Presentación del libro “Memoria Histórica de Balmaseda”

Domingo, 18 de noviembre de 2018

El presidente de la Asociación Harresi Kulturala y coautor del libro, responsable de la Editorial Harresi, presentó el último libro publicado en colaboración del Ayuntamiento de Balmaseda y el Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos, Gogora.

En la presentación del libro participaron el Concejal de Cultura del Ayuntamiento de Balmaseda, Txetxu Txarramendieta y los dos autores de la obra, Javier Barrio y J.T. Sáez “Pikizu”, con la presencia del alcalde de la villa, Álvaro Parro, varias personas que, con sus declaraciones han hecho posible la confección de esta obra, representantes de varias asociaciones culturales y numeroso público que llenó el aforo del Salón de Actos de la Kultur Etxea/Casa de Cultura de Balmaseda.

Al finalizar la presentación se repartieron gratuitamente los libros a los asistentes al acto, dando paso, seguidamente, a la Recreación Histórica de la “Toma de Balmaseda” a cargo de las asociaciónes Lubakikoak/Trincheras, Frentes de Euskadi/Euskadiko Fronteak y el Museo Memorial del Cinturón de Hierro, en la carpa instalada frente al local de presentación.

Éstas presentaron un puesto de mando de Gudaris, al mando de un capitán, donde se recibían noticias inquietantes de la proximidad de las tropas franquistas a la villa. Cerca había un hospital de campaña en el que eran atendidos algunos heridos, en el que un médico y unas enfermeras realizaban esas tareas. Representando al ejército franquista, un grupo de soldados bajo el mando de un alférez formaron marcialmente durante la presentación. También pudimos ver a un grupo de mujeres y niños que huían del frente, siempre hacia el oeste, con dirección de Santander. Durante la huida se produjo un bombardeo resultando heridos una mujer y un niño, siendo inmediatamente atendidos por los sanitarios del hospital de campaña.

Al entrar las tropas franquistas en la plaza se produjo un intenso tiroteo entre éstos y los gudaris que, provistos de una ametralladora defendían la posición, hasta que fue imposible mantenerla y se retiraron a los montes cercanos de la villa. Los soldados nacionales registraron el puesto de mando y el hospital, reteniendo a un sanitario, después de comprobar que no tenía el hombro magullado de haber disparado.

Al terminar la Recreación Histórica, perfectamente realizada por los figurantes de las asociaciones participantes, el público asistente se acercó interesado a ver el material y armamento utilizado, original de la época, haciendo muchas preguntas a los encargados de cada decorado, puesto de mando, hospital y a los soldados franquistas de la IV División navarra, haciéndose fotos para el recuerdo en los decorados.

 

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Quedan libros disponibles y
podrán solicitarlos todas las

personas interesadas en la oficina
de Cultura, en la plaza de San Juan
de Balmaseda

 

Memoria Histórica Balmaseda (1925-1940)

Presentación del libro:

“Memoria Histórica Balmaseda Memoria Historikoa (1925-1940)

Autores: Javier Barrio Marro – Juan Tomás Sáez “Pikizu”

 

Contenido.

El periodo tratado, 1925-1940, está recogido de las declaraciones de 37 personas que vivieron durante esos años en la villa de Balmaseda y recuerdan los hechos que ocurrieron siendo niños o jóvenes, siempre desde la óptica de una participación indirecta, al cuidado de sus padres o hermanos mayores, generalmente las hermanas, aunque se trata de unos recuerdos indelebles motivados por los hechos que les tocó vivir: la monarquía de Alfonso XIII, la II República, la preguerra y la Guerra Civil. Con los testimonios vitales aportados por los 24 hombres y 13 mujeres participantes en la Recuperación de la Memoria Histórica de Balmaseda que la Asociación Harresi Kulturala está realizando en los últimos seis años, han sido ordenados de forma cronológica para confeccionar esta narración, desde los primeros recuerdos recogidos de mediados de los años 20 del siglo pasado hasta el final de la Guerra Civil, en el año 1939 y el comienzo de la represión y el hambre de 1940.

Se trata de un libro en formato 17×24 y que consta de 185 páginas en euskera y castellano con abundantes fotografías, dibujos, mapas y titulares de prensa de la época. El libro está patrocinado por el Ayuntamiento de Balmaseda y Gogora, Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos.

El libro será distribuido gratuitamente entre
los asistentes
a los actos programados

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Actos de presentación.

El libro será presentado al público el 18 de noviembre en el Salón de la Kultur Etxea/Casa de Cultura de Balmaseda a las 12 del mediodía, participando los autores y el Concejal de Cultura del Ayuntamiento de Balmaseda.

Tras la presentación oficial, tendrá lugar una Recreación Histórica de la “Toma de Balmaseda” en la plaza de San Juan, a partir de las 13 horas, en la que el Museo Memorial del Cinturón de Hierro/ Oroimenaren Museoa Burdin Hesia, Grupo de Recreación Frentes de Euzkadi/ Euskadiko Fronteak y Lubakikoak Elkartea / Asociación Trincheras, presentarán un puesto de mando de gudaris y un hospital de campaña, simulando bombardeos con heridos y muertos que serán recogidos por los sanitarios del hospital.

 

La recreación.

Estas tres Asociaciones participantes en la Recreación Histórica en la que un grupo de gudaris/milicianos con un oficial en el puesto de mando y posición de ametralladora reciben la noticia de que los sublevados se acercan.

También hay un hospital militar con médicos y enfermeras haciéndose cargo de los heridos. Un grupo de civiles prepara la huida de la villa, autorizando la evacuación. Poco después se produce un bombardeo y algunos resultan heridos  que son retirados por los sanitarios.

Más tarde anuncian en el puesto de mando que los nacionales sublebados ya están en el pueblo pidiendo a los sanitarios que abandonen el hospital a lo que éstos se niegan, manteniéndose al cuidado de los heridos.

Entran los nacionales y los gudaris/milicianos se retiran produciéndose un pequeño tiroteo. Los recién llegados registran el puesto de mando ignorando a los médicos y sanitarios, en lo que llegan más tropas nacionales al grito de “Balmaseda ya es España“. Con esto finaliza la recreación de la “Toma de Balmaseda”.

 

PARTICIPAN EN LA RECREACIÓN:

Libros sobre la Guerra Civil en Las Encartaciones

La toma de Bilbao y Las Encartaciones en la prensa.

 Publicados por la Editorial Harresi Kulturala


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Vol. 1 (del 19 al 29 de junio de 1937)

A finales del mes de junio Harresi Kulturala Elkartea / Asociación Muro Cultural presentó la primera parte del libro sobre la Guerra Civil en Las Encartaciones. De la presentación se encargó el presidente de la Asociación,  Juan T. Sáez “Pikizu”, acompañado por el escritor local, Txomin Etxebarría Mirones, autor de más de 70 libros y miembro también de la Asociación. Acudieron medio centenar de personas interesadas por conocer la historia de Balmaseda, entre las que estaban el Concejal de Cultura del Ayuntamiento de Balmaseda, Txetxu Txarramendieta, tres concejales de la CLI, varios miembros de la Asociación Alén, de Sopuerta, también medios de comunicación.

En esta obra se relatan los sucesos ocurridos a finales de junio de 1937, con la caída de Bilbao en manos de las tropas de Franco y el continuo e imparable avance del ejército rebelde hacia el oeste, culminando con la toma de Valmaseda el 29 de junio del mismo año, tan sólo once días después de la caída de Bilbao, siempre visto desde la óptica de las publicaciones de los periódicos de esas fechas, tanto nacionales como republicanos.

Este libro está englobado en los actos rememorativos
del 80 aniversario de la toma de Balmaseda, hecho que
se produjo el 29 de junio de 1937, festividad de San Pedro,
entrando las tropas nacionales en la plaza de San Severino
al mediodía, donde esperaba una compañía de gudaris,
al mando de un capitán, para rendirse

Formato: 21×15 cm. con reproducciones de numerosas páginas de prensa.
Páginas: 184
Precio: 10 €, más 4 euros de gastos de envío.


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Algunas páginas del libro:


Formato: 21×15 cm. con reproducciones de numerosas páginas de prensa.
Páginas: 240
Precio: 10 €, más 4 euros de gastos de envío.

Historia del Batallón Octubre “no sale”

Las Merindades en la memoria

En el Blog: “lasmerindadesenlamemoria.wordpress.com” encontramos una historia detallada de la formación del Batallón Octubre que estuvo acuartelado en el Colegio de los Maristas de Balmaseda hasta entrar en combate. Estaba integrado por hombres de Valmaseda, resto de Las Encartaciones, Carranza y Valle de Mena (Burgos). Se le llegó a denominar el “no sale” porque tardó mucho tiempo en entrar en combate, aunque luego estuvo en los lugares de mayor virulencia.

Contiene una relación de los milicianos que integraban el Batallón Octubre.

ENLACE

80 aniversario de la toma de Balmaseda

Actos del 80 aniversario de la caída de
Balmaseda en manos franquistas

Se han organiza varios actos rememorativos del 80 aniversario del final de la Guerra Civil en Balmaseda con su ocupación por las tropas franquistas, hecho que ocurrió el 29 de junio de 1937, festividad de San Pedro, diez días después de la toma de Bilbao, el 19 de junio.

Las actividades encaminadas a recordar aquellos trágicos días, hace ahora 80 años, comenzaron el sábado 3 de junio junto a la ermita de San Roque y San Sebastián en la cima del monte Colisa, con la localización de los escenario de la “Batalla de Colisa” que se desarrolló en aquel lugar el 27 de julio de 1937. En este acto se encontraron diversas balar, casquillos, espoletas y carcasas de obuses de los muchos que cayeron en las inmediaciones.

El martes 27 de junio, la Asociación Harresi Kulturala presentará el libro “La toma de Bilbao y Las Encartaciones en la prensa. Volumen 1 (del 19 al 29 de junio de 1937”, centrado en el avance de las tropas franquistas desde la ruptura del “Cinturón de Hierro” de la capital vizcaina, entrando en Las Encartaciones por la margen izquierda tomando todas las poblaciones junto a la ría del Nervión hasta la toma de Balmaseda, el 29 de junio de 1937.

Al día siguiente, 28 de junio, se llevará a cabo un “Apagón en homenaje a las víctimas de la guerra y del franquismo” en la plaza de San Severino a partir de las 22:30 con un apagón y sonido de sirenas, simulando una alerta de bombardeo. Recordemos que fueron tanto la aviación franquista como la republicana los que bombardearon la villa de Balmaseda a lo largo de la contienda, causando varios muertos por ambas partes.

Y, para finalizar, el miércoles 29 de junio se han organizado varios actos rememorativos del 80 aniversario, que comenzarán a las 11:30 con una declaración institucional de condena en el Ayuntamiento de Balmaseda. A las 12:30 está programado un homenaje a diferentes víctimas de la guerra y la dictadura en el Museo de Historia de Balmaseda, en la iglesia de San juan del Moral. A las 12:45 tendrá lugar la inauguración de un espacio dedicado a las víctimas de la guerra y del franquismo.

La Asociación Harresi Kulturala participa en estos actos continuando con el trabajo de recuperación de la Memoria Histórica de la villa de Balmaseda que estamos desarrollando en los últimos cuatro años en un proyecto titulado “Que la memoria de Balmaseda no desaparezca…”, subvencionado por el Gobierno Vasco, Dirección de Derechos Humanos, y por la Diputación Foral de Bizkaia, Departamento de Cultura, Etnografía. Esta actividad se inició en el año 2013, con el fin trabajar a lo largo de estos cinco años en la recuperación de la Memoria Histórica en el periodo 1936-1978 en la villa de Balmaseda.


CARTELES

Plano de Valmaseda de 1943

Realizado por Domingo Etxebarria en octubre de 1943

El delineante de los talleres de La Robla en Balmaseda, Domingo Etxebarria, padre de Txomin Etxebarria Mirones, quien nos ha facilitado el mapa, realizó este plano de Valmaseda en octubre de 1943. Está hecho en escala 1:1000, muy detallado, indicando que en Valmaseda vivían en ese año 4.651 habitantes.

Están señalados en linea discontinua los refugios que se habían utilizado
durante la pasada Guerra Civil, uno en el comienzo de la calle Virgen de Gracia
otro en Trascorrales hasta encima de las fuentes, otro en las vías junto a los
talleres generales del ferrocarril de La Robla y no está señalizado el que
había en la calle Correría, donde está actualmente la Librería Maruri

En el plano se pueden apreciar ciertas curiosidades.
En la avenida de Las Encartaciones apenas había media docenas de casas habitadas, se puede apreciar el antiguo trazado de la Calzada con sus molinos, el parque del frontón se llamaba entonces Paseo del Puente, el camino del cementerio tenía un trazado distinto, en el Paseo de Martín Mendía no había ninguna casa, en toda la calle el Calvario no había más que una casa a cada extremo, en el extremo inferior derecho del plano se puede ver el campo de fútbol del Nocedal y La Tejera, todavía en uso estando en el otro lado de la carretera de Bilbao el chacolí de Miguel Goicoechea, no estaba construído ni la empresa de Fabio Murga al otro lado del río ni el barrio de San Ignacio, al comienzo del Paseo de La Magdalena se puede apreciar el chalet de Urrutia, que luego se convirtió en las Escuelas Parroquiales, los barrios de Santo Domingo y el Arroyo todavía no existían, así como la calle El Castillo y en el recuadro del lateral izquierdo se puede ver la carretera de Pandozales en la que tan sólo se aprecia construído el taller de muebles de Zulaika.

Os invitamos a observar con detenimiento este mapa y buscar las diferencias con las constucciones actuales, que son muchas y apreciar cómo ha cambiado la villa de Balmaseda en estos setenta y cuatro años transcurridos.

La toma de Valmaseda en la prensa franquista. Capítulo 3 – Avance imparable

Miércoles 23 de junio de 1937 en el periódico La Marina
editado en La Habana (Cuba), favorable al régimen franquista

En esta edición se hace eco de la restauración de los puentes destruídos por los republicanos en su huída hacia Santander, con el fin de detener el imparable avance de las tropas franquistas. También se refiera a la complicada situación de la ciudad de Santander que se encuentra sin víveres ante la avalancha de refugiados que se concentran allí.

Ante la imposibilidad de continuar avanzando por la carretera de Santander, el ejército de Franco, al mando del general Dávila, concentra sus esfuerzos al suroeste de Bilbao, ocupando Amurrio y Llodio, acercándose por la carretera de Valmaseda cercando Alonsótegui. Los republicanos tratan de hacerse fuertes en los montes de Galdames.

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Diario de La Marina (23-06-1937)

En la portada aparece un artículo sobre la Guerra Civil en España incluyendo el “Parte de Guerra del Ejército del Norte, Frente de Vizcaya.

“Continúa el impetuoso avance nacional (pone “nacionalista”) sobre Santander”
“Caen Baracaldo y Sestao en la nueva ofensiva”
“Es arrollador el avance de los nacionales. Pidieron que se rindiera Santander”
Salamanca, junio 22. Hayas – El parte oficial dado a las 8 p.m. sobre la marcha de las operaciones militares en los diferentes sectores de la España nacional, acusa que los rojos están perdiendo fuerza y que su poder de resistencia ha decaído considerablemente; ninguno de los frentes se ha efectuado avance alguno por los elementos gobiernistas, mientras que los nacionales siguen penetrando en las lineas enemigas.
El parte dice así: “Ejército del Norte. Frente de Vizcaya; el avance nacional ha continuado sin dificultad; ocupamos a Lejarreta, Casa del Alderenete, Baracaldo, Sestao, La Escontrilla y Ortuella. En Baracaldo se rindieron a nuestras tropas dos batallones vascos y dos más en Portugalete y Ortuella.
Además, se pasaron a nuestras filas otros batallones, o sea, un total de más de 4.000 hombres, con sus oficiales, armas, municiones y material de intendencia. El número de cartuchos que hemos quitado al enemigo en los últimos días sobrepasa de 14.000.000.
En los talleres de la Constructora Naval, que fabricaba granadas de artillería de 75 y 105, ocupamos intactos los materiales y máquinas; la fabricación no se ha interrunpido, a despecho de la llegada de nuestras tropas.

“Mientras continúa avanzando el ejército nacional hacia Santander, sin hallar resistencia, Franco avisa a la capital de la Montaña que debe rendirse”
Hendaya, Francia, junio 22. (AP) – El generalísimo Francisco Franco puso hoy en conocimiento de la población de Santander, así como de sus autoridades y milicias que deben rendirse o sufrir las consecuencias de un sitio análogo al que terminó con la caída de Bilbao.
Santader es la última ciudad importante que tiene el gobierno socialista en el Norte de España. “La defensa de Santander sería completamente inútil y sangrienta en extremo”, declara la proclama de Franco.
Los nacionales informan que las fuerzas del general Dávila siguen avanzando haci el noroeste desde Bilbao, habiendo ocupado mucho territorio entre Bilbao y Santander. Las informaciones nacionales dan cuenta de la ocupación de Oquendo, a ocho millas al sudoeste de Bilbao, así como de otros pueblos. Los partes oficiales del gobierno, por otra parte, aseguran que los vascos ocupan una linea a lo largo del río Cadagua, al Oeste de Bilbao, agregando que las tropas se retiraron ordenadamente con todo el material de guerra.
En Bilbao los nacionales han restablecido los servicios de agua y gas y están repartiendo enormes cantidades de víveres que llegan constantemente del resto del territorio.

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En la página trece escriben sobre la guerra en España bajo un titular general que dice: “En caso necesario, Franco podría establecer un bloqueo por mar sobre Santander, con más eficacia que el que se impuso a Bilbao”, bajo el que se encuentran dos artículos con una fotografía del avance de las tropas franquistas a bordo de autobuses. Uno de los artículos trata sobre la detención de un ministro vasco por los nacionales (ellos dicen “nacionalistas”) cuando viajaba de Toulouse hacia Santander al producirse una avería en el avión. Pero el artículo que nos interesa, al hablar de la zona de Valmaseda y sus alrededores, es el titulado:

“La sustitución de los puentes que destruyeron los rojos en Bilbao ha retrasado la marcha sobre Santander”.
No solamente ha decaído considerablemente el espíritu de combate de los vascos y rojos con las continuas derrotas, sino que la falta de víveres en Santander es ya pavorosa.
Bilbao, junio 22. (H.T.) – Habiendo sido imposible reparar con suficiente celeridad los siete puentes dinemitados por los vascos entre Bilbao y Portugalete, las tropas nacionales
(ellos ponen “nacionalistas”) no han podido continuar la persecución del enemigo en su retirada hacia Santander. Dos puentes de pontones han sido ya tirados para transportar la artillería y los materiales de guerra al banco occidental del río Nervión… Las tropas del Tercio español que habían cruzado el Nervión en botes desde Las Arenas el sábado por la mañana con objeto de tomar Portugalete, entraron esta mañana en Baracaldo, a unas tres millas al oeste de Bilbao, en donde han recibido refuerzos de artillería e infantería procedentes de Deusto, a través del río Galindo, corto tributario del Nervión….
Los vascos están construyendo frenéticamente
(pone “festinadamente”) y fortificaciones en una linea que se extiende desde Baracaldo a Alonsótegui, en la carretera de Valmaseda.
Mientras tanto, los nacionales, operando al sudoeste de Bilbao, obtuvieron un completo control de la carretera de Bilbao a Burgos, ocupando Amurrio y Llodio, los dos únicos pueblos de inportancia que no habían sido capturados entre Orduña y Miravalles. Las tropas, avanzando desde Argoiti hacia el noroeste, se hallan ahora en las afueras de Alonsótegui, y cuando este pueblo sea capturado, los nacionales podrán continuar por carretera hacia Valmaseda, que es el único pueblo de importacia en la provincia de Vizcaya que está en manos de los vascos. Los únicos obstáculos naturales para el avance desde Miravalles hacia Carleterra
(¿..?) y Santander, son los montes y sierras de Galtemi (suponemos que se refieren a Galdames).
Además de la posibilidad de hallarse pronto sin municiones las fuerzas vascas, éstas se ven también frente a la escasez de alimentos. Santander está congestionada de refugiados de Bilbao y otras partes de Vizcaya. La única manera de recibir auxilio es por el mar, pero un bloqueo de Santader sería más efectivo que en Bilbao, pues aparentemente la escuadra inglesa no se propone escoltar barcos con alimentos hasta el límite de las aguas territoriales.
Una petición del gobierno vasco a Inglaterra solicitando barcos de guerra ingleses para proteger el transporte de evacuados de Bilbao a Santander, fue negada la semana pasada.

“Las autoridades de Santander dicen que la población se morirá de hambre si las naciones no le prestan auxilio”
“Un vapor inglés fue detenido por un barco nacional que lo acusaba de llevar armas para los rojos españoles. El barco siguió viaje al intervenir un crucero británico”
Santander, junio 22. (AP) – La situación en Santander adquiere tintes sombríos y trágicos. Decenas de millares de mujeres y niños hambrientos se reunen junto a las oficinas de auxilio establecidas en esta ciudad, suplicando que se les dé alimentos y se les facilite el medio de salir de la ciudad.

Las autoridades santanderinas han manifestado que millares de personas que se ha refugiado en esta capital, procedentes de muchos pueblos vizcainos, están a punto de perecer de hambre, y que fatalmente mori8rán a menos de que las naciones acudan en auxilio de la diudad, donde no existe en absoluto un pedazo de pan.
Santader está abarrotado de refugiados y de soldados vascos que se retiraron de Bilbao.
El vapor francés “Marrakesth”, salió hoy para Francia con 1.400 refugiados de Bilbao que se encontraban en Santander. Se espera que otros tres barcos franceses y seis ingleses ayuden a la evacuación de la capitald e la Montaña.

“Fue detenido por los nacionales el vapor inglés “Mariana Mowler”.
San Juan de Luz, Francia, junio 22 (AP) – El vapor inglés “Mariana Mowler”, fue detenido en el mar por un mercante armado de los nacionales, siendo acusado su capitán de llevar armas a las tropas del gobierno de España.
El “Mariana Mowler” pudo seguir viaje después de intervenir el crucero inglés “Resolution”. Se dice que el barco inglés conducía 1.700 refugiados españoles a Francia, los que tomó a bordo en Santander.
El comandante del “Resolution” dio instrucciones al destroyer
(destructor)británico “Bocidea”, para que diera escolta al barco inglés hasta este puerto, subiendo a bordo al cónsul inglés y la policía francesa para practicar una investigación.
Las autoridades dicen que el mercante nacional que detuvo al “Mariana Mowler”, es el “Ciudad de Palma”, y que su comandante se comportó de una manera muy cortés.

La toma de Valmaseda en la prensa franquista. Capítulo 2 – La normalidad en Bilbao

Martes 22 de junio de 1937 en los periódicos:
Lucha, Diario de la Marina y Heraldo de Zamora

Después de la rápida conquista de la capital vizcaina, toda la prensa del bando victorioso mencionaba que la normalidad había llegado a Bilbao, reflejada en diferentes artículos sobre la vuelta a la normalidad en la capital vizcaina, con el restablecimiento de los servicios, la limpieza de las calles y facilitando las comunicaciones, con la colocación de pontones para poder cruzar la ría.

Se restableció el suministro de agua a las viviendas, la luz eléctrica llegaba ya a varios
puntos de la ciudad y el servicio de tranvías empezaba a funcionar en algunos sectores

Pero lo que más importaba a los hambrientos habitantes de Bilbao era que habían llegado numerosos caminones con provisiones y por barco desde Pasajes llegaba un cargamento con cinco toneladas de víveres, “de Abadiano llegaron 3.000 corderos y más de un millar de ganado vacuno. El pan repartido asciende a 150.000 kilos.”, informaba el Herado de Zamora.

En el plano militar en un boletín emitido por el Cuartel General del Generalísimo, hasta las 20 horas del día 21 de junio de 1937, decía: Frente de Vizcaya.- Continúa el brillante avance de nuestras tropas habiéndose ocupado ayer Oquedo y hoy Oquendojeda, Sariburu y Peñas Blancas, cota 385 al Oeste de Zaramillo y alturas al Oeste de Respaldiza. Siguen las operaciones a la hora de cerrar este parte.” Según esta información, todas las operaciones estuvieron centradas en la zona alavesa, al sureste de Las Encartaciones.

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Heraldo de Zamora (22-06-1937)

Abre este periódico con un expresivo titular: “En Vizcaya, continúa nuestro brillantísimo avance”, bajo el cual se lee el subtítulo “Anteayer se ocupó Oquendo y ayer Oquendojeda, Sariburu y Peñas Blancas, cota 385 al Oeste de Zaramillo y alturas al Oeste de Respaldiza. Los rojos están desmoralizados”. 

Se normaliza la vida en Bilbao.-
“Mientras las autoridades prosiguen la reconstrucción administrativa de la capital, las tropas nacionales han continuado avanzando y ensanchando nuestro frente con la ocupación de las colinas del occidente de Bibao, habiendo entrado en contacto con las fuerzas enemigas que, por lo visto, se habían replegado más allá de la capital. Continúan copándose contingentes de milicianos vasco-marxistas. Hoy quedaron 500 de estos milicianos en nuestro poder.”

El pan blanco de los conquistadores.-
“Los cronistas y testigos oculares de nuestra guerra, han contado numerosas anécdotas llenas de emoción viva, cada vez que nuestros soldados han entrado triunfales en algún pueblo, villa o ciudad de los muchos que han ido conquistando…  Pero hay algo que se repite en todos los lugares conquistados y que da lugar a hechos análogos… este algo es el pan blanco y hodierno
(recién hecho, del día) que llevan tras sí los conquistadores para repartirlo a los habitantes hambrientos de las ciudades vencidas. Este delicioso pan blanco… que vuelven a saborear deleitosamente y ansiosamente, los prisioneros, los rendidos, y los pobres rescatados de las mazmorras rojas, da lugar a escenas de honda belleza… Este pan blanco que la retaguardia de nuestro Ejército lleva a las ciudades rojas caídas en nuestro poder… Así se explica esa anécdota sublime que ha contado El Tebib Arrumi: esa pobre mujer rodeada de sus cuatro hijos que comió rezando de rodillas el pan tierno y blanco que les dieron nuestros conquistadores de Bilbao”

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Lucha. Diario de la Falange (22-06-1937)

Este periódico abría con un titular similar al del Heraldo de Zamora, haciendo referencia a los avances en el frente: “Continúa impetuoso el avance de Vizcaya”, bajo el cual se lee el siguiente texto: “La desmoralización de los rojos es cada vez mayor. -Colisiones en Valencia al saberse la pérdida de Bilbao”.  En otros artículos se hace eco de la normalidad que reina en las calles de Bilbao, insistiendo en el restablecimiento de los servicios básicos de agua, luz y comunicaciones.

Sigue el avance de nuestras tropas en Vizcaya.
“Bilbao.- Continúa, después de tomada la capital, el avance de las columnas nacionales, en todo el frente de Vizcaya.  Por el Sur, nuestros soldados, después de derrotar rápidamente al enemigo, tomó Amurrio, importante punto estratégico. El entusianmo de la población civil fue enorme… Rápidamente y ante un gran entusiasmo, prosiguió el avance tomándese Zaramillo y sus alturas. En estas operaciones se cogieron gran número de prisioneros y material. El avance continúa victorioso. Se han pasado por este sector más de 500 milicianos con armamento.”

La normalidad en Bilbao.
“Van regresando millares de personas. El total de prisioneros hechos en la segunda etapa de ofensiva asciende a 20.000”
“Bilbao.- Conforme pasan las horas, la normalidad renace en Bilbao… La intendencia va poco a poco repartiendo a todos los vecinos comida de la que tanto tiempo han estado faltos. Continuamente llegan a Bilbao largas hileras de camiones con víveres, que son arrebatados de las manos de nuestros soldados por el pueblo hambriento…. Van volviendo muchísimas personas -en su mayoría hombres- a los que evacuaron a la fuerza. Llegan extenuados y se extrañan de esta tranquilidad que reina en una ciudad como Bilbao, recientemente conquistada… Esta mañana se ha comenzado la limpieza de las calles. Se ha improvisado un servicio de limpieza que va por las calles sucias quitando ese aspecto de abandono que tenían… En la carretera de Bilbao a Valmaseda se ha avanzado hoy catorce kilómetros. Las alturas al Norte de Orduña han sido también conquistadas en el día de ayer y el enemigo, más desmoralizado que nunca, huye en cuanto nuestras tropas se enfrentan con él… La cifra de prisioneros hechos desde que comenzó esta segunda etapa de avance hacia Bibao, raya en los 20.000… El comercio abrió hoy sus puertas en casi su totalidad y en algunos ya se expenden alimentos de los que hasta ahora no habían visto los bilbaínos.”

“El Generalísimo en el Santuario de Begoña”
“Vitoria.- El Generalísimo Franco, acompañado de su Estado Mayor, con el general Dávila, jefe del Ejército del Norte, generales Kindelan y Solchaga, y el jefe del Estado Mayor de la Armada, Almirante Cervera, ha asistido en el Santuario de Begoña a una misa de acción de gracias por la toma de Bilbao. Numerosísimo público al darse cuenta de la presencia del generalísimo, le aclamó.”

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Diario de la Marina (22-06-1937)

Este era un diario que se editaba en La Habana (Cuba) con una línea política partidaria de la esclavitud, en contra de José Martí y nacionalistas cubanos y en apoyo a los regímenes fascistas europeos. Desde allí se hacía mención a los avances de la guerra en España y, en este número, tratan sobre la situación del Frente Norte después de la toma de Bilbao.

“Intenta el fugitivo gobierno de Bilbao reunir su ejército para defender a Santander”
“Los aeroplanos de Dávila y los barcos, lanzan ataques constantes sobre las ciudades de la costa”
“Madrid- junio 21.- Con referencia a la caida de Bilbao, el Gobierno ha dado una nota a la prensa que dice: Bilbao ha sido evacuado, pero Euzkadi no ha sido conquistada. El Gobierno Vasco trata de reorganizar sus maltrechas fuerzas para defender a Santander contra el avance de los nacionales de Dávila.
Baños de Carranza- junio 21.- El Gobierno Vasco ha reorganizado sus tropas con el fin de hacer la última resistencia para salvar a Santander de la suerte de Bilbao, mientras los aeroplanos y buques de guerra nacionales bombardean las areas costeras. Los nacionales, que tratan de obligar al Presidente José Antonio Aguirre y a los restos de su ejército a abandonar el territorio de Vizcaya, bombardearon hoy este pequeño balneario de aguas sulfurosas próximo a la frontera con Santander, causando daños de consideración.
El Gobierno Vasco continúa, sin embargo, reorganizando sus tropas con el propósito de contener el avance de los nacionales sobre Santander, situado a 45 millas al oeste de Bilbao. La resistencia de los vascos al nuevo avance nacional se dificulta debido a los millares de refugiados que hulleron a Santander desde la capital de Vizcaya. Los vascos consolidaron sus cansadas y hambrientas fuerzas a unas cuantas millas al oeste de Bilbao, en las cercanías de Baracaldo y Alonsótegui, así como en este pueblo, en la vía férrea de Bilbao a Santander. La carretera de Bilbao a Santander está llena de caravanas de refugiados…
Los funcionarios vascos declaran que el Gobierno ordenó que se abandonara a Bilbao a causa de que era completamente imposible seguir luchando sin la ayuda de fuerzas aéreas, las que han estado esperando en vano que les enviase el Gobierno de Valencia… Los despachos militares dicen que los vascos han fortificado una linea entre Baracaldo y Alonsótegui, pero que los nacionales no la han atacado todavía… Aseguran los vascos que los miembros de la Quinta Columna fascista que operaba en el interior de Bilbao, no logró impedir que saliera de la ciudad un tanque blindado. Los nacionales han construido rápidamente puentes militares para acelerar el movimiento de las tropas por Bilbao, en vista de que los asturianos dinamitaron el sábado los ocho puentes que unían las dos mágenes del Nervión.”

Los nacionales ocupan posiciones rumbo a Santander
“Salamanca-junio 21.- Ejército del Norte. Frente de Vizcaya: nuestras tropas continuaron el avance sobre Santander, posesionándose en el día de hoy de Oquendo, Ojeda, Saguidur, Pijabas, Mancas, colina 385, Jaramillo y Peñas de Reapaldiza; la operación continúa en dirección a Valmaseda en el momento de ser emitido el parte. Los contingentes enemigos se encuentran totalmente desorganizados y no ofrecen resistencia”

No pudo salir de Bilbao otro grupo de niños en el “Habana” por haberse negado Francia a darles entrada
“Londres-junio 21.- El diputado laborista, Greenwood, llamó hoy la atención del gobierno respecto a la evacuación de 31.000 españoles refugiados en Francia, preguntando si la Gran Bretaña participaría en la evacuación de los pacíficos, principalmente los vascos que se encuentran en Santander y si se aceptaría dar protección, mediante los buques de guerra ingleses, a los barcos mercantes de bandera británica que aceptaran transportarlos.
Chamberlain agregó que él estudiaba la manera más adecuada de dar solución a la controversia y que se podía estar en la seguridad que el gobierno optaría siempre por el mejor de los casos. Enunció, no obstante, que el gobierno se decidiría siempre por la protección de los barcos que transportaran mujeres y niños. Terminó diciendo que los buques ingleses no habían protegido al “Habana” en el transporte de los últimos niños que iban a embarcar en Bilbao, porque el gobierno francés no podía recoger momentaneamente a más pequeñuelos.”

Este periódico publicaba un croquis del frente de operaciones de Vizcaya y Santander en el que aparecen las poblaciones de Galdames y Oquendo, situadas sobre la linea del frente. En Galdames, se han parapetado para tratar de salvar los restos de las fuerzas evacuadas de Bilbao, Oquendo con otras poblaciones contiguas, fue tomada por los nacionales en su avance sobre Valmaseda.

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La toma de Valmaseda en la prensa franquista. Capítulo 4 – Temporal de lluvias

Información del jueves 24 de junio de 1937 en el Heraldo de Zamora

Después de la toma de Bilbao, el 19 de junio, el ejército franquista continúa su imparable avance hacia el oeste conquistando las poblaciones de la margen izquierda, Baracaldo, Portugalete, Sestao, etc., hasta que las inclemencias del tiempo, en una semana de abundantes lluvias, paralizaron las operaciones militares, dedicándose a reducir los nucleos de resistencia que aun quedaban en la retaguarcia y a modificar el frente de guerra. Son varios los artículos que aparececen en el Heraldo de Zamora informando de la situación militar en Vizcaya y el avance de las tropas franquistas.

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Heraldo de Zamora (24-06-1937)
Comienza la conquista de Las Encartaciones

En estos artículos, publicados en la portada y páginas interiores de este periódico, compuesto por tan sólo cuatro hojas, informan del avance de las tropas entrando en Las Encartaciones, retrasado por el fuerte temporal de lluvias que deja anegados los caminos, dificultando el desarrollo de la contienda.  Hay que tener en cuenta que no se avanzaba principalmente por las carreteras sino que, el ejército tomaba posiciones en los puntos elevados que dominaban las poblaciones y luego, avanzaban las tropas por carretera para entrar en ellas.

En Vizcaya, por efecto del temporal de aguas, no se ha operado, habiéndose presentado 526 milicianos vascos con armas.

Cuartel General del Generalísimo.
Boletín de Información con noticias llegadas a este Cuartel General hasta las 20 horas del día 23 de junio.
Ejército del Norte, Centro y Sur.  En Vizcaya el temporal de aguas ha imposibilitado las operaciones, que se limitaron a rectificaciones a vanguardia en todos los frentes, mejora de posiciones y organización de la gran zona conquistada en días anteriores.  Se han presentado a nuestras tropas 526 milicianos vascos con armas. Las cantidades de armamento y material abandonado por los rojos en su huída, son incalculables. Los túneles aparecen abarrotados de municiones de todas clases.  Se restablece el orden y la vida en el interior de la población, habilitándose puentes por las tropas en la ría, mientras se lleva a cabo la labor de reparación de los destruidos por la barbarie roja….

Se han dado órdenes para evacuar Santander
Bayona.- Se sabe que el Gobierno de Valencia, persuadido del avance incontenible de las tropas nacionales, ha dado órdenes para que se proceda a la evacuación de Santander.

El avance en Vizcaya. Los rojos han evacuado Valmaseda.  Las fuerzas nacionales que después de ocupar Baracaldo y Portugalete, continúan avanzando rápidamente, se encuentran ante el pueblo de Nocedal, situado a 17 kilómetros de Bilbao, en la carretera de Santander.  Al Sur de esta linea algunas fuerzas bolcheviques intentan defender la zona minera. En el sector de Valmaseda, las fuerzas nacionales han ocupado posiciones que dominan esta ciudad observándose que la resistencia del adversario es muy débil. Ante la intensidad de nuestro avance, los rojos han evacuado ya Valmaseda y otros pueblos.

La oportuna entrada de nuestras tropas evitó la ruina de Bilbao
San Juan de Luz.- Se sabe que entre los edificios que los rojos habían minado en Bilbao, figuraban la Universidad de Deusto y el Banco de España y el de Bilbao.  Merced a la opotuna entrada del Ejército Nacional, los marxistas no pudieron realizar sus criminales propósitos. 
Sigue el avance en Vizcaya
Bilbao.- Las columnas nacionalistas avanzan por el Noroeste aproximándose a Sodupe, importante nudo ferroviario, y cortando las comunicaciones por carretera y ferrocarril.

Crónica del frente de Vizcaya
El “católico” Aguirre, también era masón
Mal tiempo, amigos. Densos nubarrones sobre Vizcaya que nos han obsequiado con chaparrones de corta duración, pero con mucha frecuencia. Con estos temporales en esta tierra, no es cosa fácil operar militarmente, pero aún así, no hemos dejado de hacer cosa provechosa para la guerra, muy especialmente, limpiando la retaguardia, donde algunos desgraciados, y quizá algún ignorante del derrumbamiento de Euskadi y de su Ejército, trataba de encontrar salida de sus puestos y alguna vez se atrevían a realizar agresiones aisladas.  Todo esto se está acabando, pues a medida que pasa el tiempo y se van convenciendo de su aislamiento y de su total perdición, se van pasando a nuestro campo.  Hoy lo han hecho más de 500.  Hay que ver las caras de asombro que ponían, cuando se enteraron de que levábamos cinco días en Bilbao que no queda nadie del Gobierno de Euskadi, y que hasta el propio Aguirre ha huído…. (Firmado por: El Tebib Arrumi)

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Esta es la información que ofrecía la prensa nacional en el Heraldo de Zamora sobre el frente de guerra en Las Encartaciones, sobre el avance de las tropas y la parada obligatoria motivada por el mal tiempo reinante durante esos días.  En esas fechas ya estaban situados en las alturas que dominan la villa de Balmaseda desde distintos lugares y tan sólo seis días más tarde entraron el la población sin ninguna oposición… pero eso lo contaremos en el siguiente capítulo.

A continuación publicamos aquí las cuatro hojas que componen el periódico El Heraldo de Zamora, en las que se pueden leer todos los artículos publicados sobre el frente del Norte y el avance por la comarca de Las Encartaciones.

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Heraldo de Zamora.  Jueves 24 de junio de 1937

La toma de Valmaseda en la prensa franquista. Capítulo 1 – La toma de Bilbao

El avance de las tropas según relato de la prensa franquista

Son varias publicaciones las que escriben sobre los avances de las tropas franquistas en el frente de Vizcaya  desde la toma de Bilbao hasta después de la toma de Valmaseda, ocurrida el 29 de junio de 1937, que nos dan una idea de cómo se desarrolló la guerra en nuestra zona en aquellos días de finales del mes de junio y comienzos de julio de 1937.

En este artículo y en los siguientes citamos varias publicaciones desde el día 20 de junio hasta el día 2 de julio, después de la toma de Valmaseda.  Siguiendo un orden cronológico según las fechas de publicación, encontramos que hay siete periódicos que se hacen eco del Frente Norte, relatando los logros del ejército franquista en su avance.  Este primer artículo está dedicado a la toma de Bilbao y el anuncio de que la ofensiva continuaba hacia Santander y Valmaseda, relatado en la publicación “Azul. Órgano de la Falange”

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Azul. Órgano de la Falange (20-06-1937)
La toma de Bilbao

Al día siguiente de la toma-ocupación de Bilbao, hecho que ocurrió en la tarde del día 19 de junio, la publicación Azul relataba, según su punto de vista, el desarrollo de los acontecimientos militares que finalizaron con la toma de Bilbao y el consiguiente avance hacia Santander y Valmaseda.  En el titular se puede leer: “Después de una serie continuada de triunfos gloriosos en tierras de Vizcaya, el Ejército Nacional toma Bilbao, incorporándolo a la España liberada…”, continúa con el subtitulo “Nota Oficial sobre la entrada de las tropas nacionales en Bilbao”.

Se trata de un extenso artículo en que informan de que “A las tres de la tarde nuestras tropas ocuparon la ciudad.  La nota oficial del Cuartel General del Generalísimo, sobre la toma de Bilbao, dice así: “Nuestras tropas se han apoderado del Ayuntamiento de Bilbao, rindiéndose las fuerzas de la guardia civil, que lo defendían.  Sobre la ría se tendieron puentes provisionales, por los que ya pasaron nuestros carros de asalto”.

“Han sido volados los puentes”“A las tres de la mañana los milicianos rojos procedieron a volar los puentes sobre la ría.  Ya en las calles cundía el desaliento y menudearon las colisiones entre separatistas y comunistas.”

“Cómo se llevó a cabo la ocupación de Bilbao”“A las dos de la tarde, el Mando ordenó a la columna Archada, que avanzara sobre la población vizcaína. Se pusieron en movimiento los tanques de la sexta compañía, precedidos de un grupo de infantes, en los que figuraban falangistas y requetés navarros, y algunos legionarios “Flechas negras”, cuyas fuerzas se apoderaron de los barrios situados en la parte oriental del Nervión.  Los puentes que unían la parte oriental con la occidental de la ciudad, habían sido volados por los marxistas y separatistas vascos.  En la población reinaba el mayor silencio. La población civil, que, siguiendo el consejo de las radios nacionales había permanecido escondida, al notar la presencia de nuestras fuerzas, se lanzó a la calle vitoreando a España, a Franco y abrazando a nuestros soldados.  Tan pronto como fueron ocupados los barrios de la derecha, se procedió a la ocupación de los enclaves de la parte izquierda.  En esta parte de la ciudad todas las casas estaban fortificadas por los marxistas.  Sacos terreros cerraban los claros de ventanas y balcones, y entre aquellos asomaban las bocas de fusiles y ametralladoras.  A las cinco de la tarde, después de un simulacro de resistencia, huyeron los cabecillas marxistas, pero no así los milicianos, que se rindieron, entregando sus armas y sumándose a la manifestación de júbilo, que la población civil improvisó para festejar el triunfo de los nacionales.  La Gran Vía ofrecía a esas horas un aspecto magnífico, pues la muchedumbre con banderas nacionales improvisadas, se manifestó vitoreando al Generalísimo y a España, y abrazando a nuestros soldados.”

“Entusiasmo indescriptible en las calles bilbaínas”.. “A las nueve de la noche desfilan por las calles de Bilbao seis batallones de “gudaris”, que vitorean a España con el brazo en alto.  En el Hotel Carlton, donde se encontraba la presidencia del Gobierno de Euskadi y la emisora de Bilbao, ha sido encontrada dicha emisora de la que se ha incautado Radio Requetés.  Mucho público presencia el desfile de las tropas que recorren con gran marcialidad, dando gritos patrióticos.  Se tiene la impresión de que dentro de la población existen batallones de milicianos dispuestos a rendirse…”

En otra página de la publicación hay un Comunicado Oficial en el que relatan los acontecimientos militares del día anterior en el que se consiguió la toma de Bilbao.

“Ejército del Norte: Frente de Vizcaya.  En el día de ayer, además de las posiciones cuya ocupación por nuestras tropas se hizo constar en el parte fueron … (ilegible) Asturiagaray, San Justo.  En la mañana de hoy continuó el avance ocupándose el fuerte de Altamira, al norte de Bilbao, la población de Castillo, situada al oeste de Santo Domingo, Ugarte, Lavadero, el boquete al este y el espolón al norte de Malmasín, completándose el cerco del casco de la ciudad.  Las principales operaciones de todos los días anteriores y las realizadas en la mañana de hoy, han sido coronadas con la ocupación de Bilbao, llevada a cabo en la tarde de hoy, habiéndose izado con gran solemnidad la bandera nacional en el palacio de Gobernación.  Se cogieron los lugares estratégicos de la población y se rindieron las fuerzas de la guardia civil y algunos batallones que se hallaban dentro de la ciudad, reinando la mayor tranquilidad, siendo acogidas nuestras tropas con gran entusiasmo, y notándose en todos los habitantes esa gran satisfacción de verse libres del yugo y la barbarie de Aguirre, separatista y sus hordas.  De momento no puede darse cuenta exacta del armamento y material caido en nuestro poder, pero es cuantiosísimo y serán necesarios emplear varios días en su recogida y clasificación.  Han sido rescatados más de un millar de presos que tenían en las cárceles los rojos separatistas y suman muchos millares que se pasan a nuestras lineas y las que regresan a sus hogares.  Han sido ocupadas también Dello y las alturas al oeste de este pueblo Aracaldo y Arancudiaga.”

“Unos cuantos valientes evitan una terrible catástrofe”“Unos cuantos soldados valientes, han conseguido que no fuera volado el edificio de la Alhóndiga, que estaba abarrotado de dinamita, evitando con ello una gran catástrofe. …”

“Desmintiendo una falsa noticia”“El Estado Mayor de la Armada ha dado una nota desmintiendo rotundamente la noticia publicada por la prensa inglesa de que los buques de guerra nacionales han echado a pique un buque mercante rojo que conducía mujeres y niños.  La verdad es que los buques de guerra nacionales han apresado a varios barcos mercantes rojos cuando huían de Bilbao, uno de ellos con mujeres y niños que no han sufrido daño, siendo por el contrario, cuidadosamente atendidos y auxiliados.  Estas mujeres y niños, entre los cuales había muchos casos de sarampión y de escarlatina, han sido desembarcados en el puerto de Pasajes.”

Finaliza con una escueta nota de prensa en el margen inferior derecho de la portada, en el que se da cuenta de de que tras la toma de Bilbao continúa el avance de las tropas hacia Santander y Valmaseda.

En próximos días publicaremos otros artículos que relatan los logros del ejército franquista y la progresiva conquista de la comarca de Las Encartaciones.  La villa de Valmaseda sería tomada unos pocos días más tarde, concretamente el 29 de junio de 1937, festividad de San Pedro.

Hay que tomar estos artículos como una información extraída de los partes militares en los que se citan las operaciones realizadas por el ejército, con lo que obtenemos unas referencias de los lugares ocupados, en qué fechas y por dónde se movían las tropas, dejando al margen las alusiones a la propaganda del régimen en todos sus comunicados.  También se ha omitido un artículo vejatorio sobre la figura del lehendakari Aguirre por no considerarlo relevante para el estudio de los movimiento de las tropas.

El comienzo de la Guerra Civil en Balmaseda

(18 de julio de 2016, el 80 aniversario)

18 de julio de 1936, el comienzo

El levantamiento militar del 18 de julio de 1936 (iniciado la víspera en Marruecos) triunfó en  Vitoria y Pamplona, mientras que en Vizcaya y Guipúzcoa permanecieron leales a la república. Las primeras noticias llegaron a Bilbao al atardecer del viernes 17 de julio, y a Balmaseda en ese mismo día, facilitadas por los distintos partidos políticos a sus sedes locales, aunque no fue hasta el día 18 por la tarde cuando la prensa dio cumplida información con grandes titulares. Se formaron las Juntas de Defensa, apiñándose las fuerzas políticas del Frente Popular en torno a los gobernadores civiles.

En Balmaseda se constituyó el 19 de julio una Junta Local de Defensa, a la que asistieron Vicente Cremer Arce como presidente del Frente Popular, Anastasio Lalinde y Ángel Rufrancos por Izquierda Republicana, Juan Sáez “Pikizu” y Manuel “Manolín” Puente por la Agrupación Socialista, José Cordeiro y Manuel Lavín por las Juventudes Socialistas Unificadas, y José Gil Abad por el Partido Comunista. En la reunión se acordó invitar al alcalde en funciones José de los Heros (el titular, Luis González Taramona, estaba de vacaciones y en ellas seguía a pesar de los graves acontecimientos) a que procediese a la constitución de una Junta de Defensa permanente.

La postura de los nacionalistas fue muy ambigua al comienzo, y no se integraron en esta Junta de Defensa hasta unos días después, una vez tomaron la decisión de apoyar a la República (aunque en Navarra el partido se posicionó a favor de los sublevados y en Álava hubo posturas dispares).

Al mismo tiempo, y desde el mismo día 18, se empezaron a desarrollar en la villa balmasedana labores de vigilancia por parte de una serie de personas leales constituidas como Guardia Cívica de la República. A comienzos de agosto el Comité o Junta de Defensa de la República estaba constituido por José de los Heros como alcalde en funciones, Jaime Salazar y José Aguirre en representación de los nacionalistas, y Luis Cordeiro y Manuel Puente como representantes socialistas.

Entre sus obligaciones se encontraban cumplir y hacer cumplir las órdenes de la superioridad; defender la localidad de los enemigos de la República, denunciando a los funcionarios notoriamente desafectos y a los sospechosos (aunque sin poder detener a nadie si no dispusieran de una orden previa); organizar el suministro de alimentos y medicinas; requisar las armas particulares, y controlar los nombramientos de la guardia cívica republicana. Este Comité de Defensa se fue ampliando a otras fuerzas políticas, como Unión Republicana o CNT. Y unos meses después transfirió sus competencias a la Corporación Municipal.

 

También se encontraba entre sus funciones la instrucción militar a milicianos o voluntarios. Se formaron así gran cantidad de batallones, unidades militares no convencionales que grupaban, en un principio, a los voluntarios combatientes, y a los que se fueron incorporando  posteriormente -a medida que avanzaba la guerra- los que eran llamados por su quinta.

En cada uno de estos batallones -que tenían un jefe militar y un comandante intendente- predominaba una determinada filiación política, salvo en algunos creados más tarde de modo oficial. Los primeros batallones los formaron los partidos del Frente Popular (republicanos, socialistas y comunistas) y los anarquistas.

Los nacionalistas se dedicaron en principio a labores de orden público. Hasta agosto de 1936 no empezaron a formar sus batallones, y no se incorporaron al frente de batalla hasta septiembre. Fueron unos ochenta los batallones formados durante el Gobierno Vasco, la mayoría de filiación nacionalista, aunque abundaban también los pertenecientes a las Juventudes Socialistas Unificadas, Partido Socialista, Partido Comunista y CNT.

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Los Batallones

La mayoría de los balmasedanos se integraron en tres batallones. Los de las Juventudes Socialistas Unificadas en el “Batallón Meabe”, los miembros de UGT y socialistas acudieron al “Batallón Octubre”, que se formó precisamente en Balmaseda, y los primeros nacionalistas voluntarios acudieron a Güeñes, donde tenía el cuartel general el “Batallón Avellaneda”.

También hubo balmasedanos que combatieron en otros batallones (“Sukarrieta”, “Muñatones”, “Karl Libknech”, “Larrañaga”, “Kirikiño”, “Durruti” o “Isaac Puente”).

La muerte de un balmasedano en la Guerra Civil

El abrazo de los muertos

de José de Arteche Aramburu

El abrazo de los muertos-Portada-Web

Portada original

En el artículo publicado sobre los balmasedanos muertos durante la Guerra Civil, mencionamos a Dimas Gutiérrez Arzuaga, un joven de diez y nueve años que pereció durante la contienda en Aramayona.  Ahora, gracias a la colaboración de Mikel Diego, miembro de Lemoatx1937, tenemos noticias de sus últimos momentos.  Son citados con crudeza y realidad en el libro “El abrazo de los muertos” del escritor guipùzcoano José de Arteche Aramburu, publicado en el año 1970 por la Editorial Icharopena/ Itxaropena.

Portada original

Portada censurada

Un libro fue censurado por la dictadura durante veinte años, siendo distribuido entre las amistades del autor de forma clandestina.  Finalmente, se permitió su publicación a condición de que la tirada fuera de 300 ejemplares, que se agotaron inmediatamente.  Pero no se aceptó la portada propuesta, realizada por el pintor Antonio Valverde, amigo del autor, teniendo que esperar 37 años más para ser publicada en la nueva edición de la Editorial Espejo de Tinta.

Extensa obra literaria

El abrazo de los muertos, un relato autobiográfico de los tres años que estuvo en la guerra, es el libro más ambicioso y profundo de José de Arteche, pero su obra publicada es extensísima y abarca numerosos registros. De formación autodidacta -abandonó sus estudios a los 14 años-, comenzó a colaborar muy pronto en periódicos y revistas, tanto en euskera como en castellano. La revista Zeruko Argia, el boletín de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País o Vida Vasca, o los periódicos La Voz de EspañaLa Hoja del Lunes de San Sebastián, HierroLa Gaceta del Norte o Informaciones, entre otros publicaron sus colaboraciones.

Más trascendencia tienen sus biografías de vascos ilustres: San Ignacio de Loyola (publicada en 1934), Elcano (1942), Urdaneta (1943), Legazpi (1947), San Francisco Javier (1951), Lope de Aguirre, traidor (1951), Saint-Cyran(1959), El Cardenal Lavigerie (1963) y El Cura de Areyzaga. De ellas sobresalen sobre todo las dedicadas a Lope de Aguirre y al abad de Bayona Saint-Cyan, en quienes explora en clave de ensayo el alma vasca.

Además de numerosos apuntes constumbristas y paisajísticos, Arteche escribió cuatro obras autobiográficas: Diario 1935 – 1936 (inédito), Mi viaje diario (1950), La paz de mi lámpara ( 1953), Siluetas y recuerdos (1.964),Canto a Marichu (1970), El abrazo de los muertos (1970). El gran asombro(1971) y Un vasco en la posguerra. Diario 1939-1971 (1975).

José de Arteche murió un año después de la publicación del libro. Fue sin duda la obra que más contribuyó al deterioro de su salud, tanto antes como después de su publicación. Falleció a consecuencia de un infarto de miocardio el 23 de septiembre de 1971.

Jon Juaristi

«Sin dejar de ser vasco soy capaz de sentirme castellano, aragonés, extremeño, andaluz y portugués al mismo tiempo. Concibo la patria española desde Creus al cabo de San Vicente, desde Finisterre al cabo de Gata y desde Irún a la última roca de Gibraltar con toda la fecunda complejidad de sus diferencias… Me considero más patriota que muchos vociferadores de hoy, porque soy capaz de comprenderlos y comprender al mismo tiempo lo que jamás comprenderán: las reacciones que su exclusivista manera de ser provoca en quienes no son patriotas ni sienten el patriotismo a la manera de ellos». Todavía recuerdo la emoción que me produjeron estas líneas cuando las leí por vez primera, hace cuarenta años. Arteche se refería al exclusivismo castellano, pero a mí me curaron o contribuyeron decisivamente a curarme del exclusivismo vasco. Fueron escritas en agosto de 1937, siendo Arteche suboficial en un Tercio del Requeté. Porque Arteche, miembro del PNV al estallar la guerra civil, aprobó, como el viejo escritor nacionalista Avelino Barriola, el golpe militar del 18 de julio, y fue, en consecuencia, tildado de traidor por los suyos. Tuvo la oportunidad de huir a Francia. No lo hizo: se quedó en Guipúzcoa hasta la entrada de los nacionales, salvando a presos de derechas de paseos y fusilamientos, e hizo lo que pudo desde las filas del Requeté para suavizar la terrible suerte de los prisioneros republicanos. Su diario de guerra, El abrazo de los muertos, recoge sus experiencias como combatiente de primera línea en los frentes de Vizcaya, Aragón y Valencia. No conozco un testimonio literario de la contienda tan noblemente humano, en el mejor sentido, y en esto coincido con vascos de ideologías y credos diversos, como José Miguel de Azaola o Antonio Elorza, por citar sólo dos ejemplos.

Jon Juaristi en el blog: la biblioteca fantasma: reseñas de libros viejos – 2005-2012

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El relato del libro

En las páginas 85 y 86 del libro publicado en el año 1970, el escritor narra los últimos momentos de la vida de Dimas Gutiérrez Arzuaga cuando se acerca al muchacho tras la toma del alto defendido por los republicanos.  Reproducimos a continuación las dos páginas del libro por tratarse de un relato relacionado con un joven balmasedano muerto en la Guerra Civil.

“… Está herido en ambas piernas; intensamente pálido, destila por la boca una baba espesa, lechosa.

En la cumbre hay un rojillo muerto. Tiene cara de minero; parece tener bastantes años.  Me llama la atención su buen equipo.  A cierta distancia hay otro muchacho, muerto también al parecer.  Una fuerza extraña me lleva a su lado.  No sé por qué me parece que aún vive.  Está caído hacia atrás, el cuerpo completamente curvo, pero sin que las plantas de los pies hayan perdido el contacto con el suelo, los ojos vueltos, totalmente blancos.  Acercándome le pregunto, arrodillado, casi al oído:

-¿Sabes rezar, muchacho?

No contesta.  Insisto.  A mi lado, de pie, se haya ahora un sargento de la Compañía que me parece está aquí poco más o menos como yo.  Junto con él rezo clara y lentamente, vertiendo al oído del presunto agónico el Padre nuestro, el Ave María, el Gloria.  En el instante mismo en que terminamos el último amén, se dibuja en la cara del muchacho un gesto de entrega: su cabeza se rinde a un lado, ya roto el hilo vital.

Me viene al momento el recuerdo de un detalle de una vieja lectura; creo tenerlo todo leído en un libro de Hugo Benson que el oído es el último sentido que muere.  Seguramente no nos morimos tan pronto como creemos; los hombres muertos al parecer nos escuchan en ese espacio que separa la muerte aparente de la muerte real.  Y probablemente en ese espacio de tiempo ocurre lo esencial.  Este chico me ha debido de oír antes de expirar.  La verdad es que siento adentro del alma una tranquilidad rara; me invade cierta extraña alegría.

Un soldado se acerca y registra el cadáver.  Tiene seis reales.  Me quedo con su carnet del Socorro Rojo Internacional extendido a nombre de Dimas Gutiérrez, de Valmaseda, de diecinueve años de edad.  Antes de alejarme le miro por última vez.

-Amigo mío que llevas el nombre del arrepentido de última hora –le digo interiormente-.  Yo estoy seguro de que volveré a encontrarte.  Tengo la seguridad de que algún día saldrás al encuentro de un amigo imprevisto cuya alma, a pesar de las apariencias, no tenía uniforme, y que se te acercó al final de un combate, en tu postrero minuto, a repetirte al oído las oraciones de tu niñez.

Desde la loma conquistada se domina el espléndido valle de Aramayona.  Recorro la posición recogiendo los periódicos, revistas y papeles tirados por todas partes.  Hay también muchas tarjetas postales en blanco con membrete de la columna Meabe.  Hojeo una revista anarquista muy bien presentada en cuyo texto priva la preocupación sexual y donde hay, entre otras, unas atrocidades contra la Santísima Virgen María, y consejos para la cura de la sífilis.  Me llama la atención un periódico cenetista con un artículo de protesta de un cierto intento de repetir otro abrazo de Vergara.

Cerca de la cresta, que las bombas han llenado de profundos cráteres, un barracón de bastante confort ostenta señales inequívocas del paso reciente de mujeres.  Esparcidos por el suelo, medias, jabones, zapatillas.

Formamos para entrar en el pueblo de Uncella.  Algunos obstinados nos tirotean aún desde la cumbre del Muru.  Los caseríos del pueblo estaban desalojados…”

Balmasedanos muertos en la Guerra Civil

MUERTES EN EL FRENTE

Muchos balmasedanos, la mayoría de izquierdas, murieron en el frente de batalla durante el período comprendido entre el 18 de julio (inicio de la guerra) y el 29 de junio de 1937 (toma de Balmaseda), y las muertes más numerosas se produjeron en el transcurso de dos importantes operaciones militares, la ofensiva vasca en Villarreal, iniciada el 30 de noviembre de 1936, y la ofensiva de las tropas nacionales en el Frente Norte, que comenzó a finales de marzo de 1937.

Horacio Merino

Es el primer balmasedano -del que tenemos noticia- muerto en combate.  Era un muchacho joven que solía acompañar a su padre -Francisco “el de la flecha” muy popular en Balmaseda- en las ferias con un puesto de tiro al blanco. Pertenecía al batallón Meabe y murió en agosto de 1936 en Arrate, de un tiro en la cabeza. Su cuerpo fue trasladado por Jesús Pereda, que resultó también herido en una pierna.

Santiago García

Calderero de La Robla de 24 años, y también del batallón Meabe, desapareció el 18 de octubre en la toma de Escamplero (Asturias). Su cuerpo no fue encontrado.

Antonio Uriarte Salaberrri

Presidente de la Juventud Vasca de Balmaseda, pertenecía al batallón Avellaneda y murió en Campázar, en octubre de 1936, al estallarle en la mano una granada que intentaba lanzar. Asu funeral, celebrado en la parroquia de San Severino, asistió una compañía uniformada del batallón.

En el centro, Antonio Uriarte

En el centro, Antonio Uriarte

Agapito Echave

De 36 años, nacido en Bilbao y avecinado en Balmaseda, fue un destacado líder sindical de ELA-STV voluntario del batallón Gordexola, del que era capitán, murió en Villarreal el 30 de noviembre de 1936 destrozado por un cañonazo.

Agapito Echave y Ángela Martínez

Agapito Echave y Ángela Martínez

Filipiano Díaz

Militante de las Juventudes Unificadas, fue durante las primeras semanas de la guerra carcelero en Balmaseda. La “saca” nocturna de algunos presos y el lamentable estado físico en que volvían -él mismo había sufrido palizas y malos tratos durante la represión por la huelga del 34- le hizo renunciar a su puesto e incorporarse al frente de combate en el batallón Meabe. Murió a primeros de diciembre de 1936 en Ubidea, durante la ofensiva de Villarreal. Su cuerpo fue traído a Balmaseda y velado en la sede socialista.

Mauro Ruíz Calderón

De 30 años, ferroviario de La Robla.

José Marcos Maltrana “Goso

De 18 años, pastelero.

Julián Ibáñez

Lamberto Andino Sauto

Segundo por la derecha, Lamberto Andino

Segundo por la derecha, Lamberto Andino

Los cuatro pertenecientes al batallón Meabe, murieron en diciembre de 1936 durante la ofensiva de Villarreal.

Pedro Orrantia Santiago

De tendencias anarquistas cayó en combate también durante la ofensiva, aunque su cuerpo no apareció.

Francisco Sobrado Orrantia

De 21 años, guardafrenos de La Robla y voluntario en un batallón de Acción Nacionalista Vasca. Se le dio por desaparecido durante la ofensiva de Villarreal, aunque, al parecer, fue hecho prisionero y fusilado posteriormente. También en 1936 debió morir Alfonso Vicandi, ebanista, perteneciente al batallón Octubre.

Nicomedes Azcárraga Camiruaga

Nacido en 1913 en La Herrera aunque vinculado a Balmaseda, era obrero metalúrgico y voluntario del batallón Meabe. Fue herido durante la ofensiva de Villarreal y ascendido a sargento tras recuperarse de sus lesiones. Murió defendiendo una posición, al mando de una sección de ametralladoras, en diciembre de 1936 o en febrero de 1937. Su cuerpo no fue encontrado.

Melchor Avelino Álvarez, “el Churrero

De 30 años, nacido en Bercedo y vecino de Balmaseda, guardafrenos.

Sebastián Seoane Macías

De 38 años, gallego avecinado en Balmaseda, cantero.

Hilario Rivero Ercilla

De 21 años, fogonero de La Robla, pertenecían al batallón Octubre. Los tres murieron en Aramayona, al iniciarse la ofensiva franquista de marzo-abril de 1937.

Milicianos de Balmaseda. De pie, en el centro, Hilario Rivero

Milicianos de Balmaseda.
De pie, en el centro, Hilario Rivero

Melchor, Sebastién e Hilario también pertenecían al batallón Octubre y murieron en Aramayona:

Dimas Gutiérrez Arzuaga

de 20 años.

Vicente Aguinaco Escalante

De 17 años, que se había incorporado sin tener la edad reglamentaria y murió destrozado por un obús.

Juan Egüen Asúa

Soldador de La Robla y del mismo batallón, resultó herido de gravedad falleciendo unos días después en el hospital de Bilbao.

Manuel Arias Renovales

Albañil, de 26 años, nacido en Achondo y vecino de Balmaseda, pertenecía al batallón Avellaneda y murió durante un bombardeo también por la zona de Aramayona. Su cuerpo no fue encontrado.

Milicianos de Balmaseda.  El que sujeta la ikurriña es Arias.

Milicianos de Balmaseda. El que sujeta la ikurriña es Arias.

Vicente Garay Fernández

De 24 años, ebanista pertenecía al batallón México y murió en abril de 1937 en Dima.

Fidel Pereda

También ebanista, de 26 años, murió el 15 de mayo de 1937 en Jata, arriba de Maruri, como consecuencia de los disparos del crucero rebelde “Canarias”.

Eliseo Estrada

De 47 años, nacido en Valladolid, albañil, zapador voluntario en un batallón socialista, murió en mayo de 1937 en la zona de Amurrio.

José María Iraola Urraburu

Nacido en Avellaneda y vecino de Balmaseda, de 19 años, ebanista y movilizado por su quinta, murió el 11 de junio de 1937 en el monte San Pedro de Orduña, por un cañonazo que le destrozó la cabeza.

Jesús González Azpitarte

Por las mismas fechas debió fallecer también, pero en Archanda.

Salvio Larrea Barañano

Ebanista, perteneciente al batallón Muñatones,

Fernando Larrea Barañano

De 26 años, carpintero.  Estos hermanos murieron en abril de 1936 por la zona de Alvestia.

Milicianos de Balmaseda.  Batallón Avellaneda en Güeñes.  El segundo por la derecha es Fernando Larrea, muerto en combate.

Milicianos de Balmaseda. Batallón Avellaneda en Güeñes. El segundo por la derecha es Fernando Larrea, muerto en combate.

Ángel Zorrilla Ranero

De 22 años, perteneciente al batallón Avellaneda, falleció en Archanda en junio de 1937.

Antonio Grande

De 24 años, trabajador de la fábrica de boinas de El Peñueco, perteneciente al batallón Octubre,

Moisés Iturbe San Nicolás

Nacido en 1916, fueron también víctimas de los combates en esta lista de la que quizás falten algunos nombres.

Emilio Salinas

Fue otro de los muertos, aunque fuera del País Vasco.  Tenía estudios de música y tocaba el violín, actividad que desarrollaba en León cuando le sorprendió el inicio de la guerra. De familia de derechas, era falangista, y murió con los nacionales, aunque no se sabe bien cómo, durante los primeros combates de la guerra en Somosierra.

Entre las profesiones de los vecinos balmasedanos muertos en la guerra, abundan los ebanistas-carpinteros. Los demás eran obreros (guardafrenos, fogonero, soldador, calderero), algún trabajador de servicios (pastelero, panadero) y algún parado. Actividades que contrastaban con las de los balmasedanos de derechas detenidos en los primeros meses tras el levantamiento militar (propietarios, comerciantes, empleados, industriales, estudiantes y algunos con profesiones liberales).

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MUERTOS EN LA RETAGUARDIA

No fueron, sin embargo, los anteriores los únicos muertos. Otros balmasedanos fallecieron en la retaguardia, no víctimas de los combates, sino de los enfrentamientos ideológicos, sociales y políticos, víctimas de represalias y malquerencias que no siempre se pudieron controlar.

Pedro de Asúa

Sacerdote, arquitecto y de ideología tradicionalista. Protegido, al parecer, por los nacionalistas balmasedanos en las primeras semanas de la guerra, huyó primero a Sopuerta, luego a Bilbao y finalmente a Erandio, donde fue detenido el 29 de agosto de 1936 por unos desconocidos, y muerto a tiros esa misma noche en la cuneta de una carretera de Liendo (Cantabria).

Pedro Asúa y Mendía

Pedro Asúa y Mendía

Salvador Ródenas

De Acción Popular, detenido en las primeras semanas de la guerra y trasladado al barco prisión “Cabo Quilates” fondeado en el Abra. Muerto el 25 de septiembre de 1936, cuando tras un violento bombardeo de los nacionales, tripulantes de barcos de guerra republicanos y gentes del pueblo asaltaron el “Cabo Quilates” y el “Altuna Mendi” causando más de 50 víctimas.

Faustino Armentia Aguado

Sacerdote coadjutor de Balmaseda, carlista, detenido en las primeras semanas de la guerra y trasladado al “Cabo Quilates”, donde murió en el asalto del 25 de septiembre.

Emilio Cremer Arce, “Bicicletas

Vecino de Balmaseda donde era muy popular, ferroviario y hermano de Vicente Cremer (principal responsable del Frente Popular, en la villa balmasedana). Trasladado a Cistierna por razones de trabajo, el 27 de septiembre de 1936 fue sacado de su casa y no se volvió a saber más de él.

Juan Bautista Rodet Villa

De 26 años, falangista, preso en la cárcel de Larrínaga y muerto en el asalto a dicha prisión como represalia al violento bombardeo de Bilbao el 4 de enero de 1937.

Sotero Rodríguez Rodríguez

Falangista, preso en la cárcel de Larrínaga y muerto en el asalto del 4 de enero.

Basilisa Peña Estrada

viuda, con seis hijos, muerta el 23 de junio de 1937 en el bombardeo de Balmaseda por la aviación nacional.

 

 

LOS FUSILADOS

Con la conquista de Bilbao empezaron a llenarse las cárceles. Los derechistas liberados dejaron su lugar a otros presos nacionalistas y republicanos, mucho más numerosos. Tras la rendición de Santoña y la ocupación de Santander, los militares y civiles detenidos fueron encerrados en la plaza de toros y campos de fútbol, hasta que, a medida que se iban clasificando, unos eran llevados a batallones de trabajadores, otros encerrados en el penal de Santoña, y los demás quedaron en libertad, pero con la obligación de presentarse en sus lugares de origen, donde eran a su vez clasificados a veces detenidos y casi siempre represaliados,

A finales de septiembre comenzaron los Consejos de Guerra en el Dueso, y el 15 de octubre los primeros fusilamientos, muy selectivos y ejemplificadores. Fueron 14 los fusilados, dos nacionalistas, dos cargos nacionalistas del Ejército Vasco, dos miembros de Solidaridad de Trabajadores Vascos, dos republicanos, dos socialistas, dos comunistas y dos anarquistas. A ellos siguió el fusilamiento de otros 60 condenados, el 28 y 29 de octubre, y 5 más a mediados de noviembre.

Posteriormente los condenados a muerte fueron incomunicados y muchos de ellos trasladados a la cárcel de Larrínaga. Los presos de Bilbao se repartían entre esta cárcel, el Carmelo, los Escolapios, la Universidad de Deusto y el barco-prisión “Upomendi”. A finales de 1937 había en la capital bilbaína 12.000 presos, de ellos 3.000 en Larrínaga, donde solían estar los condenados a muerte.

Las muertes se ejecutaban por fusilamiento, en las tapias del cementerio de Derio, o por garrote vil en el patio de Larrínaga. En Bilbao las primeras ejecuciones comenzaron en septiembre, y se suspendieron por Navidad, hasta el 8 de enero de 1938. Hasta finales de 1937, se realizaron 316 ejecuciones, 172 en Santoña, 118 en Derio y 26 a garrote vil. Continuaron las ejecuciones, y el 12 de marzo de 1938 fueron fusilados en Derio 28 personas, entre ellas el balmasedano Manuel Puente. En mayo de 1938 había en Larrínaga mil condenados a muerte, y hasta diciembre de 1938 las ejecuciones superaron los 900. A partir de mediados de ese mismo año empezaron los traslados de presos a otras cárceles. Los condenados a muerte eran llevados a Burgos. Los fusilamientos continuaron en 1939 y 1940.

La vida en las prisiones añadía a las penalidades de los vencidos, los rigores de la masificación, el hambre, la miseria y, sobre todo para los condenados a muerte, la incertidumbre. A veces pasaban meses desde que se imponía la condena hasta que llegaba el implacable “ejecútese”. La tortura de la espera de la muerte o el indulto se convertía en algo cotidiano y a veces difícil de superar, que llevaba a algunos a la locura o el suicidio. La reanudación o la continuidad de los fusilamientos (a veces pasaban semanas sin ejecuciones) convertía esa espera en angustia. Manuel Puente, condenado a muerte, en una carta dirigida a su familia solicitando información sobre su situación, les dice: “Tened presente que aquí no avisan mas que el último día y siempre hay algo que decir”.

Las “sacas” se hacían al caer la tarde, o por la noche. A gritos desde el centro de la prisión, o con las listas en la mano, funcionarios y policías iban recorriendo las salas y celdas buscando a los condenados para llevarles a “la capilla”. Aquella última noche aislados escribían sus cartas de despedida, algunas vibrantes, otras dolorosas, y de madrugada les llevaban a fusilar o agarrotar.

Los familiares se enteraban muchas veces de la muerte cuando iban a visitarles, en las listas que aparecían en las puertas de las prisiones, o cuando les entregaban sus efectos personales al mismo tiempo que les comunicaban la ejecución.

Entre los cientos de fusilados había también varios balmasedanos.

Luciano Fuentes Alonso

Carnet de ferroviario de Luciano Fuente

Carnet de ferroviario de Luciano Fuente

Luciano Fuentes Alonso había nacido en Bañes (Palencia), en el año 1910. Cuando fue fusilado, el 7 de septiembre de 1937, estaba casado en segundas nupcias con Consuelo Bermejillo, y tenía cinco hijos, tres de ellos de su primera esposa. Vivía en la calle La Cuesta, encima de lo que fue el bar de Sauto, aunque antes había vivido en El Cristo. Tenían una fonda, y Luciano trabajaba de guardafrenos.

Luciano era de izquierdas, de tendencia socialista. No había destacado en Balmaseda durante la guerra, aunque intervino, con otros balmasedanos, en lo relacionado con el tren blindado y sus viajes hacia la Peña. Por ahí debió venir la acusación, aunque se sospechaba que las causas fueron otras.

Luciano estuvo a punto de evacuar a Santander, como tantos otros vecinos de Balmaseda, en vísperas de la entrada de los franquistas. Incluso ya había envuelto el colchón, pero a última hora pensó que no le ocurriría nada y prefirió quedarse. Pocos días después de la toma de Balmaseda fueron a buscarle varios vecinos del pueblo, de derechas. Estuvo en la cárcel balmasedana unos días. Después le trasladaron a la de Larrínaga. Llevaron con él, también detenido, a un carcelero. Iban a Bilbao a verle, un día a la semana la mujer del carcelero y otro día la familia de Luciano.

Fue juzgado y condenado a muerte. Su familia hizo todo lo posible por salvarle. Cuando escribía Luciano les insistía para que hablasen con el párroco, Vicente Iturbe. “Nos decía que sí, que sí, pero al parecer, no hizo nada”.

Un día que fue la familia del carcelero le entregaron la ropa y le devolvieron algunos efectos personales. Les habían fusilado a las dos. Parece ser que unos días después del fusilamiento vino el indulto, por ser padre de cinco hijos.

Manuel Puente Ruibal

Abajo a la derecha, Manolín Puente

Abajo a la derecha, Manolín Puente

Manuel Puente Ruibal “Manolín” es una de las personas más carismáticas de las que, de una u otra manera, tuvieron relación con aquellos tristes acontecimientos que, motivados por la Guerra Civil, sucedieron en Balmaseda.  Había nacido en Balmaseda el 8 de diciembre de 1908. Era el tercereo de seis hermanos, Sixto, Felipa, Toni, Alejandro y Maruja. Trabajaba de pinche en un taller del Nocedal, hasta que se estableció por su cuenta, en un taller de la calle Correría, con sus hermanos Alejandro y Toni.

Fue un balmasedano arraigado en su pueblo. Perteneció a una de las bandas de música que en aquellos tiempos hubo en la Villa, y jugaba también en uno de los equipos de fútbol local, “El Trece”, en el que también jugaban otros conocidos balmasedanos como “Txirripla” y “Machaco”.

Había sido, igualmente, destacado líder político del socialismo y de la izquierda. Miembro de la Junta de Defensa formada en Balmaseda al inicio del levantamiento militar, además de intendente del Batallón Octubre que los socialistas formaron en la localidad. Fue fusilado el 12 de marzo de 1938 en las tapias del cementerio de Derio, y su cuerpo arrojado a una fosa común.

Manolín PuenteDe hablar pausado, incluso tímido, tenía la costumbre de juntarse con sus amigos en el café de Vicente Cueto “Cuetillo”, en la calle Correría. De su carácter dan prueba hechos como el arreglo que hizo con los chicos del taller, durante varios domingos, de las goteras de la iglesia de Orrantia, o el día que el Juzgado desahució a una vecina y le sacaron los muebles a la calle, volviéndolos a subir cuando se marcharon.

En agosto de 1935, como consecuencia de los sucesos acaecidos en la huelga general de octubre del año anterior, fue detenido y encarcelado. Permaneció en la cárcel de Balmaseda, hasta que fue trasladado a la de Larrínaga, en Bilbao. De allí fue liberado tras el triunfo del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936.

Iniciada la sublevación militar formó parte de la Junta Local de Defensa y contribuyó a la formación del Batallón Octubre, del que era su Comandante Intendente.

Intervino en diversas ocasiones para evitar persecuciones o detenciones de algunos vecinos, así como la protección especial, durante los meses de la guerra que permaneció en Balmaseda, que dispensó a las monjas de Santa Clara.

Incorporado al frente el Batallón Octubre, siguió sus vicisitudes. Según nos dice Juan Sáez Onaniel “Pikizu”, cuando bombardearon Guernica, estaba con él en Axpe Marzana. Tras la caída de Bilbao y la retirada, Manolín Puente -junto a otros balmasedanos- estuvo en Castro Urdiales, y después en Montes Claros.

Como muchos otros, y tras la ocupación de la provincia de Santander, Manolín fue detenido. Aunque tuvo ocasión de pasar a Asturias en barco, o marchar a Francia, prefirió seguir la suerte de los suyos.

Todos los que iban cayendo prisioneros los llevaban o los mandaban a la Plaza de Toros. Unos días después fue enviado a Santoña, y a primeros de septiembre trasladado a Balmaseda. Fueron a detenerle José Antonio Bezares y algunos más. En la cárcel de Balmaseda fue golpeado y torturado por un conocido balmasedano. Le rompieron la mandíbula. Con la cara vendada y hecho un guiñapo, fue llevado a Bilbao, atado junto Ángel Asensio “el Chicoriero”. Allí fue ingresado en el Carmelo, de donde le sacaron para juzgarle, y después le llevaron a Larrínaga. En el Carmelo coincidió con un médico apellidado Arróspide, quien, como pudo, y con las limitaciones de la prisión, le curó la mandíbula. Aunque Manolín en una de sus cartas recuerda a otro medico apellidado Arana, que seguramente también le atendió.

Fue juzgado el 3 de diciembre de 1937, junto a Raimundo Alegría Martínez y Abelardo Ruiz Pérez, y condenado a pena de muerte por “un delito de adhesión a la rebelión militar”. Esta “rebelión militar”, según el primer resultado de la sentencia, era en la que habían incurrido los republicanos leales, y que “el 18 de julio el Gobierno de Madrid se declaró en franca rebeldía, intentando subvertir el orden social establecido, apoyándose para ello en elementos extranjeros enemigos de nuestra Patria y en los elementos que integraban el llamado frente popular dando lugar que al oponerse al Ejército y a las Milicias Nacionales se originara una guerra que ha causado y causa grandes males a la nación”. En la misma sentencia se consideraban como agravantes, referidas a Manuel Puente y Raimundo Alegría, “las circunstancias de gran peligrosidad en los referidos sujetos y gran trascendencia de los hechos cometidos que a más de ser adhesión ferviente al movimiento rebelde, costó la vida a numerosas personas inocentes, sacrificadas por el sólo hecho de comulgar en el mismo ideal que la España Nacional, que sirvieron para sembrar el terror en el pueblo de Valmaseda, dominándolo de este modo y sujetándolo a la tiranía rojo-separatista”. A Raimundo Alegría, condenado también a muerte, se le conmutó la pena, y a  Abelardo Ruiz se le impuso una pena de treinta años.

Sus últimas cartas, escritas probablemente en el último momento, cuando su fusilamiento era inminente, iban dirigidas a sus amigos, a sus primos, a sus hermanos y a su madre. En la dirigida a sus hermanos acusaba de su muerte a varios vecinos balmasedanos de los que daba sus nombres.

Del fusilamiento, ocurrido el 12 de marzo de 1938, tres meses después de su condena, tenemos algunas noticias de carácter trágico, protagonizadas por una mujer que cuando iba a ser fusilada junto a Manolín y otros más corrió entre tumbas negándose a colocarse frente al pelotón y matándola cuando estaba arrodillada.

Hubo intentos de llevar el cadáver de Manolo Puente a Balmaseda. Al parecer se pretendía hacer un panteón familiar, a nombre de algunas personas concretas, donde descansasen los restos de los fusilados balmasedanos. Estos proyectos por diversas causas no pudieron llevarse a cabo.

José Cordeiro Gómez

Agachado a la derecha, Pepe Cordeiro

Agachado a la derecha, Pepe Cordeiro

José Cordeiro Gómez había nacido en Orense capital, el 28 de junio de 1912, auque con siete años había venido junto a su familia a Balmaseda. A su padre que trabajaba en La Robla, le mató el tren, dejando hijos pequeños a la mujer, modista, embarazada. Había estudiado en el Colegio de los Maristas, era tornero y trabajaba en La Robla desde los 14 años. Aunque sus amigos eran casi todos de derechas sus ideas izquierdistas eran claras.

Intervino en los sucesos acaecidos en Balmaseda con motivo de la Huelga General de octubre de 1934. Fue detenido por la guardia civil cuando en compañía de otros compañeros (Avellaneda, Canteli…) intentaba paralizar los trenes, y liberados por la presión popular, ya que se formó una manifestación que fue a las puertas de la cárcel. Por la tarde hubo otra manifestación disuelta violentamente por “los pichis” (la Guardia de Asalto Republicana), y fueron detenidos de nuevo. Como consecuencia de esta detención le echaron de La Robla.

José Cordeiro y Juan Avellaneda salieron antes. Los demás detenidos por los sucesos de aquellos días fueron puestos en libertad tras la amnistía promulgada en febrero de 1936 al ganar las elecciones el Frente Popular. Los liberados fueron recibidos en Balmaseda con una gran manifestación, con banda de música, en la que José Cordeiro -que era un líder- dirigió la palabra a los asistentes.

Durante la guerra, según su hermano Luis, influyó positivamente en favor de Vicente Iturbe, el párroco, y algún otro vecino de derechas. Perteneció al Batallón Meabe, del que debía de ser comisario político y encargado de propaganda. Tras la retirada del Ejército Vasco, estuvo en Santander con su batallón. Sin embargo, una vez ocupada la capital, no fue detenido allí.

Volvieron por su cuenta, “en un tren entero” -según recuerda su hermano- varios familiares y muchos vecinos más de Balmaseda. En Aranguren estaba un coche esperando y le llevaron detenido a Balmaseda. Aquella misma noche fue detenido también Luis. En la cárcel balmasedana fueron maltratados, golpeados con una verga y obligados a tomar aceite de ricino.

De allí pasó a El Carmelo. De su periodo de cárcel, en un par de cartas hace mención a algunos aspectos familiares y otros carcelarios. Son de febrero y marzo de 1938. Según recuerda su hermano,  “las visitas eran muy cortas y nos echaban enseguida”. Fue condenado a muerte. Unos días antes de su fusilamiento fueron a visitarle. Estaba muy esperanzado, ya que, según decía, “el peligro ha desaparecido, pues se han dado cuenta de que no he hecho daño a nadie”.

Al parecer fue fusilado, junto a “Chicoriero”, el 26 de agosto de 1938. La noticia del fusilamiento se la dio a la familia Pedro Muro, del Ayuntamiento. “Que mi hermano venía en la lista…”.

El párroco Vicente Iturbe trajo su última carta, junto a algunos efectos personales. En ella se despedía de todos. Pedía que no tuvieran rencor a nadie, que jamás le movieran el cuerpo. También decía que moría con todo el amor del mundo y que jamás había hecho daño a nadie.

Ángel Asensio Gómez “Chicoriero”

No son muchos los datos que hemos averiguado sobre Ángel Asensio “el Chicoriero”. La familia debía proceder de Bilbao y eran, al parecer, de carácter humilde y de izquierdas. Vivían en la calle Correría, por donde las de Martín. Hacían achicoria en un horno de La Brena, cerca del caserío de Juana, y de ahí el apodo.

Ángel, que era ebanista, se casó con una chica de Arcentales, criada de D. Fabián, que también debió servir en Balmaseda en la casa de Pedro Asúa. Tenían una hija.

Durante la guerra se enroló en el Batallón Octubre, del que llegó a ser sargento, fue detenido tras la ocupación de Santander por los franquistas.

Fue traído a Balmaseda, al igual que otros balmasedanos que se encontraban en Santander, y llevado a la cárcel. Unos días después fue trasladado a Bilbao, atado junto a Manolín Puente, e ingresado en El Carmelo.

Debió ser fusilado junto a José Cordeiro, el 26 de agosto de 1938.

Julián Eguidazu Chinchurreta

Aunque era de Portugalete, estaba casado con una vecina balmasedana. Pertenecía a Acción Nacionalistas Vasca, y debía de ser oficial de alguno de sus batallones. Parece ser que se entregó en Balmaseda, y fue conducido a Burgos. Aunque no se sabe bien, según su familia fue fusilado, pero se desconoce en qué circunstancias ni dónde, y su cuerpo no apreció. Tenía entonces 29 años y llevaba dos años casado.

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OTRAS MUERTES

No fueron, sin embargo, las únicas muertes. Otros vecinos perdieron la vida tras la ocupación de Balmaseda, en los frentes de batalla o en la retaguardia, como consecuencia directa de la guerra.

Ramón Ruiz Calderón

Soltero, de 21 años, y hermano de Mauro, también muerto en combate, había estado en un batallón nacionalista, movilizado por las quintas. Le cogieron en El Gallo, durante la ofensiva de los nacionales sobre Vizcaya, junto a “Chuti” y un tal Dapena. Después de su clasificación, pasó a formar parte de un Batallón de Trabajadores en Palma del Río (Córdoba). Se dedicaba a hacer fortificaciones y era cabo furriel. Estaba también en ese batallón Bidarte el maquinista y otro vecino de Balmaseda, Abelardo. Resultó herido gravemente por un obús de mortero. Fue a buscarle su hermano, pero no pudieron traerle a casa porque estaba muy grave. Murió quince días después en el hospital donde estaba ingresado, como consecuencia de estas heridas.

Antonio Cesteros Lebrero

Nacido en 1907, fue Secretario General de las Juventudes Socialistas de Balmaseda. En unas listas de revisión de reemplazos elaboradas por el Ayuntamiento de Balmaseda en octubre de 1938 se indica que “según referencia murió con los rojos”.

Vicente Pérez de la Fuente

Nació en 1914. Según la lista de revisión mencionada, pertenecía al Tercio de África cuando murió en el Sector de la Ciudad Universitaria de Madrid.

Felipe Llaguno Gutiérrez

Nacido en 1916. En las listas de quintas del Ayuntamiento de Julio de 1937 se señala que reside en Ponferrada, y en las de 1938 que fue “muerto por los rojos”.

Juan José Setién Novales

Nacido en 1910, en 1938 estaba combatiendo con los nacionales en el Batallón de Montaña Sicilia nº 8. Murió en el Hospital Militar de Santiago el 11 de febrero de ese mismo año, según comunicación a sus familiares enviada a través del Ayuntamiento de Balmaseda.

Andrés Estalayo Berjón

Trabajaba, por necesidad, como camarero. Movilizado por quintas, estuvo combatiendo con el Ejército Vasco, en el Cinturón de Hierro. De allí pasó a Santander en retirada, y prisionero tras la rendición de Santoña, fue enviado a un Batallón de Trabajadores. Allí le dieron la oportunidad de pasar a la Legión y combatir con los nacionales. Intervino en los combates del Ebro, en los que resultó herido, muriendo en el tren que le evacuaba a un pueblo de Zaragoza. Según nos cuenta su familia, su última carta la escribió el 5 de agosto de 1938, a las puertas de Tortosa, y sus restos reposan en el Valle de los Caídos.

Nicasio Santamaría Llaguno

Había nacido en El Peso /Arcentales), aunque desde hacía muchos años era vecino de Balmaseda, a dónde vino de joven junto a tres hermanos para trabajar de criado en alguno de los caseríos fuertes que entonces existían en la villa balmasedana,  Vivía con su familia en el caserío La Cubera, aunque anteriormente lo hizo en Soparedes.

En aquel mes de junio, el frente estaba estabilizado y, al parecer, algunos chavales cortaron unos cables de comunicación de los militares.  Fueron detenidos y en su declaración culparon a Nicasio, aunque nada tuvo que ver con los hechos.  Lo detuvieron cuando estaba comiendo en su casa y no se le volvió a ver vivo.

Un hijo suyo encontró su cadáver en “Fuente El Escacho”, subiendo más arriba de “Trapaguilla”.  Apareció en septiembre, cuando se marcharon los nacionales tras la ofensiva de Santander, pues antes no pudieron buscarle por donde sospechaban que puediera encontrarse.  Nicasio tenía 60 años cuando murió.

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LOS MUERTOS CIVILES

Como ya hemos indicado, también hubo otras muertes violentas en la retaguardia, de personas civiles, consecuencia directa –o indirecta- de la guerra. Además de los muertos en el bombardeo del 27 de julio, en este mismo mes las tropas nacionales mataron a tiros a un vecino balmasedano.

Otras muertes violentas

Las otras muertes violentas ocurrieron el 27 de julio, cuando varios batallones vascos, con apoyo artillero y de la aviación, iniciaron el ataque a la ermita de Colisa. La aviación republicana bombardeó la carretera de Pandozales, y una de las bombas cayó cerca de la casa de los Vela, causando la muerte de las seis personas que allí estaban. Según nos contaba un vecino que estaba ese día trabajando con su padre en la finca Valverde, roturando, desbrozando y haciendo paredes, al bajar a Balmaseda se inició el ataque a la ermita. En Peña Cardeli, nos contaba, había una batería de cuatro cañones que cuando llegaba la aviación dejaba de disparar. Cerca de ellos cayeron dos bombas. Camino de Balmaseda, vieron que la carretera de Pandozales había sido bombardeada.

En el lugar de las casas parroquiales vieron una higuera sin ninguna hoja a la entrada de la casa de los Vela. Pasaron por la puerta, llegaron al regato, y pudieron ver que en un montón estaban todos, abrazados y destrozados. Una chica, de unos diez años, estaba viva todavía. Se juntaron varios vecinos. Al rato entraron 3 o 4 soldados y les apuntaron obligándoles a recoger los cadáveres, uno de ellos el de la niña, que fue llevada al hospital, aunque falleció también. Los muertos fueron  las hermanas Consuelo y Patrocinio Ormazábal Hoyos (de 50 y 40 años respectivamente), los hijos de la primera, Consuelo, José Mª y Carmela Vela Ormazábal (de 14, 13, y 11 años), y María Ortiz de Zárate Ormazabal (de 10 años), hija de Patrocinio. Todos ellos fallecidos “a las ocho de la tarde del día de hoy en el Barrio de las Peñas, de la calle Virgen de Gracia, a consecuencia del bombardeo de la aviación roja”.

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Texto:  Txomin Etxebarria Mirones

Libro:  Balmaseda, desde la Guerra Civil hasta 1970

Libro. Portada   Libro. Contra

La batalla de Colisa (La Nevera)

LA BATALLA

En el verano de 1937, durante la Guerra Civil, se dieron duros enfrentamientos en el Colisa y alrededores. Las tropas franquistas, tras tomar Balmaseda el 29 de junio, habían detenido su ofensiva, estabilizándose el frente y ocupando la línea Bortedo-Sabugal-Colisa-La Garbea-Beci-Alen, dejando Las Encartaciones divididas por la mitad.

Mapa-Colisa

Reorganizado el Ejército Vasco en Santander, los mandos militares republicanos del Ejército del Norte organizaron una contraofensiva, con apoyo artillero y de la aviación. En la Batalla de Colisa intervino la II División Vasca. Según el resultado previsto, se debía tomar la ermita, La Garbea, Sabugal y descender a Balmaseda, recuperando la Villa. La Brigada XII, formada por los batallones Celta, Durruti (ambos anarquistas) y Avellaneda (nacionalista), tras agruparse en Pando (Carranza) tomaron posiciones en La Nevera, Terreros y Cabañas de Rivacoba. La VI Brigada, formada por un batallón socialista (agrupación de otros tres) y los batallones Rosa Luxemburgo y Amuategui, tomaron, posiciones en Pico Uncilla, La Altura y Mollinedo. Finalmente, la tercera brigada de la II División, la Brigada XI, formada por los batallones Meabe 2, Sukarrieta e Ibaizábal, quedó en reserva en Villaverde de Trucíos.

Los combates se iniciaron en la tarde del 27 de julio, con un débil bombardeo de la aviación republicana y ametrallamiento de la ermita. Tras una posterior preparación antiaérea y de morteros, se lanzaron al ataque los batallones Celta desde La Nevera y Durruti desde Terreros, dirigiéndose hacia la ermita por ambos flancos. Los nacionales respondieron con armas pesadas desde la ermita y el Sabugal, y con fuego artillero desde Cerecillo, Herbosa y una batería situada en la carretera de Antuñano. El Batallón Avellaneda acudió en ayuda del Celta, mientras se empezaron a evacuar los primeros heridos y la aviación republicana intentaba bombardear los cañones enemigos e impedir la llegada de refuerzos que subían desde Balmaseda. El Batallón Celta llegó hasta las alambradas, y el Durruti hasta las posiciones del Campo de los Tueros, sin embargo no se lograron los objetivos iniciales previstos y se tuvieron que retirar a sus posiciones al amanecer.

El día 28 se ordenó a los batallones de la XII Brigada la reanudación de los ataques, negándose el Batallón Avellaneda por el desgaste causado y por la falta de apoyo aéreo y artillero. La operación se suspendió hasta el día 29, y esta vez es el Batallón Durruti el que se niega a ocupar su puesto. Obligados a combatir, toman posiciones los tres batallones y se inicia la segunda ofensiva contra las líneas franquistas de la ermita. Tras infructuosos ataques, deficientemente apoyados por la aviación y la artillería republicana, que disparaban a veces contra las propias tropas, y ante los refuerzos recibidos y los ataques más efectivos de la aviación nacional, al anochecer se retiró definitivamente la Brigada al carranzano barrio de Pando.

En la Batalla de Colisa resultaron muertos más de doscientos gudaris, y muchos más los heridos, que fueron evacuados a Carranza, al hospital de sangre instalado en el Balneario de El Molinar, aunque los partes de guerra de los nacionales exageraban estas cifras.

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LA ERMITA DE SAN ROQUE

Como consecuencia de estos combates también quedó la ermita en ruinas. La mayor parte del edificio, el tejado y parte de los muros quedaron derrumbados, aunque las piedras de la bóveda correspondiente al ábside, en la parte más antigua de la ermita, se encontraron en el suelo. Además se conservaron dos ménsulas, y el resto de la crucería, que se encontraba entre los escombros.

Sus dimensiones eran entonces de aproximadamente once metros de ancho por treinta tres de largo, una sola nave de bóveda de cañón, con tres series de contrafuertes (muy necesarios en la fachada noroeste, situada sobre el vacío) que también se mantuvieron. Contigua a la ermita, en su parte sur, tenía adosado un edificio que antaño debió tener diversas utilidades (habitación, hospedería, cuadra…). Se comunicaba con la ermita a través de una puerta apuntada, en perfecto estado a pesar de los bombardeos, al igual que la puerta principal de estilo románico.

Con los donativos de los balmasedanos, la ayuda de organismos institucionales y la aportación de algunos ayuntamientos de Las Encartaciones (Arcentales. Gordejuela. Portugalete, Sestao, Sopuerta, Trucíos, Zalla y Balmaseda), se reconstruyó la ermita entre los años 1947 y 1948. Durante las obras no se movió el arco de medio punto del acceso principal por si posteriormente no se pudiese reconstruir. Se hizo una nueva pared, sin cemento, y en uno de los contrafuertes se levantó una espadaña.

La inauguración de las obras se realizó el 11 de septiembre de 1949. Se subieron de la parroquia las imágenes restauradas de San Sebastián y San Roque -la de San Fabián había desaparecido- hasta Pandozales a hombros. Luego surgió la polémica pues mientras algunos pretendieron subirlas desde allí en burros, se opusieron los vecinos del barrio, que estaban dispuestos a hacerlo a hombros, cosa que así se hizo finalmente. Subieron por el cortafuegos para no tener que pasar por la Nevera  (que pertenecía a Burgos), y al llegar a la Campa del Cinto, a mitad del repecho, se efectuó la bendición de los campos. A continuación se celebró una solemne misa, con la ermita llena de fieles, oficiada por el entonces párroco balmasedano Vicente Iturbe.

GALERÍA FOTOGRÁFICA

Balmaseda 1954. Crónica de una tragedia

17 de agosto de 1954
Caída de la plaza de toros de Balmaseda

La plaza de toros

El 17 de agosto de 1954 se cayó la plaza de toros que había sido instalada el sábado anterior, para la celebración de los festejos taurinos de aquellas fiestas. Fue una tarde dolorosa, hechos que recuerdan muchos vecinos por haberlo vivido como testigos accidentados.
La plaza de toros era propiedad de los hermanos Arias, vecinos de Oquendo. Agustín Tejedor “Ojos Negros”, había sido algún tiempo propietario de la plaza siniestrada, construida en madera de pino, que había sido adquirida en Sopuerta en el año 1951. Posteriormente, en Balmaseda, la había comprado Aurelio Garay por 17.000 pesetas, dando tres novilladas durante los días 15,16 y 17 de agosto de 1951, registrándose en la del día 15, como solía ser habitual, un lleno completo. En 1953, la plaza pasó a ser propiedad de “Atxita”, de Eibar, que pagó por ella 19.000 pesetas. Poco después, enfermó su propietario y la plaza desmontable fue adquirida en 12.000 pesetas por el que, hasta el martes 17 de agosto de 1954, fue su propietario, José Arias, siendo Julio Martínez Torres una especie de ayudante, aunque en un primer momento se pensaba que eran ambos copropietarios.
A finales de julio de 1954 José Arias solicitó al entonces alcalde balmasedano, Anastasio Agustino, el oportuno permiso para la celebración de 4 novilladas durante las fiestas de aquel año. Concedida la autorización, tras presentar las certificaciones oportunas, se trajeron reses de Villagoyo y de Molero para los espectáculos. Los animales, ocho en total, fueron adquiridos personalmente por María Pena, esposa del propietario y taquillera el día de la tragedia.
La empresa contaba con las autorizaciones necesarias para instalar la plaza desmontable en el campo del frontón. Ya se había instalado con anterioridad, ese mismo año, y se habían dado festejos en Lemona y Amorebieta. Contaba pues con el Certificado de Plaza, con el visto bueno del Colegio de Aparejadores y el Certificado de la Junta de Sanidad aceptando los servicios médicos de urgencia previstos y acreditando estar cumplidos los requisitos exigidos por el Montepío de Toreros. Igualmente se tenía el Certificado de los Servicios Provinciales de Veterinaria sobre seguridad en los corrales y los permisos oportunos del Sindicato Provincial del Espectáculo.
Posteriormente se comprobó, según informe de los peritos, que la plaza no reunía las condiciones requeridas para la celebración de un espectáculo de este tipo. Carecía de puntales y las maderas de sostén solo profundizaban en el suelo, reblandecido por la lluvia, 45 o 50 centímetros. Su aforo máximo era de 2.200 personas. En el momento de producirse el derrumbe se calcula que estarían acomodados en la plaza tres cuartas partes de sus localidades. La construcción de la plaza no había sido previamente inspeccionada, y el montaje era deficiente, ya que no hubo persona que lo dirigiera técnicamente.

Las fiestas de agosto del año 1954.

Las fiestas de agosto, denominadas erróneamente “patronales”, comenzaban el día 14, con el desencajonamiento de los novillos y becerros, un festejo muy popular. A las 9:30 de la noche, se lanzaban los cohetes anunciando las fiestas y seguidamente, la Banda de Música Municipal acudía a la estación para recibir a los diestros que participaban en las lidias, dando un pasacalles y la verbena en la plaza de San Severino.

Programa de oficial de fiestas “patronales” de 1954

El día de Nuestra Señora comenzaba con la “Diana” a cargo de la Banda de Música y chistularis, continuando con una afamada carrera ciclista, con importantes premios. Constituía un acontecimiento la llegada de la Banda del Rgto. de Infantería de San Marcíal, de Burgos, con pasacalles y concierto. Por la tarde, a las 5:15, una novillada en la que el diestro Germán Martín, lidiaba dos novillos de la ganadería de Ignacio Encinas, de El Espinar (Palencia) y otro novillo era para el bilbaino Victor Alonso. También hubo partidos de pelota a mano en el Frontón Municipal y la verbena a cargo de la Banda de San Marcial, la Banda Municipal, chistularis y orquestinas. Tanto en el día de Nuestra Señora como el día de San Roque, hubo veladas de boxeo en el Frontón.
El día de San Roque comenzaba con la tradicional “Diana”. En la ermita de San Roque se celebraba una Misa, invitando al vecindario a acudir. No podía faltar el concierto en el Campo del Frontón y la novillada, esta vez para Joselito de la Cruz y Germán Martín, que repetía. En el Frontón Municipal, otro partido de pelota, para dar comienzo a la verbena y velada de boxeo.
El día 17, San Roquillo, comenzó con una prueba motorista de obstáculos y habilidad (trial), en la que participó Antón Abásolo. A las doce y media del mediodía el concierto fue en el Campo de las Monjas, a cargo de la Banda Municipal, celebrando un concurso de “aurreskularis”. Por la tarde, estaba anunciada la becerrada para la “Troupe Cómica Bilbaina”. A partír de la caida de la plaza de toros se suspendieron las fiestas, estando anunciado continuar con un partido de pelota entre Larrea, de Balmaseda y Zabala, de Arceniega. Por la noche, la verbena y los “fuegos artificiales” para finalizar con “la traca”.
El día 18, estaba anunciada la becerrada local, para dos cuadrillas de Balmaseda, que tampoco se celebró.

La “Troupe Cómica Bilbaína”

Se habían dado ya dos novilladas los dos días anteriores, 15 y 16 de agosto. Para el tercer día festivo estaba prevista, a las cinco y cuarto de la tarde, una “alegre becerrada en la que se lidiarán y serán muertos a estoque dos becerros”. La actuación corría a cargo del espectáculo conocido popularmente como “charlotada”, protagonizada por la “Troupe Cómica Bilbaína”, y los lidiadores serían “Bombita Torero”, Manuel Gil “El Aldeano”, “El Chispa” y “Chatillo de Manzanilla” padre, todos ellos de la mencionada compañía.
Los espectadores se iban acomodando en sus localidades desde bastante tiempo antes de la hora fijada para el comienzo del espectáculo, sin el menor desorden, aunque con bastante aglomeración en algunos lugares. Faltaban por entrar bastantes espectadores, por lo que el comienzo del espectáculo se había retrasado, originando algunas leves protestas.

Caída de la plaza

1954- 01

Pasaban las seis de la tarde, y las cuadrillas estaban ya preparadas para dar el paseíllo, cuando en la meseta del toril se inició el desplome de la plaza. Se oyó el clamor, como si fuese a iniciarse el espectáculo, se pusieron en pie gran parte de los espectadores, mientras la plaza fue rotando hasta derrumbarse totalmente. Todo fue muy rápido, apenas les dio tiempo a algunos espectadores de las localidades más bajas para saltar al ruedo. El estruendo de la caída se oyó en todo el pueblo. En el momento de la caída había unos 1.700 espectadores, aunque al no existir acomodadores la plaza daba impresión de estar abarrotada. Los heridos de más gravedad fueron los que todavía no habían ocupado sus localidades, y los situados en los lugares bajos de la plaza. Por el contrario, los que se hallaban en las gradas superiores sufrieron menos heridas.

Plaza de toros caida 1954

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Auxilio de los heridos

Primera página del diario "La Gaceta del Norte" del día 18 de agosto

Primera página del diario “La Gaceta del Norte” del día 18 de agosto

Inmediatamente después del desplome de la plaza, los que se encontraban en los alrededores y los que resultaron ilesos o con heridas leves se prestaron a ayudar a los que se encontraban atrapados entre tablas y maderos. Posteriormente se acercaron numerosos vecinos al frontón, tanto a prestar ayuda como buscando a sus familiares.
En unos minutos fueron sacados todos los heridos de entre los restos de la plaza. Su número fue superior a 500, de los que más de 50 fueron trasladados a Bilbao y la mayoría de ellos intervenidos quirúrgicamente en el hospital de Basurto. Comunicado el suceso rápidamente a Bilbao, se personaron urgentemente el Gobernador Civil, miembros de la jefatura Superior de Policía, el Jefe Provincial de Sanidad, el Jefe de Epidemiología y el Juez de Instrucción, Guerra San Martín.
A medida que iban siendo extraídos los heridos de entre las maderas y depositados en los alrededores, los de más gravedad fueron trasladados al hospital (llamado entonces “del Generalísimo”) principalmente, en cuantos coches particulares se ofrecieron para tan humanitaria labor y más tarde, cuando fueron llegando, en ambulancias. Los heridos de menor consideración, y los que habían sufrido únicamente contusiones, fueron atendidos en la enfermería de la plaza y en casa de los médicos de Balmaseda, doctores Bustamante y Andonegui (padre e hijo), y también en los propios domicilios de los afectados. Las friegas de alcohol de romero se prodigaron aquella noche en la villa balmasedana.

 

En el hospital

Cuentan las crónicas de la época que los primeros heridos llegaron a Bilbao a las seis y treinta y cinco de la tarde, y casi a la misma hora salían de Bilbao varias ambulancias del Ayuntamiento y del Instituto Provincial de Higiene, además de numerosos coches de particulares (pues en aquella época no abundaban los transportes sanitarios) con el fin de trasladar a los numerosos heridos. Las intervenciones de los ingresados se sucedieron hasta las doce de la noche, participando un equipo de 15 médicos, además de numerosos enfermeros y personal auxiliar.
Hacia las siete y media de la tarde se congregó un gran número de personas en los alrededores del hospital buscando información de sus familiares heridos. Hasta las once de la noche no fue posible confeccionar y dar a conocer una lista detallada de accidentados, ya que, aunque en menor cantidad, a esa hora aún continuaban llegando heridos de Balmaseda.
A las nueve y cuarto de la noche salió de Bilbao un coche de socorro con cuatro médicos y material sanitario adecuado para atender a los numerosos heridos que habían quedado en Balmaseda. Además se mantuvo un contacto telefónico ininterrumpido con la capital con objeto de enviar a la villa los auxilios necesarios.
Los heridos asistidos en el Hospital de Basurto
Relación de los atendidos e ingresados, con los distintos pronósticos: muy grave, grave, reservado y leve.

PRONÓSTICO MUY GRAVE
Félix Valle García, 48 años, fractura de pierna y fractura de hígado.

PRONÓSTICO GRAVE
Rosario Aja Gutiérrez, 23 años, fractura abierta de pie.
Gabriel Cerruela, 27 años, fractura de fémur izquierdo.
Alberto Goffard Rodrigo, 55 años, fractura de pelvis.
Tomás Goicoechea Francisco, 18 años, contusión, hematoma en pie derecho.
Gregorio Izaguirre Aguirre, 20 años, hematoma frontal y contusión en muslo.
Francisco Laserna Rivera, 51 años, fractura de costilla , contusión en pierna.
Laureano Maza García, 44 años, fractura de costillas y contusión.
María Méndez Izaguirre, 22 años, fractura de columna vertebral.
Ana Novales Cirión, 54 años, fractura de costillas.
Antonio Otero Martínez, 45 años, fractura de fémur.
Blanca Puente Urrutia, 28 años, fractura en el muslo izquierdo.
Carmen Santibáñez Rozas, 57 años, fractura de costilla y contusiones.
Avelino Tellechea, 21 años, herida en pie izquierdo y fractura de costillas.
Antonio Vela Laserna, 20 años, fractura de ilíaco y contusiones.

PRONÓSTICO RESERVADO
Andrés Aja Fernández, 58 años, contusión de hombro.
Manuel Aspe López, 19 años, fuerte contusión en pelvis.
Mª Begoña Barrera Robles, 20 años, fractura en maléolo del pie.
Rosario Betanzos Zabala, 54 años, contusión renal.
Begoña Expósito Ramos, Fractura costal.
Jaime Fernández Gutiérrez, 58 años, contusión en la rodilla.
Luis Ibáñez Orrantia, 46 años, fractura de metatarsiano.
Begoña Ibargüen Llaguno, 29 años, herida contusa en la cabeza.
Ramón Lazcano Romero, 40 años, contusión vertebral.
Regina Marín Álvarez, 21 años, contusión torácica y de hombro.
Dolores Martínez, 50 años, herida contusa en pierna derecha.
Mariano Ortiz de Vallejuelo, fractura de pierna derecha.
Santiago Ortiz de Vallejuelo 28 años, contusión en pierna y pie derecho.
Josefina Pascual Fuentes, 32 años, contusiones generalizadas.
Julia Ruibal Unzueta, 39 años, contusión lumbar.
Rosa Santiago Echeandía, 64 años, contusión en hombro.
Félix Saráchaga Urquijo, 44 años, fractura en pierna izquierda.
Obdulia Saracho Trasviñas, 40 años, esguince del pie derecho.
Mª Teresa Urrutia Rodríguez, contusión en tórax.
José Vélez, 55 años, fractura en maléolo del pie derecho.
Obdulia Villate Braceras, fractura en maléolo del pie.
Ricardo Villate Quintana, 76 años, contusión lumbar.
Agapito Zorrilla Larrea, 22 años, fractura de costilla.

PRONÓSTICO LEVE
Avelino Cerruela López, 25 años, herida en el pie derecho
Benito Gardeazábal Martín, 29 años, esguince de pie.
Luis Gómez Pascual, 6 años, herida en cuero cabelludo.
Mercedes Osante Arnáiz, 21 años, contusión en rodilla derecha.
José Rodríguez Larrea, 58 años, contusión en la pierna derecha.
Octavio Serrano Bermejillo, 28 años, contusión en hombro derecho y pierna.
Celso C. Revuelto, 59 años, herida en región frontal.
Al día siguiente por la mañana acudieron a recibir asistencia médica 4 heridos más:
Angelina Lavín, de 28 años
Santiago Valle, de 40 años
Ángel Villa, de 10 años
Fernando Zorrilla de 29 años.
Hubo otros heridos más que llegaron al día siguiente, en la tarde del 18 de agosto y fueron:
Isidro Puente, 14 años, de carácter reservado
María de Cela, 42 años, leve
María Jesús Madrona Díez, 18 años, leve
Emiliano Sáez, 26 años, leve.

Los tres muertos en el suceso

Tres personas murieron en aquel trágico suceso. El niño balmasedano, de 8 años de edad, Félix Gómez Pascual, la taquillera y esposa del empresario, Mª Milagros Pena y el menés vecino de Paradores de Mena, Julián Campo del Valle.
Los funerales
En la mañana del siguiente día, 18 de agosto, se celebró en la parroquia de San Severino un solemne funeral por las víctimas del accidente. El acto constituyó una sentida manifestación de duelo, al que se sumó prácticamente la totalidad de los vecinos de Balmaseda.

 

Detenciones

Articulo ABCSegún contaban las crónicas de aquellos días, se practicaron algunas detenciones. El juzgado de Balmaseda dictó Auto de Procesamiento contra el perito aparejador, Pascual Ruiz Uriarte, y contra el empresario y su ayudante José Arias Cabanales y Julio Martínez Torres, acusados todos ellos de imprudencia temeraria. Se encontraban en esa fecha en la cárcel balmasedana, y José Arias y Julio Martínez habían encomendado su defensa al abogado y procurador de Bilbao, Emilio Bravo.
El juzgado dictó también la libertad provisional de los encausados, exigiendo una fianza total de 850.000 pesetas, 500.000 para el perito aparejador, 250.000 para José Arias y 100.000 para Julio Martínez. Señaló también la cantidad de 750.000 pesetas, a efectos de responsabilidad civil, que habrían de satisfacer mancomunadamente los encausados, decretando el embargo de sus bienes para el caso de que no pudieran satisfacer dicha cantidad en metálico.
Intervino directamente en el sumario el fiscal de la Audiencia de Bilbao, Antonio Zarzalejos. El Juez de Primera Instancia de Balmaseda, a efectos de declaración de daños y perjuicios, publicó un edicto emplazando a los lesionados o sus representantes legales para que comparecieran en las dependencias judiciales a fin de presentar las reclamaciones oportunas.
El día de la catástrofe, cuando ya habían accedido a la plaza más de los dos tercios de los espectadores, se habían recaudado alrededor de 14.000 pesetas. El dinero fue intervenido minutos después del siniestro.
Según cuenta la prensa nacional, el diario ABC, el Gobernador Civil de Vizcaya entregó al alcalde de Balmaseda la cantidad de 10.000 pesetas, con destino a los damnificados por el hundimiento de la plaza, interesándose también por los heridos.
Las crónicas de prensa de la época escribían que en Balmaseda se había comentado “La feliz y acertada idea del alcalde de la villa que, a fin de poner coto a la curiosidad malsana de los chiquillos, ordenó que se cubriese exteriormente la plaza con tableros de madera”. De esta manera quedaron los bajos totalmente cerrados, y, por consiguiente, inaccesibles para la chavalería. De otro modo, seguía la crónica, “nadie duda en Valmaseda de que el pueblo habría perdido a la mayor parte de la chiquillería al ser aplastada por el maderamen de la plaza”, informaciones que aún siendo ciertas no dejaban de ser bastante exageradas.
También se pudo comprobar, en una inspección posterior, que a la plaza le faltaba bastante maderamen, careciendo de una especie de anillo atornillado que ribeteaba los bordes superiores a fin de aumentar la seguridad, comprobándose también que estaba deficientemente instalada.

 

Los aniversarios en varias publicaciones

Serrote_0008En el 30 aniversario, el fancine local “Cuadernos de Balmaseda”, publicado por los hermanos Jesús y Txomin Etxebarria Mirones, publicaba un  resumen de la tragedia que luego fue llevada a un libro de los mismos autores.  En el 50 aniversario de la catástrofe, en el año 2004, la revista semanal Clinex, de Balmaseda, publicó una serie de fotografías de las gradas de la plaza de toros en esa fatídica tarde, junto a varios artículos de prensa, de los cuales, reproducimos algunos en esta obra.
Los responsables de esa publicación, con la colaboración del Club Taurino de Balmaseda, hicieron tañer las campanas de la iglesia de San Severino, el día 17 de agosto, sobre las 17:15. Seguidamente, durante la misa de las 18:00 horas, se rindió un sentido recuerdo a las víctimas con la asistencia de algunos familiares de los fallecidos. También asistieron a la celebración muchas personas que estaban en la plaza ese día y resultaron ilesas, recordando aquellos trágicos momentos.

 

 

Documental: “Balmaseda 1954. Crónica de una tragedia”

 

Libro: “Tradición taurina de Balmaseda. Volumen 1 (1528-1960)

En el pasado mes de julio la Asociación Harresi Kulturala Elkartea de Balmaseda publicó un libro sobre la tradición taurina de Balmaseda, que se remonta a comienzos del siglo XVI según los documentos del archivo municipal de la villa.  En esta obra, se dedica un capítulo a la crónica de la tarde trágina en la que se derrumbó la plaza de toros poco antes de dar comienzo el espectáculo taurino “Troupe Cómica Bilbaina” y otro capítulo a las declaraciones de las personas que estaban presentes y vivieron los hechos, incluso algunos que resultaron heridos de diversa consideración.

Portada

 

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29 de junio de 1937, “La toma de Balmaseda”

Hoja del lunesLa “Hoja del Lunes” de Bilbao, del 28 de junio de 1937, y bajo el título “Las Fuerzas Nacionales luchan ya en Santander”, escribía:
Ayer fueron conquistados los pueblos de Güeñes, Arceniega, Aranguren, Mendieta, Alturas de Ontón y Santa Coloma y muchas posiciones más.  Nuestros soldados pasaron a nado el Cadagua.  Ciento veinte evadidos y numerosos prisioneros.  Con estas operaciones Valmaseda está bajo el fuego de nuestros cañones, aún de los de menor alcance.  En Mendieta, el enemigo intentó hacer resistencia, pero se le rechazó después de cruzar el río nuestros soldados con el agua al cuello.  Se ha recogido gran cantidad de material de guerra abandonado por los rojos en su desordenada huida.

Por su parte en el “Boletín de Bilbao”, en la crónica del día 29 de junio, San Pedro, referida también a las actividades del día anterior, se decía:
Continúan los avances.  A pesar del tiempo infernal nuestras fuerzas prosiguen su impetuosa ofensiva.  Los esfuerzos del enemigo para frenar el avance, sirven de acicate al desbordante coraje de los soldados nacionales, causando en las filas rojo-separatistas centenares de muertos que en su mayoría han quedado en poder de las columnas en ofensiva.
Ejército del Norte. Frente de Vizcaya.

A pesar del intenso temporal ha continuado el avance de nuestras fuerzas, atravesando los ríos con el agua al pecho, progresando en dirección a Valmaseda.  Todos los empeños del enemigo para oponerse al avance han sido estériles y sólo logró en sus contraataques contar centenares de muertos, bastantes de los cuales quedaron en nuestro poder, entre ellos un capitán y tres oficiales, además de bastante material.  En el avance de ayer, además de las localidades y puntos tomados, se alcanzó la Cota 270 al Sur, llegando a 500 personas las que se han presentado.  En el día de hoy se han tomado los caseríos de Juguita, Angostura, manantiales de Pozanco y altura de Abaito.
Se han presentado más de doscientos milicianos con armas y numerosos paisanos con sus familias».

La toma de Balmaseda

Camioneta blindada de Felipe en Balmaseda.  Agosto 1936

Camioneta blindada de Felipe en Balmaseda. Agosto 1936

El martes 29 de junio de 1937, día de San Pedro, el ejército franquista entró en la villa (que había permanecido leal a la República) conquistándola para la causa nacional.  Los balmasedanos que vivieron aquel triste contecimiento para ellos (sin duda muy alegre para otros), tienen la memoria fresca y recuerdan bien algunas de las cosas sucedidas ese día.  Muchos son los que coinciden al relatarnos una serie de hechos concretos: por dónde entraron, cómo venían, quién encabezaba la entrada, cómo arrastraron la ikurriña, qué ofrecían, qué hizo un vigía…  Sin embargo, no ha sucedido lo mismo a la hora de contarnos otros pormenores previos y posteriores.  Unos, simplemente, no deseaban entrar en mayores detalles.  Otros han callado cosas de las que, con posterioridad, hemos deducido que tenían conocimiento.  Ha habido otros a quienes, no obstante, no les ha importado contar las cosas tal como fueron, aunque ellos estuvieran implicados, por considerar sus actuaciones como lógicas dentro del dramatismo de la guerra.
Pero la memoria se vuelve frágil con el paso de los años, y el pacto de miedo y de silencio parece, una vez más, querer cubrir los recuerdos de aquellos duros días que les tocó vivir a nuestros mayores.
En el caso de proximidad de aviones, sonaba la sirena de La Robla para avisar a los vecinos y así pudiesen acudir a los refugios y sótanos acondicionados.  Se había situado un puesto de vigilancia en Arbaliza, que disponía de teléfono para comunicar con los talleres.  Esta vigilancia la llevaban a cabo balmasedanos conocidos, recordando muy bien las gentes del pueblo quién estaba de vigilancia este día, pues, aunque era considerado nacionalista, destacó después por su participación en las labores represivas de los vencedores contra los balmasedanos.  Y si bien se ha dicho que entró en Balmaseda con los nacionales, parece que no fue así, sino que bajó corriendo del monte avisando de la llegada de los mismos.
Todos coinciden en contar que la entrada de las tropas franquistas tuvo lugar hacia el mediodía, coincidiendo igualmente todos a la hora de señalar al balmasedano Horacio Ródenas «Tachín», como el primero que entró en la Villa.  Unos dicen que iba en una tanqueta, aunque también nos han precisado que en realidad era “una moto que parecía un automóvil”.   Iba con la cabeza alta, “lleno de balas” y con pan blanco en las manos, y en un momento dado arrastraba una ikurriña, aunque también en esta entrada se debió arrastrar por alguno una bandera republicana.

Balmaseda (Bizkaia). Plano-Un vecino de la zona, ya fallecido, nos contó que había visto como la ikurriña que arrastraba el tal «Tachín», quedó trabada en unas piedras en el lugar de la Fuente del Oro, en La Magdalena, siendo recogida y guardada por una balmasedana.
Otros cuentan estos hechos de otra manera, y dicen que esta ikurriña fue arrastrada por un taxi del pueblo, perteneciente a un balmasedano de derechas, y al dar un giro las ruedas traseras desgarraron la bandera que, efectivamente -también en esta versión- fue recogida por la mencionada balmasedana.
En la reunión mantenida por la Comisión de Festejos del Ayuntamiento de Balmaseda, el 5 de junio de 1938, para organizar la celebración del “aniversario de la liberación de Valmaseda”, se tomó el acuerdo, entre otros, de invitar a dichos actos al “natural de esta localidad Horacio Ródenas Palacio que entró en el primer Tanque a la plaza de San Severino”. Respecto al “Tanque”, según unas fotografías que hemos podido observar, los italianos disponían de unas pequeñas tanquetas, de dos plazas, que podían asemejarse a una moto con sidecar, blindada y con cadenas, lo que explicaría la confusión de los testigos a la hora de la descripción.  Eran unos tanques ligeros «Fiat-Ansaldo», armados con dos ametralladoras.
Las tanquetas itTanqueta Fiat-Ansaldoalianas que entraron en la Villa lo hicieron por la carretera de Antuñano, situándose en el Paseo y en el Puente del Celemín.
El grueso de las fuerzas hizo su entrada por Trasmosomos, Espaldaseca y Arbaliza.   En la toma de Balmaseda, intervinieron dos Brigadas Navarras, la IV que venía en dirección Zalla, y la V que lo hizo por Antuñano.  Probablemente los primeros en entrar fueron los batallones América, Ceriñola, Las Navas y San Quintín.   De los primeros nos hablaban algunos vecinos.   Los otros aparecen en la reunión de la Comisión de Festejos, a la que hemos hecho mención anteriormente, en la que se acordó también “gestionar por medio de la Comandancia Militar para que venga una representación compuesta de 10 o 12 combatientes pertenecientes a las fuerzas de la Sexta Brigada Navarra que entre otros se componía de los Batallones de Las Navas, América, Ceriñola y San Quintín que fueron los primeros que entraron en la Villa”.
Sin embargo, en la reorganización de las fuerzas nacionales del 26 de abril, aparecen varios batallones «América» en las Brigadas I y II.  En la Brigada IV aparecen los batallones “Las Navas C” y IV Batallón San Quintín (además de, entre otros, el V Tabor de Melilla y el Batallón de Cazadores de Melilla B), y en la Brigada V el V de San Quintín.  Por su parte, en la Brigada VI, creada el23 de mayo, aparecen los batallones América, Las Navas y Ceriñola.  Quizás esta confusión sea debida a la distinta numeración de los batallones, o a que, en aquella campaña, según las operaciones a realizar, se intercambiaban algunos batallones entre Brigadas.  Pero según el libro “Vizcaya”, del Servicio Histórico Militar, fueron la IV y V Brigadas de Navarra las que ocuparon la villa balmasedana el día de San Pedro.
Aquel día de finales de junio, entre el revuelo de idas y venidas, y el error de algunos vecinos saludando puño en alto al confundir las banderas falangistas con las anarquistas, había algún nacionalista en los campanarios de las iglesias, pero no ofrecieron ninguna resistencia.  También nos cuentan que quedaban algunos milicianos (inclusco estaban preparando la comida en Trascorrales), que tuvieron que escapar rápidamente por el Arroyo hacia La Garbea y Colisa, produciéndose en su huida algunos tiroteos.  Numerosos batallones del Ejército Vasco estaban acuartelados en Balmaseda y sus alrededores por aquellas fechas.
Al parecer este día mucha gente se ocultó en los refugios.  Un balmasedano que estaba en el refugio de La Robla nos cuenta cómo salieron varios niños, al correrse la noticia de que las dotaciones de las tanquetas situadas en el Paseo estaban dando pan blanco con chorizo, y cómo en esos momentos se inició un fuerte tiroteo, que duró más de un cuarto de hora, entre republicanos que estaban por la zona de La Garbea, de retirada, y los franquistas que estaban en el Paseo.  En este intercambio de dispafos no se debió producir ningún herido.
Otro vecino de la Villa, entonces muy pequeño, recuerda que vivía Arriba de las Fuentes, en San Severino, y que entre balas que rebotaban en las proximdades (él en brazos de su padre), entraron en el refugio allí situado.  Recuerda igualmente cómo después la gente pedía silencio mientras algunos comentaban que los «nacionales» ya estaban en la Plaza.

Destrozos de los simbolos nacionalistas y republicanos

Son varias las personas que nos cuentan sus recuerdos sobre estos hechos producidos a la entrada de los ocupantes.   Como muestra, al parecer, de lo que vendría después (detenciones, torturas, humillaciones, fusilamientos y represión generalizada), la primera afrenta de los vencedores fue el ataque a los símbolos más queridos por la mayoría del pueblo de Balmaseda.
Ya hemos indicado el arrastre de la ikurriña por «Tachín» o un taxi.  Entraron en el edificio del Ayuntamiento y, según persona que lo vio (porque había salido del refugio de Encima de las Fuentes), arrojaron por los balcones una ikurriña y algunos cuadros que debían representar a las autoridades legales.  Todo ello fue posteriormente quemado en las escaleras del propio Ayuntamiento.  La misma persona nos cuenta que Angelita Martínez Zabala, “La Cantonera”, viuda del capitán Etxave, muerto meses antes en la ofensiva de Villareal, recogió y se llevó los restos que quedaron.

Palacio Horcasitas, sede del SRI

Palacio Horcasitas, sede del SRI (Socorro Rojo Internacional)

Otra balmasedana,, también testigo presencial y que vivía frente a la «Casa del Marqués» (hasta ese día sede del Frente Popular) recuerda cómo Miguel, criado del marqués, abrió la puerta a los nacionales (lógicamente, no le quedaba otro remedio), y que le dio mucha pena cuando cogieron una bandera de Acción Nacionalista Vasca y la arrastraron hasta romperla.
Y de noche, según nos sigue contando esta vecina, sacaron de unos locales de Acción Nacionalista, en la Plaza de los Fueros, una ikurriña y un retrato grande de Sabino Arana.  Escupieron, pisaron y mojaron estos símbolos en una fuente que había en el centro de la plaza (esta fuente fue retirada años después para colocar en su lugar el monumento a los “caídos”) interviniendo en estos actos algunas mujeres balmasedanas, de conocida tendencia derechista.
También nos han contado varios vecinos de Balmaseda la canción que entonaban algunas mujeres, asimismo de derechas:

Aguirre chocolatero,
¿qué has hecho de los calzones
que hasta el culo te vemos?.

en clara referencia al Presidente Vasco.

La rendición de los nacionalistas

Fueron muchos los nacionalistas del Batallón Avellaneda, del Batallón San Andrés y de otros que se encontraban en Balmaseda a la entrada de los nacionales, que ya habían decidido no continuar la guerra, desobedeciendo las órdenes de repliegue, los que se rindieron.  Otros hacían caso omiso de las órdenes de Mariano Gamir Ulíbarri, General Jefe del Ejército Vasco.
Estas órdenes, de fecha 27 de junio de 1937, en plena retirada de los vascos tras la ocupación de Bilbao, y al inicio del ataque a las Encartaciones, decían:

HAGO SABER:
En virtud de las facultades que por ley me están conferidas
ORDENO Y MANDO:
PRIMERO: Todos los hombres comprendidos en las quintas movilizadas y que no se hallen en filas se presentarán en el plazo improrrogable de 48 horas en los lugares que se señalan.
SEGUNDO: Los pueblos indicados para la concentración son los de Otañes y Biáñez (Carranza), en los Ayuntamientos respectivos.
TERCERO: Para recepción del personal queda nombrada en cada lugar una Junta.
Cuartel General. 21 de junio de 1937. Mariano Gamir».

En el centro de la fotografía con uniforme oscuro, Villanueva, comandante del Batallón Avellaneda.

En el centro de la fotografía con uniforme oscuro, Villanueva, comandante del Batallón Avellaneda.

Y no solamente incumplían estas órdenes del alto mando, sino que igualmente hacían caso omiso a las graves amenazas de fusilamiento no solamente para los sorprendidos desertando o pasándose al enemigo, sino también para los mandos que opusiesen poca resistencia o abandonasen sus posiciones sin hacer la defensa necesaria.   Según un documento encontrado a uno de los oficiales rendidos en Balmaseda,.“los comandantes que se retiren por iniciativa propia con su unidad, antes de que ésta haya sufrido un sesenta y cinco por ciento de bajas, serán fusilados en el plazo de venticuatro horas”.   Hubo algunos fusilamientos y también hubo otros desmanes e incidentes entre batallones en esta retirada desmoralizante y bajo el acoso del enemigo, como la muerte de dos hermanos en Sopuerta por defender la iglesia frente a los asturianos, o la detención del padre del Comandante Villanueva del Avellaneda por parte de otros milicianos.
Los días previos a la entrada de las tropas que ocuparon Balmaseda, estos nacionalistas habían vuelto a sus domicilios y vivían de manera discreta en sus casas, en espera de acontecimientos.   Uno de ellos nos ha contado que a la llegada de los nacionales se entregaron con sus armas en la plaza de San Severino, estando al frente un capitán de gudaris del Batallón Avellaneda, balmasedano.
Esta rendición se debió llevar a cabo sin conocimiento de los mandos del resto del batallón, que con su Comandante Villanueva al frente (aunque después fue sustituido), continuó en la guerra e incluso, intervino en la Batalla de Colisa un mes más tarde, hasta que a finales de agosto se rindió, junto al resto de batallones nacionalistas, en Santoña.
También nos cuenta este mismo balmasedano la anécdota ocurrida estando en la plaza, cuando el mencionado capitán fue saludado militarmente por un soldado franquista al pedirle fuego, creyendo que era un superior militar de su mismo ejército.
Posteriormente todos estos nacionalistas fueron repartidos entre el Frontón, las Escuelas de San Juan y el Campo de las Monjas, custodiados y vigilados por soldados franquistas, que solían estar acompañados por balmasedanos de derechas.
Si bien parece ser cierto que algunos balmasedanos de los más mayores, que habían acudido a la guerra por los últimos llamamientos de las quintas, no fueron molestados (con el visto bueno de ciertas gentes de derechas), para la mayoría pronto se iba a añadir a los sufrimientos de la guerra los sufrimientos de la represión en batallones de trabajadores.
Los mandos del ejército ocupante establecieron su oficina en el primer piso del edificio de la plaza de San Severino (entre las calles Correría y plaza del Marqués), mientras las tropas se alojaron en las Escuelas Mendía y en San Juan, y se mantuvieron en Balmaseda hasta la caída de Santander.

El «Boletín de Bilbao» del día 30 de junio, “Primer año triunfal. Número 8”, recogía con grandes titulares la entrada de los nacionales en la villa balmasedana:

Valmaseda, San Miguel, Portedo (Bortedo), Antoñana (Antuñano), La Nevera y varias importantes posiciones fueron ocupadas por nuestras tropas.  El batallón separatista “Avellaneda” se entrega en masa después de rendir honores a las fuerzas nacionales. 500 milicianos armados llegan a nuestras filas».

Boletín de Información del Cuartel General del Generalísimo, con noticias recibidas hasta las ventidós horas. Ejército del Norte. Frente de Vizcaya:

Nuestras fuerzas han seguido su victorioso avance en tierras de Vizcaya, ocupando las alturas del ferrocarril al oeste de Peñahelada.  El enemigo intentó reaccionar y fue castigadísimo, causándole numerosos muertos.  A las 12,30 se ocupó Valmaseda y continuó el Ejército su progresión hacia el Oeste, ocupando San Miguel, Portedo (Bortedo) y Antoñana (Antuñano).  Al ocupar Valmaseda nuestras tropas se entregó el Batallón Avellaneda, que formó con su oficial rindiendo honores a nuestras fuerzas.  Se han pasado en el día de hoy 500 milicianos con armamento del campo rojo.  También se ocupó La Nevera y una fundición de plomo que los rojos pensaban destruir y cuya voladura no se llevó a cabo por la inmediata entrada de nuestras tropas.  El mal tiempo no fue obstáculo para nuestras tropas, que han continuado las operaciones previstas para el día de hoy.

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Bibliografía:
“Balmaseda 1936-1938.  Preguerra, guerra, toma de Balmaseda y represión”  de Jesús y Txomin Etxebarria Mirones

Imágenes:
http://www.forosegundaguerra.com/viewtopic.php?t=13877  (Tanqueta Fiat-Ansaldo)