Fue fusilado el 12 de marzo de 1938 en las tapias del cementerio de Derio, y su cuerpo arrojado a una fosa común.

Manolín PuenteDe hablar pausado, incluso tímido, tenía la costumbre de juntarse con sus amigos en el café de Vicente Cueto “Cuetillo”, en la calle Correría. De su carácter dan prueba hechos como el arreglo que hizo con los chicos del taller, durante varios domingos, de las goteras de la iglesia de Orrantia, o el día que el Juzgado desahució a una vecina y le sacaron los muebles a la calle, volviéndolos a subir cuando se marcharon.

En agosto de 1935, como consecuencia de los sucesos acaecidos en la huelga general de octubre del año anterior, fue detenido y encarcelado. Permaneció en la cárcel de Balmaseda, hasta que fue trasladado a la de Larrínaga, en Bilbao. De allí fue liberado tras el triunfo del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936.

Iniciada la sublevación militar formó parte de la Junta Local de Defensa y contribuyó a la formación del Batallón Octubre, del que era su Comandante Intendente.

Intervino en diversas ocasiones para evitar persecuciones o detenciones de algunos vecinos, así como la protección especial, durante los meses de la guerra que permaneció en Balmaseda, que dispensó a las monjas de Santa Clara.

Incorporado al frente el Batallón Octubre, siguió sus vicisitudes. Según nos dice Juan Sáez Onaniel “Pikizu”, cuando bombardearon Guernica, estaba con él en Axpe Marzana. Tras la caída de Bilbao y la retirada, Manolín Puente -junto a otros balmasedanos- estuvo en Castro Urdiales, y después en Montes Claros.

Como muchos otros, y tras la ocupación de la provincia de Santander, Manolín fue detenido. Aunque tuvo ocasión de pasar a Asturias en barco, o marchar a Francia, prefirió seguir la suerte de los suyos.

Todos los que iban cayendo prisioneros los llevaban o los mandaban a la Plaza de Toros. Unos días después fue enviado a Santoña, y a primeros de septiembre trasladado a Balmaseda. Fueron a detenerle José Antonio Bezares y algunos más. En la cárcel de Balmaseda fue golpeado y torturado por un conocido balmasedano. Le rompieron la mandíbula. Con la cara vendada y hecho un guiñapo, fue llevado a Bilbao, atado junto Ángel Asensio “el Chicoriero”. Allí fue ingresado en el Carmelo, de donde le sacaron para juzgarle, y después le llevaron a Larrínaga. En el Carmelo coincidió con un médico apellidado Arróspide, quien, como pudo, y con las limitaciones de la prisión, le curó la mandíbula. Aunque Manolín en una de sus cartas recuerda a otro medico apellidado Arana, que seguramente también le atendió.

Fue juzgado el 3 de diciembre de 1937, junto a Raimundo Alegría Martínez y Abelardo Ruiz Pérez, y condenado a pena de muerte por “un delito de adhesión a la rebelión militar”. Esta “rebelión militar”, según el primer resultado de la sentencia, era en la que habían incurrido los republicanos leales, y que “el 18 de julio el Gobierno de Madrid se declaró en franca rebeldía, intentando subvertir el orden social establecido, apoyándose para ello en elementos extranjeros enemigos de nuestra Patria y en los elementos que integraban el llamado frente popular dando lugar que al oponerse al Ejército y a las Milicias Nacionales se originara una guerra que ha causado y causa grandes males a la nación”. En la misma sentencia se consideraban como agravantes, referidas a Manuel Puente y Raimundo Alegría, “las circunstancias de gran peligrosidad en los referidos sujetos y gran trascendencia de los hechos cometidos que a más de ser adhesión ferviente al movimiento rebelde, costó la vida a numerosas personas inocentes, sacrificadas por el sólo hecho de comulgar en el mismo ideal que la España Nacional, que sirvieron para sembrar el terror en el pueblo de Valmaseda, dominándolo de este modo y sujetándolo a la tiranía rojo-separatista”. A Raimundo Alegría, condenado también a muerte, se le conmutó la pena, y a  Abelardo Ruiz se le impuso una pena de treinta años.

Sus últimas cartas, escritas probablemente en el último momento, cuando su fusilamiento era inminente, iban dirigidas a sus amigos, a sus primos, a sus hermanos y a su madre. En la dirigida a sus hermanos acusaba de su muerte a varios vecinos balmasedanos de los que daba sus nombres.

Del fusilamiento, ocurrido el 12 de marzo de 1938, tres meses después de su condena, tenemos algunas noticias de carácter trágico, protagonizadas por una mujer que cuando iba a ser fusilada junto a Manolín y otros más corrió entre tumbas negándose a colocarse frente al pelotón y matándola cuando estaba arrodillada.

Hubo intentos de llevar el cadáver de Manolo Puente a Balmaseda. Al parecer se pretendía hacer un panteón familiar, a nombre de algunas personas concretas, donde descansasen los restos de los fusilados balmasedanos. Estos proyectos por diversas causas no pudieron llevarse a cabo.

José Cordeiro Gómez

Agachado a la derecha, Pepe Cordeiro

Agachado a la derecha, Pepe Cordeiro

José Cordeiro Gómez había nacido en Orense capital, el 28 de junio de 1912, auque con siete años había venido junto a su familia a Balmaseda. A su padre que trabajaba en La Robla, le mató el tren, dejando hijos pequeños a la mujer, modista, embarazada. Había estudiado en el Colegio de los Maristas, era tornero y trabajaba en La Robla desde los 14 años. Aunque sus amigos eran casi todos de derechas sus ideas izquierdistas eran claras.

Intervino en los sucesos acaecidos en Balmaseda con motivo de la Huelga General de octubre de 1934. Fue detenido por la guardia civil cuando en compañía de otros compañeros (Avellaneda, Canteli…) intentaba paralizar los trenes, y liberados por la presión popular, ya que se formó una manifestación que fue a las puertas de la cárcel. Por la tarde hubo otra manifestación disuelta violentamente por “los pichis” (la Guardia de Asalto Republicana), y fueron detenidos de nuevo. Como consecuencia de esta detención le echaron de La Robla.

José Cordeiro y Juan Avellaneda salieron antes. Los demás detenidos por los sucesos de aquellos días fueron puestos en libertad tras la amnistía promulgada en febrero de 1936 al ganar las elecciones el Frente Popular. Los liberados fueron recibidos en Balmaseda con una gran manifestación, con banda de música, en la que José Cordeiro -que era un líder- dirigió la palabra a los asistentes.

Durante la guerra, según su hermano Luis, influyó positivamente en favor de Vicente Iturbe, el párroco, y algún otro vecino de derechas. Perteneció al Batallón Meabe, del que debía de ser comisario político y encargado de propaganda. Tras la retirada del Ejército Vasco, estuvo en Santander con su batallón. Sin embargo, una vez ocupada la capital, no fue detenido allí.

Volvieron por su cuenta, “en un tren entero” -según recuerda su hermano- varios familiares y muchos vecinos más de Balmaseda. En Aranguren estaba un coche esperando y le llevaron detenido a Balmaseda. Aquella misma noche fue detenido también Luis. En la cárcel balmasedana fueron maltratados, golpeados con una verga y obligados a tomar aceite de ricino.

De allí pasó a El Carmelo. De su periodo de cárcel, en un par de cartas hace mención a algunos aspectos familiares y otros carcelarios. Son de febrero y marzo de 1938. Según recuerda su hermano,  “las visitas eran muy cortas y nos echaban enseguida”. Fue condenado a muerte. Unos días antes de su fusilamiento fueron a visitarle. Estaba muy esperanzado, ya que, según decía, “el peligro ha desaparecido, pues se han dado cuenta de que no he hecho daño a nadie”.

Al parecer fue fusilado, junto a “Chicoriero”, el 26 de agosto de 1938. La noticia del fusilamiento se la dio a la familia Pedro Muro, del Ayuntamiento. “Que mi hermano venía en la lista…”.

El párroco Vicente Iturbe trajo su última carta, junto a algunos efectos personales. En ella se despedía de todos. Pedía que no tuvieran rencor a nadie, que jamás le movieran el cuerpo. También decía que moría con todo el amor del mundo y que jamás había hecho daño a nadie.

Ángel Asensio Gómez “Chicoriero”

No son muchos los datos que hemos averiguado sobre Ángel Asensio “el Chicoriero”. La familia debía proceder de Bilbao y eran, al parecer, de carácter humilde y de izquierdas. Vivían en la calle Correría, por donde las de Martín. Hacían achicoria en un horno de La Brena, cerca del caserío de Juana, y de ahí el apodo.

Ángel, que era ebanista, se casó con una chica de Arcentales, criada de D. Fabián, que también debió servir en Balmaseda en la casa de Pedro Asúa. Tenían una hija.

Durante la guerra se enroló en el Batallón Octubre, del que llegó a ser sargento, fue detenido tras la ocupación de Santander por los franquistas.

Fue traído a Balmaseda, al igual que otros balmasedanos que se encontraban en Santander, y llevado a la cárcel. Unos días después fue trasladado a Bilbao, atado junto a Manolín Puente, e ingresado en El Carmelo.

Debió ser fusilado junto a José Cordeiro, el 26 de agosto de 1938.

Julián Eguidazu Chinchurreta

Aunque era de Portugalete, estaba casado con una vecina balmasedana. Pertenecía a Acción Nacionalistas Vasca, y debía de ser oficial de alguno de sus batallones. Parece ser que se entregó en Balmaseda, y fue conducido a Burgos. Aunque no se sabe bien, según su familia fue fusilado, pero se desconoce en qué circunstancias ni dónde, y su cuerpo no apreció. Tenía entonces 29 años y llevaba dos años casado.

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OTRAS MUERTES

No fueron, sin embargo, las únicas muertes. Otros vecinos perdieron la vida tras la ocupación de Balmaseda, en los frentes de batalla o en la retaguardia, como consecuencia directa de la guerra.

Ramón Ruiz Calderón

Soltero, de 21 años, y hermano de Mauro, también muerto en combate, había estado en un batallón nacionalista, movilizado por las quintas. Le cogieron en El Gallo, durante la ofensiva de los nacionales sobre Vizcaya, junto a “Chuti” y un tal Dapena. Después de su clasificación, pasó a formar parte de un Batallón de Trabajadores en Palma del Río (Córdoba). Se dedicaba a hacer fortificaciones y era cabo furriel. Estaba también en ese batallón Bidarte el maquinista y otro vecino de Balmaseda, Abelardo. Resultó herido gravemente por un obús de mortero. Fue a buscarle su hermano, pero no pudieron traerle a casa porque estaba muy grave. Murió quince días después en el hospital donde estaba ingresado, como consecuencia de estas heridas.

Antonio Cesteros Lebrero

Nacido en 1907, fue Secretario General de las Juventudes Socialistas de Balmaseda. En unas listas de revisión de reemplazos elaboradas por el Ayuntamiento de Balmaseda en octubre de 1938 se indica que “según referencia murió con los rojos”.

Vicente Pérez de la Fuente

Nació en 1914. Según la lista de revisión mencionada, pertenecía al Tercio de África cuando murió en el Sector de la Ciudad Universitaria de Madrid.

Felipe Llaguno Gutiérrez

Nacido en 1916. En las listas de quintas del Ayuntamiento de Julio de 1937 se señala que reside en Ponferrada, y en las de 1938 que fue “muerto por los rojos”.

Juan José Setién Novales

Nacido en 1910, en 1938 estaba combatiendo con los nacionales en el Batallón de Montaña Sicilia nº 8. Murió en el Hospital Militar de Santiago el 11 de febrero de ese mismo año, según comunicación a sus familiares enviada a través del Ayuntamiento de Balmaseda.

Andrés Estalayo Berjón

Trabajaba, por necesidad, como camarero. Movilizado por quintas, estuvo combatiendo con el Ejército Vasco, en el Cinturón de Hierro. De allí pasó a Santander en retirada, y prisionero tras la rendición de Santoña, fue enviado a un Batallón de Trabajadores. Allí le dieron la oportunidad de pasar a la Legión y combatir con los nacionales. Intervino en los combates del Ebro, en los que resultó herido, muriendo en el tren que le evacuaba a un pueblo de Zaragoza. Según nos cuenta su familia, su última carta la escribió el 5 de agosto de 1938, a las puertas de Tortosa, y sus restos reposan en el Valle de los Caídos.

Nicasio Santamaría Llaguno

Había nacido en El Peso /Arcentales), aunque desde hacía muchos años era vecino de Balmaseda, a dónde vino de joven junto a tres hermanos para trabajar de criado en alguno de los caseríos fuertes que entonces existían en la villa balmasedana,  Vivía con su familia en el caserío La Cubera, aunque anteriormente lo hizo en Soparedes.

En aquel mes de junio, el frente estaba estabilizado y, al parecer, algunos chavales cortaron unos cables de comunicación de los militares.  Fueron detenidos y en su declaración culparon a Nicasio, aunque nada tuvo que ver con los hechos.  Lo detuvieron cuando estaba comiendo en su casa y no se le volvió a ver vivo.

Un hijo suyo encontró su cadáver en “Fuente El Escacho”, subiendo más arriba de “Trapaguilla”.  Apareció en septiembre, cuando se marcharon los nacionales tras la ofensiva de Santander, pues antes no pudieron buscarle por donde sospechaban que puediera encontrarse.  Nicasio tenía 60 años cuando murió.

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LOS MUERTOS CIVILES

Como ya hemos indicado, también hubo otras muertes violentas en la retaguardia, de personas civiles, consecuencia directa –o indirecta- de la guerra. Además de los muertos en el bombardeo del 27 de julio, en este mismo mes las tropas nacionales mataron a tiros a un vecino balmasedano.

Otras muertes violentas

Las otras muertes violentas ocurrieron el 27 de julio, cuando varios batallones vascos, con apoyo artillero y de la aviación, iniciaron el ataque a la ermita de Colisa. La aviación republicana bombardeó la carretera de Pandozales, y una de las bombas cayó cerca de la casa de los Vela, causando la muerte de las seis personas que allí estaban. Según nos contaba un vecino que estaba ese día trabajando con su padre en la finca Valverde, roturando, desbrozando y haciendo paredes, al bajar a Balmaseda se inició el ataque a la ermita. En Peña Cardeli, nos contaba, había una batería de cuatro cañones que cuando llegaba la aviación dejaba de disparar. Cerca de ellos cayeron dos bombas. Camino de Balmaseda, vieron que la carretera de Pandozales había sido bombardeada.

En el lugar de las casas parroquiales vieron una higuera sin ninguna hoja a la entrada de la casa de los Vela. Pasaron por la puerta, llegaron al regato, y pudieron ver que en un montón estaban todos, abrazados y destrozados. Una chica, de unos diez años, estaba viva todavía. Se juntaron varios vecinos. Al rato entraron 3 o 4 soldados y les apuntaron obligándoles a recoger los cadáveres, uno de ellos el de la niña, que fue llevada al hospital, aunque falleció también. Los muertos fueron  las hermanas Consuelo y Patrocinio Ormazábal Hoyos (de 50 y 40 años respectivamente), los hijos de la primera, Consuelo, José Mª y Carmela Vela Ormazábal (de 14, 13, y 11 años), y María Ortiz de Zárate Ormazabal (de 10 años), hija de Patrocinio. Todos ellos fallecidos “a las ocho de la tarde del día de hoy en el Barrio de las Peñas, de la calle Virgen de Gracia, a consecuencia del bombardeo de la aviación roja”.

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Texto:  Txomin Etxebarria Mirones

Libro:  Balmaseda, desde la Guerra Civil hasta 1970

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