El comienzo de la Guerra Civil en Balmaseda

(18 de julio de 2016, el 80 aniversario)

18 de julio de 1936, el comienzo

El levantamiento militar del 18 de julio de 1936 (iniciado la víspera en Marruecos) triunfó en  Vitoria y Pamplona, mientras que en Vizcaya y Guipúzcoa permanecieron leales a la república. Las primeras noticias llegaron a Bilbao al atardecer del viernes 17 de julio, y a Balmaseda en ese mismo día, facilitadas por los distintos partidos políticos a sus sedes locales, aunque no fue hasta el día 18 por la tarde cuando la prensa dio cumplida información con grandes titulares. Se formaron las Juntas de Defensa, apiñándose las fuerzas políticas del Frente Popular en torno a los gobernadores civiles.

En Balmaseda se constituyó el 19 de julio una Junta Local de Defensa, a la que asistieron Vicente Cremer Arce como presidente del Frente Popular, Anastasio Lalinde y Ángel Rufrancos por Izquierda Republicana, Juan Sáez “Pikizu” y Manuel “Manolín” Puente por la Agrupación Socialista, José Cordeiro y Manuel Lavín por las Juventudes Socialistas Unificadas, y José Gil Abad por el Partido Comunista. En la reunión se acordó invitar al alcalde en funciones José de los Heros (el titular, Luis González Taramona, estaba de vacaciones y en ellas seguía a pesar de los graves acontecimientos) a que procediese a la constitución de una Junta de Defensa permanente.

La postura de los nacionalistas fue muy ambigua al comienzo, y no se integraron en esta Junta de Defensa hasta unos días después, una vez tomaron la decisión de apoyar a la República (aunque en Navarra el partido se posicionó a favor de los sublevados y en Álava hubo posturas dispares).

Al mismo tiempo, y desde el mismo día 18, se empezaron a desarrollar en la villa balmasedana labores de vigilancia por parte de una serie de personas leales constituidas como Guardia Cívica de la República. A comienzos de agosto el Comité o Junta de Defensa de la República estaba constituido por José de los Heros como alcalde en funciones, Jaime Salazar y José Aguirre en representación de los nacionalistas, y Luis Cordeiro y Manuel Puente como representantes socialistas.

Entre sus obligaciones se encontraban cumplir y hacer cumplir las órdenes de la superioridad; defender la localidad de los enemigos de la República, denunciando a los funcionarios notoriamente desafectos y a los sospechosos (aunque sin poder detener a nadie si no dispusieran de una orden previa); organizar el suministro de alimentos y medicinas; requisar las armas particulares, y controlar los nombramientos de la guardia cívica republicana. Este Comité de Defensa se fue ampliando a otras fuerzas políticas, como Unión Republicana o CNT. Y unos meses después transfirió sus competencias a la Corporación Municipal.

 

También se encontraba entre sus funciones la instrucción militar a milicianos o voluntarios. Se formaron así gran cantidad de batallones, unidades militares no convencionales que grupaban, en un principio, a los voluntarios combatientes, y a los que se fueron incorporando  posteriormente -a medida que avanzaba la guerra- los que eran llamados por su quinta.

En cada uno de estos batallones -que tenían un jefe militar y un comandante intendente- predominaba una determinada filiación política, salvo en algunos creados más tarde de modo oficial. Los primeros batallones los formaron los partidos del Frente Popular (republicanos, socialistas y comunistas) y los anarquistas.

Los nacionalistas se dedicaron en principio a labores de orden público. Hasta agosto de 1936 no empezaron a formar sus batallones, y no se incorporaron al frente de batalla hasta septiembre. Fueron unos ochenta los batallones formados durante el Gobierno Vasco, la mayoría de filiación nacionalista, aunque abundaban también los pertenecientes a las Juventudes Socialistas Unificadas, Partido Socialista, Partido Comunista y CNT.

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Los Batallones

La mayoría de los balmasedanos se integraron en tres batallones. Los de las Juventudes Socialistas Unificadas en el “Batallón Meabe”, los miembros de UGT y socialistas acudieron al “Batallón Octubre”, que se formó precisamente en Balmaseda, y los primeros nacionalistas voluntarios acudieron a Güeñes, donde tenía el cuartel general el “Batallón Avellaneda”.

También hubo balmasedanos que combatieron en otros batallones (“Sukarrieta”, “Muñatones”, “Karl Libknech”, “Larrañaga”, “Kirikiño”, “Durruti” o “Isaac Puente”).

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