29 de junio de 1937, “La toma de Balmaseda”

Hoja del lunesLa “Hoja del Lunes” de Bilbao, del 28 de junio de 1937, y bajo el título “Las Fuerzas Nacionales luchan ya en Santander”, escribía:
Ayer fueron conquistados los pueblos de Güeñes, Arceniega, Aranguren, Mendieta, Alturas de Ontón y Santa Coloma y muchas posiciones más.  Nuestros soldados pasaron a nado el Cadagua.  Ciento veinte evadidos y numerosos prisioneros.  Con estas operaciones Valmaseda está bajo el fuego de nuestros cañones, aún de los de menor alcance.  En Mendieta, el enemigo intentó hacer resistencia, pero se le rechazó después de cruzar el río nuestros soldados con el agua al cuello.  Se ha recogido gran cantidad de material de guerra abandonado por los rojos en su desordenada huida.

Por su parte en el “Boletín de Bilbao”, en la crónica del día 29 de junio, San Pedro, referida también a las actividades del día anterior, se decía:
Continúan los avances.  A pesar del tiempo infernal nuestras fuerzas prosiguen su impetuosa ofensiva.  Los esfuerzos del enemigo para frenar el avance, sirven de acicate al desbordante coraje de los soldados nacionales, causando en las filas rojo-separatistas centenares de muertos que en su mayoría han quedado en poder de las columnas en ofensiva.
Ejército del Norte. Frente de Vizcaya.

A pesar del intenso temporal ha continuado el avance de nuestras fuerzas, atravesando los ríos con el agua al pecho, progresando en dirección a Valmaseda.  Todos los empeños del enemigo para oponerse al avance han sido estériles y sólo logró en sus contraataques contar centenares de muertos, bastantes de los cuales quedaron en nuestro poder, entre ellos un capitán y tres oficiales, además de bastante material.  En el avance de ayer, además de las localidades y puntos tomados, se alcanzó la Cota 270 al Sur, llegando a 500 personas las que se han presentado.  En el día de hoy se han tomado los caseríos de Juguita, Angostura, manantiales de Pozanco y altura de Abaito.
Se han presentado más de doscientos milicianos con armas y numerosos paisanos con sus familias».

La toma de Balmaseda

Camioneta blindada de Felipe en Balmaseda.  Agosto 1936

Camioneta blindada de Felipe en Balmaseda. Agosto 1936

El martes 29 de junio de 1937, día de San Pedro, el ejército franquista entró en la villa (que había permanecido leal a la República) conquistándola para la causa nacional.  Los balmasedanos que vivieron aquel triste contecimiento para ellos (sin duda muy alegre para otros), tienen la memoria fresca y recuerdan bien algunas de las cosas sucedidas ese día.  Muchos son los que coinciden al relatarnos una serie de hechos concretos: por dónde entraron, cómo venían, quién encabezaba la entrada, cómo arrastraron la ikurriña, qué ofrecían, qué hizo un vigía…  Sin embargo, no ha sucedido lo mismo a la hora de contarnos otros pormenores previos y posteriores.  Unos, simplemente, no deseaban entrar en mayores detalles.  Otros han callado cosas de las que, con posterioridad, hemos deducido que tenían conocimiento.  Ha habido otros a quienes, no obstante, no les ha importado contar las cosas tal como fueron, aunque ellos estuvieran implicados, por considerar sus actuaciones como lógicas dentro del dramatismo de la guerra.
Pero la memoria se vuelve frágil con el paso de los años, y el pacto de miedo y de silencio parece, una vez más, querer cubrir los recuerdos de aquellos duros días que les tocó vivir a nuestros mayores.
En el caso de proximidad de aviones, sonaba la sirena de La Robla para avisar a los vecinos y así pudiesen acudir a los refugios y sótanos acondicionados.  Se había situado un puesto de vigilancia en Arbaliza, que disponía de teléfono para comunicar con los talleres.  Esta vigilancia la llevaban a cabo balmasedanos conocidos, recordando muy bien las gentes del pueblo quién estaba de vigilancia este día, pues, aunque era considerado nacionalista, destacó después por su participación en las labores represivas de los vencedores contra los balmasedanos.  Y si bien se ha dicho que entró en Balmaseda con los nacionales, parece que no fue así, sino que bajó corriendo del monte avisando de la llegada de los mismos.
Todos coinciden en contar que la entrada de las tropas franquistas tuvo lugar hacia el mediodía, coincidiendo igualmente todos a la hora de señalar al balmasedano Horacio Ródenas «Tachín», como el primero que entró en la Villa.  Unos dicen que iba en una tanqueta, aunque también nos han precisado que en realidad era “una moto que parecía un automóvil”.   Iba con la cabeza alta, “lleno de balas” y con pan blanco en las manos, y en un momento dado arrastraba una ikurriña, aunque también en esta entrada se debió arrastrar por alguno una bandera republicana.

Balmaseda (Bizkaia). Plano-Un vecino de la zona, ya fallecido, nos contó que había visto como la ikurriña que arrastraba el tal «Tachín», quedó trabada en unas piedras en el lugar de la Fuente del Oro, en La Magdalena, siendo recogida y guardada por una balmasedana.
Otros cuentan estos hechos de otra manera, y dicen que esta ikurriña fue arrastrada por un taxi del pueblo, perteneciente a un balmasedano de derechas, y al dar un giro las ruedas traseras desgarraron la bandera que, efectivamente -también en esta versión- fue recogida por la mencionada balmasedana.
En la reunión mantenida por la Comisión de Festejos del Ayuntamiento de Balmaseda, el 5 de junio de 1938, para organizar la celebración del “aniversario de la liberación de Valmaseda”, se tomó el acuerdo, entre otros, de invitar a dichos actos al “natural de esta localidad Horacio Ródenas Palacio que entró en el primer Tanque a la plaza de San Severino”. Respecto al “Tanque”, según unas fotografías que hemos podido observar, los italianos disponían de unas pequeñas tanquetas, de dos plazas, que podían asemejarse a una moto con sidecar, blindada y con cadenas, lo que explicaría la confusión de los testigos a la hora de la descripción.  Eran unos tanques ligeros «Fiat-Ansaldo», armados con dos ametralladoras.
Las tanquetas itTanqueta Fiat-Ansaldoalianas que entraron en la Villa lo hicieron por la carretera de Antuñano, situándose en el Paseo y en el Puente del Celemín.
El grueso de las fuerzas hizo su entrada por Trasmosomos, Espaldaseca y Arbaliza.   En la toma de Balmaseda, intervinieron dos Brigadas Navarras, la IV que venía en dirección Zalla, y la V que lo hizo por Antuñano.  Probablemente los primeros en entrar fueron los batallones América, Ceriñola, Las Navas y San Quintín.   De los primeros nos hablaban algunos vecinos.   Los otros aparecen en la reunión de la Comisión de Festejos, a la que hemos hecho mención anteriormente, en la que se acordó también “gestionar por medio de la Comandancia Militar para que venga una representación compuesta de 10 o 12 combatientes pertenecientes a las fuerzas de la Sexta Brigada Navarra que entre otros se componía de los Batallones de Las Navas, América, Ceriñola y San Quintín que fueron los primeros que entraron en la Villa”.
Sin embargo, en la reorganización de las fuerzas nacionales del 26 de abril, aparecen varios batallones «América» en las Brigadas I y II.  En la Brigada IV aparecen los batallones “Las Navas C” y IV Batallón San Quintín (además de, entre otros, el V Tabor de Melilla y el Batallón de Cazadores de Melilla B), y en la Brigada V el V de San Quintín.  Por su parte, en la Brigada VI, creada el23 de mayo, aparecen los batallones América, Las Navas y Ceriñola.  Quizás esta confusión sea debida a la distinta numeración de los batallones, o a que, en aquella campaña, según las operaciones a realizar, se intercambiaban algunos batallones entre Brigadas.  Pero según el libro “Vizcaya”, del Servicio Histórico Militar, fueron la IV y V Brigadas de Navarra las que ocuparon la villa balmasedana el día de San Pedro.
Aquel día de finales de junio, entre el revuelo de idas y venidas, y el error de algunos vecinos saludando puño en alto al confundir las banderas falangistas con las anarquistas, había algún nacionalista en los campanarios de las iglesias, pero no ofrecieron ninguna resistencia.  También nos cuentan que quedaban algunos milicianos (inclusco estaban preparando la comida en Trascorrales), que tuvieron que escapar rápidamente por el Arroyo hacia La Garbea y Colisa, produciéndose en su huida algunos tiroteos.  Numerosos batallones del Ejército Vasco estaban acuartelados en Balmaseda y sus alrededores por aquellas fechas.
Al parecer este día mucha gente se ocultó en los refugios.  Un balmasedano que estaba en el refugio de La Robla nos cuenta cómo salieron varios niños, al correrse la noticia de que las dotaciones de las tanquetas situadas en el Paseo estaban dando pan blanco con chorizo, y cómo en esos momentos se inició un fuerte tiroteo, que duró más de un cuarto de hora, entre republicanos que estaban por la zona de La Garbea, de retirada, y los franquistas que estaban en el Paseo.  En este intercambio de dispafos no se debió producir ningún herido.
Otro vecino de la Villa, entonces muy pequeño, recuerda que vivía Arriba de las Fuentes, en San Severino, y que entre balas que rebotaban en las proximdades (él en brazos de su padre), entraron en el refugio allí situado.  Recuerda igualmente cómo después la gente pedía silencio mientras algunos comentaban que los «nacionales» ya estaban en la Plaza.

Destrozos de los simbolos nacionalistas y republicanos

Son varias las personas que nos cuentan sus recuerdos sobre estos hechos producidos a la entrada de los ocupantes.   Como muestra, al parecer, de lo que vendría después (detenciones, torturas, humillaciones, fusilamientos y represión generalizada), la primera afrenta de los vencedores fue el ataque a los símbolos más queridos por la mayoría del pueblo de Balmaseda.
Ya hemos indicado el arrastre de la ikurriña por «Tachín» o un taxi.  Entraron en el edificio del Ayuntamiento y, según persona que lo vio (porque había salido del refugio de Encima de las Fuentes), arrojaron por los balcones una ikurriña y algunos cuadros que debían representar a las autoridades legales.  Todo ello fue posteriormente quemado en las escaleras del propio Ayuntamiento.  La misma persona nos cuenta que Angelita Martínez Zabala, “La Cantonera”, viuda del capitán Etxave, muerto meses antes en la ofensiva de Villareal, recogió y se llevó los restos que quedaron.

Palacio Horcasitas, sede del SRI

Palacio Horcasitas, sede del SRI (Socorro Rojo Internacional)

Otra balmasedana,, también testigo presencial y que vivía frente a la «Casa del Marqués» (hasta ese día sede del Frente Popular) recuerda cómo Miguel, criado del marqués, abrió la puerta a los nacionales (lógicamente, no le quedaba otro remedio), y que le dio mucha pena cuando cogieron una bandera de Acción Nacionalista Vasca y la arrastraron hasta romperla.
Y de noche, según nos sigue contando esta vecina, sacaron de unos locales de Acción Nacionalista, en la Plaza de los Fueros, una ikurriña y un retrato grande de Sabino Arana.  Escupieron, pisaron y mojaron estos símbolos en una fuente que había en el centro de la plaza (esta fuente fue retirada años después para colocar en su lugar el monumento a los “caídos”) interviniendo en estos actos algunas mujeres balmasedanas, de conocida tendencia derechista.
También nos han contado varios vecinos de Balmaseda la canción que entonaban algunas mujeres, asimismo de derechas:

Aguirre chocolatero,
¿qué has hecho de los calzones
que hasta el culo te vemos?.

en clara referencia al Presidente Vasco.

La rendición de los nacionalistas

Fueron muchos los nacionalistas del Batallón Avellaneda, del Batallón San Andrés y de otros que se encontraban en Balmaseda a la entrada de los nacionales, que ya habían decidido no continuar la guerra, desobedeciendo las órdenes de repliegue, los que se rindieron.  Otros hacían caso omiso de las órdenes de Mariano Gamir Ulíbarri, General Jefe del Ejército Vasco.
Estas órdenes, de fecha 27 de junio de 1937, en plena retirada de los vascos tras la ocupación de Bilbao, y al inicio del ataque a las Encartaciones, decían:

HAGO SABER:
En virtud de las facultades que por ley me están conferidas
ORDENO Y MANDO:
PRIMERO: Todos los hombres comprendidos en las quintas movilizadas y que no se hallen en filas se presentarán en el plazo improrrogable de 48 horas en los lugares que se señalan.
SEGUNDO: Los pueblos indicados para la concentración son los de Otañes y Biáñez (Carranza), en los Ayuntamientos respectivos.
TERCERO: Para recepción del personal queda nombrada en cada lugar una Junta.
Cuartel General. 21 de junio de 1937. Mariano Gamir».

En el centro de la fotografía con uniforme oscuro, Villanueva, comandante del Batallón Avellaneda.

En el centro de la fotografía con uniforme oscuro, Villanueva, comandante del Batallón Avellaneda.

Y no solamente incumplían estas órdenes del alto mando, sino que igualmente hacían caso omiso a las graves amenazas de fusilamiento no solamente para los sorprendidos desertando o pasándose al enemigo, sino también para los mandos que opusiesen poca resistencia o abandonasen sus posiciones sin hacer la defensa necesaria.   Según un documento encontrado a uno de los oficiales rendidos en Balmaseda,.“los comandantes que se retiren por iniciativa propia con su unidad, antes de que ésta haya sufrido un sesenta y cinco por ciento de bajas, serán fusilados en el plazo de venticuatro horas”.   Hubo algunos fusilamientos y también hubo otros desmanes e incidentes entre batallones en esta retirada desmoralizante y bajo el acoso del enemigo, como la muerte de dos hermanos en Sopuerta por defender la iglesia frente a los asturianos, o la detención del padre del Comandante Villanueva del Avellaneda por parte de otros milicianos.
Los días previos a la entrada de las tropas que ocuparon Balmaseda, estos nacionalistas habían vuelto a sus domicilios y vivían de manera discreta en sus casas, en espera de acontecimientos.   Uno de ellos nos ha contado que a la llegada de los nacionales se entregaron con sus armas en la plaza de San Severino, estando al frente un capitán de gudaris del Batallón Avellaneda, balmasedano.
Esta rendición se debió llevar a cabo sin conocimiento de los mandos del resto del batallón, que con su Comandante Villanueva al frente (aunque después fue sustituido), continuó en la guerra e incluso, intervino en la Batalla de Colisa un mes más tarde, hasta que a finales de agosto se rindió, junto al resto de batallones nacionalistas, en Santoña.
También nos cuenta este mismo balmasedano la anécdota ocurrida estando en la plaza, cuando el mencionado capitán fue saludado militarmente por un soldado franquista al pedirle fuego, creyendo que era un superior militar de su mismo ejército.
Posteriormente todos estos nacionalistas fueron repartidos entre el Frontón, las Escuelas de San Juan y el Campo de las Monjas, custodiados y vigilados por soldados franquistas, que solían estar acompañados por balmasedanos de derechas.
Si bien parece ser cierto que algunos balmasedanos de los más mayores, que habían acudido a la guerra por los últimos llamamientos de las quintas, no fueron molestados (con el visto bueno de ciertas gentes de derechas), para la mayoría pronto se iba a añadir a los sufrimientos de la guerra los sufrimientos de la represión en batallones de trabajadores.
Los mandos del ejército ocupante establecieron su oficina en el primer piso del edificio de la plaza de San Severino (entre las calles Correría y plaza del Marqués), mientras las tropas se alojaron en las Escuelas Mendía y en San Juan, y se mantuvieron en Balmaseda hasta la caída de Santander.

El «Boletín de Bilbao» del día 30 de junio, “Primer año triunfal. Número 8”, recogía con grandes titulares la entrada de los nacionales en la villa balmasedana:

Valmaseda, San Miguel, Portedo (Bortedo), Antoñana (Antuñano), La Nevera y varias importantes posiciones fueron ocupadas por nuestras tropas.  El batallón separatista “Avellaneda” se entrega en masa después de rendir honores a las fuerzas nacionales. 500 milicianos armados llegan a nuestras filas».

Boletín de Información del Cuartel General del Generalísimo, con noticias recibidas hasta las ventidós horas. Ejército del Norte. Frente de Vizcaya:

Nuestras fuerzas han seguido su victorioso avance en tierras de Vizcaya, ocupando las alturas del ferrocarril al oeste de Peñahelada.  El enemigo intentó reaccionar y fue castigadísimo, causándole numerosos muertos.  A las 12,30 se ocupó Valmaseda y continuó el Ejército su progresión hacia el Oeste, ocupando San Miguel, Portedo (Bortedo) y Antoñana (Antuñano).  Al ocupar Valmaseda nuestras tropas se entregó el Batallón Avellaneda, que formó con su oficial rindiendo honores a nuestras fuerzas.  Se han pasado en el día de hoy 500 milicianos con armamento del campo rojo.  También se ocupó La Nevera y una fundición de plomo que los rojos pensaban destruir y cuya voladura no se llevó a cabo por la inmediata entrada de nuestras tropas.  El mal tiempo no fue obstáculo para nuestras tropas, que han continuado las operaciones previstas para el día de hoy.

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Bibliografía:
“Balmaseda 1936-1938.  Preguerra, guerra, toma de Balmaseda y represión”  de Jesús y Txomin Etxebarria Mirones

Imágenes:
http://www.forosegundaguerra.com/viewtopic.php?t=13877  (Tanqueta Fiat-Ansaldo)

2 Respuestas a “29 de junio de 1937, “La toma de Balmaseda”

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